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CRISIS DEL CORONAVIRUS

Nacho de Blas: "Huesca debe de tener un 12 % de inmunidad de rebaño frente al covid, esto no es nada"


El epidemiólogo, profesor en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, alerta de que los asintomáticos son "el mayor peligro del mundo" y cree que la vacuna que frenará al coronavirus llegará en 2021



BEGOÑA SIERRA
23/08/2020

HUESCA.- Para Nacho de Blas, profesor titular del Departamento de Patología Animal en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, en Aragón "no estamos del todo mal" en cuanto a contagios de coronavirus, dado que hay mucho asintomático. Aun así considera que el escaso porcentaje de inmunidad de rebaño en la provincia de Huesca, que ronda entre el 10 y el 12 %, no es ni de lejos una garantía contra la covid, enfermedad cuya vacuna llegará "con suerte" para el año 2021.

Este investigador y epidemiólogo veterinario ha puesto en marcha una web en la que analiza diariamente la evolución del coronavirus. La página "Reflexiones sobre el Covid-19 de un epidemiólogo veterinario" da una visión clara de una pandemia en la que los asintomáticos son "el mayor peligro del mundo" y en la que posibles rebrotes en los colegios puede suponer serios problemas de conciliación que algunos solventarán con "un pelotazo de Dalsy".

¿Cómo valora los datos de contagios registrados en Aragón?

-Bien no estamos, pero depende de con quién nos comparemos. Hay muchos casos, pero es porque se están buscando y porque se están declarando. El Gobierno de Aragón está haciendo un buen rastreo y entonces hay mucho positivo y mucho asintomático. Podíamos ir mejor, evidentemente porque hay transmisión comunitaria, pero la población afectada es sobre todo la gente joven, con lo cual no está repercutiendo demasiado todavía en los hospitales. Aun con todo, gotita a gotita, cada vez hay más hospitalizaciones. Pero no estamos del todo mal. Entonces, ¿vamos mejor de lo que dicen algunos? Nosotros por lo menos, en Aragón, sabemos cómo estamos. Yo me fiaría también bastante de cómo están en otras comunidades como Navarra, La Rioja, País Vasco, Castilla León y Asturias, que más o menos están haciendo un muestreo y una estrategia similar a la de Aragón. Además, con absoluta transparencia a la hora de dar los datos y de tomar decisiones un poco drásticas.

¿Qué ha puesto a la comunidad aragonesa en este nivel de transmisión—

-Aragón por lo general tiene un problema, el tema de los temporeros itinerantes, que viven en muy malas condiciones. Con la recogida de la fruta de hueso, en junio, comenzaron los problemas, en la zona de Calanda, Lérida y la franja. El problema es que estas personas, normalmente tienen su base operativa en Huesca, Lérida, el cinturón industrial de Cataluña y Zaragoza. Entonces, lo que hemos tenido es una especia de embrión, de simiente que ha hecho que todo se adelante. Era un poco previsible, pero no se calculó en su justa medida el efecto que podía tener este tipo de personas. Ya tuvimos antes precedentes, pero ligados a población inmigrante fija en un lugar, tal y como pasó con los mataderos. Ocurre lo mismo en barrios de Zaragoza, donde residen estos trabajadores.

¿Se puede controlar esta situación—

-En algunas zonas en las que personal sanitario trata de controlar los casos de coronavirus entre temporeros de fincas de recolección de fruta están viendo que muchos acuden al puesto de trabajo ya con el paracetamol puesto, si tienen fiebre, por lo que han optado por tomarles la temperatura a mediodía. Pero eso va a pasar también en los colegios. A mí ya me ha dicho algún padre que si su niño tiene fiebre le meterá un pelotazo de Dalsy y al cole porque no se puede quedar en casa y faltar al trabajo. Estamos ante un problema de conciliación laboral importante. Si te dicen que tu hijo es positivo, a ver cómo pides en el trabajo una baja. También me preocupa que según la experiencia de los equipos de control puestos en marcha en Zaragoza, un 13 % de la población positiva confinada no se queda en casa.

Se ha hablado mucho también de los jóvenes, del ocio nocturno, del botellón...

-Los jóvenes cada vez tienen más reforzada la idea de que esto no va con ellos. Pero en las últimas curvas ha crecido el rango de afectados de 10 a 19 y de 20 a 29 años, sobre todo. Yo conozco a algunos jóvenes que van a tener secuelas de por vida a nivel pulmonar o a nivel de movilidad porque el covid afecta a nervios y a la musculatura. La mayoría están asintomáticos, y la percepción de riesgo no existe, por lo que no toman medidas.

¿Qué peligro supone que un asintomático se mueva libremente?

-Pues el mayor peligro del mundo. Son transmisores del virus como un sintomático. El problema es que te puedes apartar de alguien que tosa, pero de una persona que está normal y corriente no te alejas. Aparte hay comportamientos irresponsables en cuanto al uso de la mascarilla, como la de quien la lleva todo el rato y se la baja para hablar. Y dices: pero si el mayor riesgo de un posible contagio es cuando hablas. No lo entiendo. Alguien no ha explicado algo. Aquí hay quien se ha perdido el primer capítulo de "Barrio Sésamo". El problema es que falta todavía mucha formación y concienciación de la población acerca de cómo se debe aplicar correctamente la mascarilla. No se trata de llevarla por cumplir el expediente.

Con todo esto, hay un riesgo de transmisión que se agrava en el caso de los asintomáticos.

Ante los últimos rebrotes, ¿qué nivel de población aragonesa podría tener anticuerpos?

-En cuanto a la inmunidad de rebaño estamos mal. Según la última oleada del estudio de seroprevalencia del Gobierno de España, la provincia de Huesca se encontraba a un nivel similar a la de Zaragoza, en torno a un 5 %. Actualmente, calculando más o menos por encima, teniendo en cuenta el aumento de casos, extrapolando los que pueden ser asintomáticos y los no detectados, debemos estar entre un 10 y un 12 % de inmunidad, tanto en Huesca como en Zaragoza. En Teruel sería un poco menos.

¿Qué suponen estas cifras?

-Esto no es nada. Normalmente lo típico que se baraja en epidemiología es entre un 60 y un 70 % de porcentaje de resistentes para que no haya transmisión comunitaria y solo se produzcan casos esporádicos. Algunos optimistas hablan de un 35 % y otros más pesimistas del 75 %. Estamos muy lejos de la inmunidad. La esperanza es que a ese 12 % que tenemos se sumaría la inmunidad cruzada por otros coronavirus, pero tampoco está muy claro. Se sabe que en este sentido hay cierta inmunidad, pero no está medida y tampoco estamos seguros de que la protección sea tan eficiente. La inmunidad de rebaño está lejos.

¿Piensa que se han hecho las cosas bien? ¿Hemos sido realistas?

-El problema que hemos tenido es que en la comunicación de la epidemia siempre nos han puesto un rayito de esperanza delante. Primero esto era una gripe que no iba a llegar a Europa. Cuando llegó era una gripe sencillita, al empezar a fallecer gente ya se vio que era algo más complicado, nos confinaron y el pico iba a llegar en quince días, y luego no lo alcanzábamos nunca. Una vez que llegó el pico bajaron los casos, desescalamos demasiado rápido y no había que haber abierto algunos espacios, como por ejemplo las discotecas.

Luego comenzaron a barajar algunas cifras de inmunidad, dijeron que con el calor el virus se debilitaba, algo que depende más de los rayos ultravioletas y de la carga viral ambiental. Pero claro, en la calle, si estás dentro de casa los rayos ultravioletas del sol no llegan. El verano funciona bien contra el virus de día. Si te vas de discotecas un sábado por la noche, los rayos ultravioletas no protegen nada, el virus está tranquilo toda la noche contigo, de copas, y te lo llevas a casa puesto. Ahora nos ponen delante el caramelito de la inmunidad celular y la vacuna, y si llega alguna ya veremos qué efectividad puede tener. Si somos realistas, creo que los casos se van a disparar ahora con el regreso de las vacaciones y la vuelta al colegio.

¿Qué fórmulas hay que poner en marcha para iniciar el curso escolar con seguridad?

-Pienso que el transporte escolar, en las comarcas, si va a recoger a niños de diferentes localidades puede suponer un riesgo de contagio. Hay que mirar también la antigüedad de los centros. Hay algunos colegios que lo van a tener muy difícil porque son viejos, tienen accesos complicados, es imposible la ventilación porque están cerca de vías urbanas y si abres la ventana no se oye nada. Otros tendrán que prescindir del comedor, pero básicamente las medidas que se pueden adoptar son para evitar la propagación del virus dentro del colegio. Lo que pase de puertas para fuera eso es complicado porque si luego van a ir los niños en un transporte público, a actividades extraescolares, a la academia de idiomas, o al conservatorio de música, allí los colegios ya no pueden controlar nada.

Entonces, por mucho que se diseñe una burbuja muy bonita en el centro escolar, si luego los chavales se reúnen con otros de otros centros o cursos, la burbuja desaparece automáticamente. Lo que se puede hacer es usar mascarillas, gel desinfectante, ventilar las aulas, controlar la temperatura de los niños y rezar para que no haya ningún caso. Sobre todo es importante hacer planes específicos en función de cada centro para buscar sus debilidades e intentar compensarlas y buscar sus fortalezas y potenciarlas.

Según lo que plantea, ¿es una locura el regreso a las aulas de forma presencial?

-Locura, locura.... a ver, es que no queda más remedio. Lo que no se puede hacer es retrasar más la formación de niños y jóvenes. El tema es contemplar cuánto riesgo estamos dispuestos a asumir. Quizás, lo que sí que habría que establecer, antes de que se presente el brote en el colegio, es la forma de actuar y tomar medidas. Por ejemplo, si analizamos los datos de contagios en según qué zonas de salud, si son elevados y hay transmisión comunitaria, igual lo correcto es quedarse en casa. Claro que a lo mejor es poner la tirita antes de la herida, y además está el problema de la conciliación.

¿Consideraría usted oportuno un nuevo confinamiento?

-Creo que el primero se llevó a cabo porque había muchas dudas sobre la enfermedad. No teníamos ni idea de cómo se transmitía esto o qué riesgo había, estaban los hospitales saturados y no había abastecimiento de material de prevención, de lo más básico, como las mascarillas. Hemos ido aprendiendo sobre la marcha y ahora en los hospitales hay un margen para contener una posible avalancha de casos. El confinamiento creo que vendrá dado en el momento en el que en los hospitales digan que se están quedando sin camas. Supongo que de volver será solo en zonas específicas.

Y, ¿qué piensa que pasará cuando empiece a hacer de las suyas la gripe y conviva con el coronavirus?

-Esto es curioso porque han hecho estudios en el hemisferio Sur, donde estaba la temporada de gripe ahora, en Australia, Sudáfrica, Chile, y Argentina, y han visto que la gripe ha disminuido en un 99 %. Si llevas mascarilla, evitas el contacto y te lavas las manos pones en marcha las medidas que sirven para cualquier enfermedad respiratoria. La incidencia va a ser bastante baja, y además en algunos casos están intensificando la vacunación contra la gripe. Aún así, a la gripe siempre hay que tenerle miedo porque a diferencia del coronavirus su capacidad de mutación es alta. Este año mismo hubo una cepa de gripe particularmente agresiva con niños y gente joven. Lo que pasa que la gripe en el peor de los casos son siete días y el coronavirus en el mejor de los casos son siete vidas.

¿Qué opina de los que dicen que el virus no existe y que estamos ante una "plandemia"?

-Buffff... en las redes sociales no se puede hacer nada, pero creo que se debería limitar su acceso a los medios de comunicación. No es posible que te encuentres en la televisión a un señor diciendo que las vacunas se activan con el 5G. ¿Perdona? ¿Qué me estás contando? Es algo que no tiene ni pies ni cabeza. Son personas que confunden a la población. Cuando dicen que no se creen el virus, entonces tampoco se creerán el del sarampión porque tampoco lo han visto o el del herpes o la varicela. Hay una ignorancia enorme en temas de ciencia básica. Cuando hablan de que el virus ha sido diseñado en laboratorio pienso: ojalá tuviésemos la biotecnología suficiente para crear un virus a medida y acertar. Y respecto a los que dicen que se trata de un arma biológica contra la humanidad, vamos a ver, ¿tú harías un arma frente a la que no tienes vacuna o que va mutando y puede ser que tu vacuna, si la tienes, no funcione? Esto es como pegarse un tiro en el pie.

Finalmente, no le pido que haga de adivino pero ¿qué futuro cree que nos espera, según su experiencia de más de 20 años como epidemiólogo?

-Vendrán brotes, tenemos para un par de años hasta que todo esto se tranquilice y llegue alguna vacuna más o menos efectiva o crezca la inmunidad de grupo. Supongo que antes de Navidad tendremos una tercera ola epidémica, que se supone que será más bajita y prolongada en el tiempo, y luego habrá otra más antes de primavera. Afortunadamente, al final, siempre ocurre, que se alcanza un equilibrio entre el patógeno y la población, en cualquier tipo de enfermedad. La vacuna yo creo que no llegará, con suerte, hasta 2021, si es que la tenemos. Nunca se ha investigado tanto una enfermedad en tan poco tiempo en toda la historia de la humanidad, y es posible que aparezca pronto algún tipo de medicamento con cierta efectividad.