print
 
CORONAVIRUS

La cifra real de infectados por coronavirus en España podría alcanzar los 300.000 casos


Sólo se conocen los diagnósticos positivos de los pacientes ingresados en hospitales, debido a la falta de PCR y test



EFE
25/03/2020

MADRID.- Si las medidas de confinamiento decretadas por el Gobierno resultan eficaces, a finales de esta semana se podrá observar una estabilización de los contagios por COVID-19, aunque la realidad de la epidemia en España está muy por encima de los datos conocidos y el número real de infectados alcanzaría los 300.000.

Así lo ha asegurado a Efe el microbiólogo de la Clínica Universidad de Navarra Gabriel Reina, que recuerda que en España sólo se conocen los diagnósticos positivos de los pacientes ingresados en hospitales, debido a la falta de PCR y test, y estima que la cifra real de contagiados multiplica por cinco o por diez el número de casos notificados.

"Allí donde se están diagnosticando a más personas se traduce en una letalidad inferior porque se conoce la situación de infección de personas jóvenes o sin patología, que engrosan las estadísticas de los casos confirmados", algo que no ocurre en España, donde sólo se están diagnosticando los casos graves o determinados colectivos como el personal sanitario, policía, etc.

De esta manera, parece que la letalidad es más alta en España que en países como Alemania, Suiza, o Corea de Sur, que seguramente representen una letalidad más cercana a la realidad de este coronavirus, dado que habría que estimar entre 200.000 y 300.000 casos reales en nuestro país, asegura.

Sobre la evolución de la pandemia en España, Reina explica que el número de casos se va incrementando cada vez a un ritmo más alto, "lo que es preocupante, pero a la vez era lo esperado".

"Durante el fin de semana deberíamos empezar a ver una estabilización en el número de infecciones si las medidas de aislamiento que se han implantado con el estado de alarma son efectivas", calcula.

Una vez lleguemos a un punto de estabilización y el numero de casos empiece a reducirse, "será importante mantener unas normas de distanciamiento social hasta que cese la actividad del virus" y sobretodo -advierte- contar con un sistema de vigilancia activo de los nuevos casos.

Esto es fundamental porque permitirá observar de forma muy precoz "la foto en tiempo real" de lo que está ocurriendo en cuanto a la circulación del virus y, de esta manera poder adoptar, si fuera necesario, nuevas medidas de aislamiento.

Y es que "algunos modelos, como el del Imperial College de Londres, advierten de que este próximo otoño se podría producir otro pico importante de actividad del virus".

"Si tenemos un buen sistema de vigilancia estaremos preparados para actuar de forma precoz y poder sufrir las consecuencias del virus en menor medida", anota.

Este microbiólogo no cree que el COVID-19 pueda mutar para aumentar su letalidad, pero pide que se tenga en cuenta la posibilidad de que aparezcan futuros virus que puedan emerger de reservorios animales, como ha sido este caso.

A falta de conocer si este coronavirus produce anticuerpos que inmunicen frente a un futuro brote de la enfermedad, para Reina, la vacuna es el "arma fundamental" con la que debemos contar para luchar contra la infección.

Una vacuna que, advierte, tardará en llegar al menos 18 meses, a pesar de que en este caso se está intentando acelerar un proceso que, en condiciones normales, se alarga varios años.

"Hay que desarrollar un producto en el laboratorio, probarlo en animales, luego en pequeños grupos de humanos y, posteriormente, en grupos amplios de personas para conocer las características del producto y tener la certeza de que es seguro", explica.

EEUU y China van a empezar ensayos clínicos en personas y animales, pero es necesario conocer qué dosis hay que administrar y si es necesario acompañar la vacuna de adyuvantes para incrementar la respuesta inmune de la persona, etc.

Todo esto lleva a pensar a este microbiólogo que hasta el primer semestre de 2021 no habrá vacuna y luego -avisa- "habrá que producirla de forma masiva" para poder comercializarla en todo el mundo. "Es un proceso bastante largo".

En cuanto al tratamiento, se están probando en los pacientes distintos antivirales que ya se utilizaban para otras patologías, como 'remdesivir' o 'lopinavir', pero aún no hay datos concluyentes sobre su efectividad.