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DOMINGO - PUEBLOS LLENOS DE VIDA

Roda de Isábena: La localidad más pequeña con un templo catedralicio


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Belleza de su casco urbano y un entorno natural magnífico



ELENA FORTUÑO
05/07/2020

Alazada sobre un promontorio que domina el Valle del Isábena, Roda es la población española más pequeña con templo catedralicio, el de San Vicente. Las sierras de Esdolomada, del Chordal y Sis circundan majestuosas este enclave histórico, con fines militares en origen, antes de su cometido episcopal y que, hace dos años, fue incluido en el listado de los Pueblos más Bonitos de España.

Roda de Isábena pertenece al municipio de Isábena -en la Ribagorza- al que se accede a través de la carretera A-1605, que transcurre por el valle del río Isábena y conecta Graus con Viella. La población ronda el medio centenar de habitantes y constituye una atalaya privilegiada que domina el acceso al valle del río Isábena, pues en el siglo X era un lugar fortificado que establecía un punto de vigilancia entre los dominios de la Taifa de Zaragoza y el condado de Ribagorza, que más tarde se integraría en el Reino de Aragón. A mediados del siglo X se convirtió en sede del obispo de Roda y capital política del condado, pero el traslado de la sede a Lérida y luego a la Diócesis Barbastro-Monzón alejó el esplendor pasado.

La construcción de la catedral de San Vicente de Roda fue patrocinada por los condes ribagorzanos y consagrada por el Obispo Odisendo, su hijo, el 1 de diciembre del año 956. Los indicios que quedan de aquella fábrica apuntan a un edificio de iguales dimensiones en planta al actual, aunque dividido en cinco tramos cruciformes y en triple esquina. Tras la incursión sarracena del año 1006, tuvo que ser restaurada y fue de nuevo consagrada por el obispo Arnulfo alrededor del año 1030, quien la dedicó a San Vicente y San Valero, tras ordenar el traslado de las reliquias del santo.

En los albores del siglo XII, dieron comienzo ampliaciones y reformas, algunas de ellas de la mano del emblemático Obispo San Ramón.

Tras los contratiempos del siglo XIX, la catedral de Roda sorteó bastantes dificultades también en el siglo XX, con ataques de diversa índole contra el singular y rico acervo de sus bienes muebles, sobre todo con la quema de imágenes en 1936 y el saqueo de Erik El Belga en 1979.

El templo se proyectó como una obra ambiciosa justificable por su función diocesana como cátedra episcopal. Una vez perdido el rango de sede y dignidad prelaticia y reducida a la sencilla liturgia de cualquier iglesia, Roda permanece como foco de cultura a través de su complejo monumental, que, sin vacilar, representa una de las grandes realizaciones de su época.

Cabe destacar su emplazamiento sobre la cima de un altozano cuyo destino militar, antes de su cometido episcopal, reforzaron murallas, torres y baluartes. La necesidad de espacio para viviendas modificó luego su estructura urbana, de la que aún hay restos medievales en las arcadas y rampas que dan entrada al antiguo recinto murado.

Como espacios y edificios próximos y relacionados con el conjunto catedralicio, la plaza y calles adyacentes, la "Torre Gorda" y el Palacio Prioral.

La catedral, sobre una plataforma rocosa, agrupa en un solo bloque exento, el templo, con sus complementos de torre, pórtico, coro y criptas, y el claustro, que tiene anexas la sala capitular, capilla de San Agustín y refectorio comunitario. Entre el patrimonio catedralicio, destaca el Sarcófago de San Ramón, el Retablo Mayor, las Grandes Sargas, las rejas que cierran el coro, el órgano, el altar de Santa Bárbara, el altar de San Miguel, el altar del Rosario y la pila bautismal.

Junto a la riqueza cultural de Roda y su entorno, con joyas como el monasterio de Obarra, destaca el interés geológico y medioambiental. La reciente adecuación del camino de Santiago Ribagorzano, el GR-17 Vía Arán-Pirineos, es el máximo exponente de la unión de naturaleza y patrimonio en torno al río Isábena. El turismo, con apartamentos y casas de turismo rural y alojamientos y restaurantes emblemáticos como la propia Hospedería de la catedral, es el motor de esta población que cuenta con el curioso museo naval de La Era de Vicén.