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DOMINGO - GENTE DE AQUÍ

Gema Pérez Ramón: “La Administración brinda múltiples posibilidades para mejorar las cosas”


La oscense es la directora de la Agencia Tributaria del Ayuntamiento de Madrid, que dispone de 5.000 millones de euros de presupuesto y 942 empleados



MYRIAM MARTÍNEZ
23/03/2020

Nada se le pone por delante, la palabra límite no entra en su vocabulario y hace que cualquier empresa que se proponga parezca fácil. Quizá, por eso, Gema Pérez Ramón es desde el pasado mes de octubre la directora de la Agencia Tributaria del Ayuntamiento de Madrid, lo que la convierte en responsable de los 5.000 millones de euros que tiene esa administración de presupuesto y de sus 942 empleados.

Ha mamado el sector público, la influencia de la familia en su devenir es evidente. Su padre trabajó en el Instituto Politécnico Nacional y su madre, en Hacienda. Su abuela materna fue la primera mujer funcionaria de Correos en Huesca y sus cuatro hermanos, mayores que ella, opositaron también tras culminar sus carreras.

Gema Pérez Ramón estudió en Santa Rosa y en el Colegio Alto Aragón, algo que lleva muy a gala. De hecho, sus tres hijas, su "mejor carta de presentación", se han formado en estos centros y este fue uno de los motivos que le llevó a fijar su residencia en Huesca, a pesar de trabajar durante 13 años en Zaragoza. "Nos educaban en ser buena gente y yo aspiro a hacer felices los que me rodean. Además, te inculcaban la importancia que tiene el trabajo para la mujer", señala.

Se recuerda como una niña "un poco consentida, bastante trasto, muy tremenda y atrevida" y pasó la adolescencia al abrigo de su abuela, una mujer republicana "a la que nada se le ponía por delante y que siempre se opuso al Franquismo". Un claro referente en su vida, que le ha dejado como legado su valentía a la hora de afrontar los múltiples retos que se le han presentado hasta la fecha.

Ser la pequeña de cinco hermanos también le ha dado "muchas ventajas", porque siempre se ha sentido muy "bien querida", y la amistad ocupa uno de los primeros puestos en su escala de valores. Con orgullo, asegura que ha forjado relaciones tan estrechas que algunas de las amigas que hizo con tres años siguen siendo sus "pilares", a pesar de que la vida las haya llevado por distintos derroteros.

Se licenció en Derecho en Zaragoza y completó algunos cursos de Ciencias Políticas y Empresariales. Siempre le han gustado los libros y confiesa que sería una "eterna estudiante", pero puntualiza que nunca se ha encerrado en casa por este motivo. "Salir con las amigas es importante para mí, incluso siempre digo que hay que pegarse un año sabático y yo me lo pegué en cuarto, que pasé de sacar tres matrículas a suspender dos. Eso sí, es saludable si lo haces con 20 años".

Animada por el ejemplo de su prima Isabel Borrel, preparó unas oposiciones al Consejo Superior de Administrador Civil del Estado (conocidos como los TAC). "Yo tenía vocación de servicio público y veía que a mis hermanos les gustaba ser funcionarios y me decidí. Fueron difíciles, para mi, sobre todo, por el alto nivel de idiomas que exigían, y dediqué dos años y medio a estudiar -explica-. Te levantas por la mañana, estudias, comes y estudias de nuevo por la tarde. Son ocho o diez horas diarias, es el mismo tiempo que cuando estás trabajando, así que no es tan costoso. Yo estudiaba de lunes a viernes, y salía viernes y sábados. No es una cosa imposible, hay mucho mito".

Le preparó el Manuel Giménez Abad, asesinado por ETA en mayo de 2001. "Era un hombre muy íntegro, muy firme y muy positivo, que me marcó mucho", comenta.

En 1995, aprobó las oposiciones y se fue a Madrid. Hizo prácticas en la Dirección General de Museos Estatales del Ministerio de Cultura durante uno de los años más bonitos de su vida profesional. "No creo que nunca consiga otro trabajo igual. Con 25 años recién cumplidos, eso fue un privilegio", subraya.

Se casó y se instaló en Zaragoza para trabajar en el Catastro, en una dirección general muy innovadora y "en momentos con muchos alicientes por los cambios tecnológicos".

Después de tres años, le dieron la opción de ser gerente territorial del Catastro de Huesca y regresó a la capital oscense, donde dirigió todo el proceso de digitalización. Allí estaba, en el edificio donde antes había trabajado su madre, donde tantas veces había hecho de niña los deberes mientras la esperaba.

Después de siete años, ascendió a gerente regional y recaló de nuevo en Zaragoza, aunque siguió viviendo en Huesca. Continuó formándose en Dirección Pública, aprobó más oposiciones y en octubre de 2019 le propusieron el cargo de directora de la Agencia Tributaria del Ayuntamiento de Madrid y pasó al régimen de altos cargos.

La vocación de Gema Pérez Ramón es servir a los ciudadanos, y le encanta que "la Administración brinda múltiples posibilidades para mejorar las cosas".

Durante veinte años, ha permanecido en un puesto de libre designación, viendo pasar un gobierno tras otro, algo muy poco común y que habla muy bien de ella.