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ALTO ARAGÓN - COLABORA: COLABORAN: CAJA RURAL DE ARAGÓN Y DIPUTACIÓN DE HUESCA

"Si no se hace la ampliación de Cerler, todo se acaba" en el valle de Castanesa


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#CONTRALADESPOBLACIÓN



ELENA FORTUÑO
25/07/2020

HUESCA.- Con 1,2 habitantes por kilómetro cuadrado y el 80 por ciento de la población mayor de 55 años, la situación del municipio Montanuy es crítica. Ante este panorama demográfico desolador en un entorno natural de gran valor e innumerables posibilidades, el nuevo acceso a la estación de esquí de Aramón Cerler por Castanesa se convierte en un proyecto irrenunciable para sus vecinos, que podrían compaginar la actividad tradicional ganadera con los servicios.

Montanuy es muy consciente de las restricciones que conlleva encontrarse en un espacio natural envidiable -como uno de los municipios que componen el Parque Natural Posets-Maladeta- pero también lo es de la necesidad de sacar partido a esta condición privilegiada con un proyecto como el de la ampliación de Cerler que, recuerdan, ocuparía tan solo un 3 por ciento de la montaña de Castanesa. La creación de la asociación en favor del proyecto, "Queremos futuro para el Valle de Castanesa", aglutina a vecinos y propietarios del municipio y localidades colindantes para defender la ampliación como primeros interesados frente a colectivos del ámbito urbano, ajenos a la cruda realidad por la que atraviesa Montanuy.

"Aparte de objetivos genéricos de apoyar iniciativas privadas y públicas que den vida al territorio, apostamos y creemos en el proyecto de ampliación de la estación de Cerler por Basibé hacia Castanesa, como un acceso vital y necesario para nuestro futuro", resume el presidente de este recién creado colectivo, Javier Pellicer. El estudio del proyecto contempla este acceso desde la N-230, que actualmente da acceso a otras estaciones de esquí y montaña como Boí Taüll o Baqueira. "Atraería a gente que viene de Cataluña y también al esquiador francés porque hay que recordar que ni el Valle de Benasque ni nosotros tenemos acceso a Francia, pero Viella, sí", agregó.

El germen de "Queremos futuro para el Valle de Castanesa" está en la concentración del pasado noviembre en Noales. "Nos emocionó ver a nuestros hijos y a sus abuelos unidos por este proyecto para mantener el territorio. Hay que ser proactivos y decir que las estaciones son bienvenidas como cualquier iniciativa que venga a dar vida al pueblo y a apoyar la economía tradicional, en franca recesión, con un sector ganadero cada vez más castigado". El colectivo supera el medio centenar de socios del municipio, una cifra que quiere quintuplicar con el apoyo de municipios vecinos que se beneficiarían del proyecto. "Contamos con Laspaúles, Bonansa, el Valle del Isábena, que sería un punto de entrada, se trata de ir sumando", comentó Pellicer apostando por ser "proactivos" ante la situación.

"Nos hemos quedado en un vacío en el Pirineo. Estamos rodeados de estaciones francesas, catalanas y aragonesas que no solo son estaciones de esquí, son estaciones de montaña", comentó aludiendo a la necesidad de prolongar la actividad durante todo el año con excursiones y BTT en un entorno en el que se cuenta con otros atractivos como el refugio Cap de Llauset.

 

"ES UNA PENA, LA GENTE SE VA POR FALTA DE OPORTUNIDADES"

 

El amplio abanico de actividades que ofrece el territorio tanto en invierno como en verano permitiría asentar población y que nuevas familias se asentaran en el territorio. Maica, cuyo padre nació en Montanuy aunque emigró a Barcelona, donde ya nació ella, ha regresado a sus orígenes junto con sus hijas y Carles, su pareja. "Volví por circunstancias personales. Mi hermana ya vivía aquí y nos hemos adaptado muy rápido. Ellas no quieren ni oír hablar de volver a Barcelona.

En invierno, estamos 31 personas y, al ser tan poquitos, nos ayudamos bastante. Tenemos un grupo de Whatsapp, donde aprovechamos para ir varios cuando uno tiene un viaje previsto, aunque hay transporte escolar y un transporte para que los mayores vayan a comprar y al médico", detalla Maica, contenta de vivir en Montanuy, pese a que tiene que compatibilizar varios trabajos. "Yo trabajo estación de Bohí Taüll y estoy encantada con los compañeros, pero claro, si tuviera oportunidad de pasarme a Cerler, no me lo pensaría porque me queda mucho más cerca. Sería una gran oportunidad en muchos sentidos. Los pueblos tendrían más servicios, vendría gente. Yo llevo desde hace varios años el local social de Montanuy y es una lástima porque la gente se va por falta de oportunidades".

"Los ayuntamientos no pueden hacer más. Tiene que haber algo que mueva la iniciativa privada. La ampliación de Cerler para Montanuy y toda parte oriental Ribagorza puede dar una inyección en muchos sentidos". Carles coincide con ella en el revulsivo que supondría y en que sería bueno para todos. "Desahogaría Benasque y se podría evitar ir por el congosto de Ventamillo. Se daría visibilidad a toda esa zona del Isábena y, sobre todo, de los valles de Barrabés y Baliera", comenta, mientras alude al proyecto de bicicletas eléctricas y de montaña que ha puesto en marcha en el territorio desde hace ya tres años. "Estamos intentando potenciarlo con las bicicletas, pero cuesta mucho porque hay terrenos privados y montes comunales y cuesta que la gente se abra. Además, es una zona de trashumancia y hay que estar de acuerdo con los ganaderos".

Para Carles y Maica la estación dinamizaría la zona todo el año. "Se trata de alargar las temporadas con las bicis en primavera y otoño y dar alternativas porque no todo el mundo esquía", comentan.

 

NECESIDAD DE VIVIENDA

 

La falta de viviendas es, ahora, el principal problema para instalarse en Montanuy. "Hay gente que vendría, pero los propietarios no venden aunque no vivan aquí", indican aludiendo a la necesidad de construir, uno de los puntos a los que se oponen los detractores de la ampliación. "Entendemos que estén en contra de que se edifique sin ton ni son, pero siguiendo la normativa de los PGOU. Tiene que haber un buen plan urbano".

También apelan a la necesidad de que los servicios y las empresas que llevaría aparejados la ampliación se compaginen con la ganadería. "No hay continuidad de los ganaderos y los bosques cada vez ganan más terreno. Cerler es muy buena idea, pero no solo hay que trabajar allí. Hay que apoyar la ganadería y su importancia en mantener los bosques", apuntan con humildad como nuevos pobladores. "No venimos con la intención de dar soluciones. Lo que intentamos es que nos apoyemos entre todos y que salga esto adelante", explican.

Jorge Iglesias es hijo de ganadero, hermano de ganadero y padre de un joven que aspira a mantener el negocio familiar. "Nos dedicamos a esto en exclusiva. Cada día lo tenemos más difícil y por eso hay que buscar una alternativa para compaginarlo como pasa en los valles de Cerler y Boí. Trabajan en las pistas y tienen explotaciones de vacas y ovejas. Solo la agricultura y la ganadería no es suficiente. Hay que apostar por las economías diversificadas porque una cosa sola, mal. Tengo un hijo de 16 años -relata Jorge- al que le encanta la ganadería, pero solo con las vacas no puede. Mi hija, que tiene 18 años, montaría algo, pero hay que dar alternativas porque si no se tendrán que ir", comenta con tristeza mientras recuerda la rapidez con la que se ha despoblado la zona.

"En los tiempos de mi padre iban al colegio de Noales 50 niños, cuando yo era pequeño, 25, y ahora hay 3 críos. En 15 años, no habrá ninguno", aventura. "Si no se hace la ampliación, todo se acaba. Los ganaderos incluso nos veríamos beneficiados porque nos harían una pista de acceso para subir a la montaña de Castanesa", explica. De sus 250 vacas, la mitad están en el Valle de Castanesa, en Montanuy, y la otra mitad en el Valle de Estós, en Benasque.

La situación de Montanuy es tan crítica que la estación parece ya la última oportunidad. "Siempre con respeto, con resiembras, con planes urbanísticos dimensionados. Siempre haciendo las cosas con conocimiento, pero o se hace el acceso a Cerler por Castanesa o esto se acaba", considera como ganadero local y como miembro de la junta de la nueva asociación "Queremos Futuro para el Valle de Castanesa", un colectivo que nace al margen de ideologías políticas, pero que cuenta con el apoyo municipal.

A la treintena de vecinos de Montanuy, se suman los 8 de Castanesa, el único vecino de Fonchanina; los 4 de Ardanuy; los 8 de Benifons; y la veintena de Noales. "El municipio de Montanuy no es que esté sufriendo la despoblación, está ya en la "UCI" con 1,2 habitantes por kilómetro cuadrado y necesita proyectos que permitan una repoblación de forma inmediata, como ya se viene anunciando desde hace más de 12 años. Ante esta desesperación, estamos convencidos de que la creación de un nuevo acceso a Cerler por el Valle de Castanesa es la única solución. Una solución que generará actividad todo el año y propiciará la creación de otros sectores, como la agroindustria, servicios, etcétera", resume la joven alcaldesa, Esther Cereza, volcada con el proyecto y al lado de sus vecinos, frente a voces poco informadas que, desde las ciudades, se oponen al proyecto.

"Me causa impotencia las declaraciones de algunos responsables políticos, como Marta de Santos en su perfil de Facebook, en el que tratan de "Amenaza" el proyecto de ampliación de Cerler hacia Castanesa, sin conocer ni pisar el territorio", asegura la alcaldesa quien anota que la citada política asistió al encuentro convocado el 5 de julio en contra de la ampliación celebrado en Basibé y lo hizo subiendo desde el Ampriu, en Cerler. Deja claro así Cereza que este grupo opositor ni siquiera se ha molestado en pasar por la otra vertiente, totalmente olvidada.

"Una amenaza para los vecinos es la sobreprotección ambiental que estamos sufriendo, o el endurecimiento de las normativas para el desarrollo de pequeños proyectos agroalimentarios, como un obrador de mermeladas, o las dificultades para la gestión forestal de las fincas particulares. Otra amenaza es disponer de un Parque Natural como el Posets Maladeta sin ningún tipo de gestión, ni dinamización del espacio, ni mantenimiento de accesos al parque, únicamente restricciones. Y este año sin compensación económica, pero en cambio los ayuntamientos sí que debemos colaborar en el mantenimiento de infraestructuras del parque o aquello que la brigada del parque necesita".

Esther Cereza pide a los ecologistas alternativas viables. "No tengo conocimiento de ninguna propuesta posible e inmediata para esta zona de la Ribagorza. Son más de 12 años los que venimos luchando por tener oportunidades aprovechando el mismo recurso que el resto de valles vecinos, la nieve. Mientras los grupos contrarios a este proyecto no tengan alternativas que generen desarrollo de forma inmediata (repercusión inmediata en 4 años), les pediría por favor que dejen que se desarrollen aquellos proyectos que el territorio, vecinos, vecinas y propietarios de fincas afectas quieren", concluyó la edil.