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NUESTRAS RAÍCES

Fraga: El mariscal de campo Miguel Mir de González

Armas de los Mir



Por Santiago BROTO APARICIO
07/03/2004

La ciudad altoaragonesa de Fraga registró en 1 de agosto de 1781 el nacimiento de este hijo ilustre, que fue bautizado al día siguiente en la parroquia de San Pedro y San Miguel, poniéndole los nombres de Joaquín, Benito y Miguel, siendo su madrina la fragatina Eusebia Cabrera. Eran sus padres Jaime Mir y Bernarda González, ambos naturales y residentes en aquella ciudad.

Realizados sus primeros estudios y posteriormente su preparación militar, el 1º de junio de 1808, -declarada ya la Guerra de la Independencia-, se incorporó a la Compañía de Zapadores, con el grado de Teniente, y tomó parte en la acción de Mallén el 19 del mismo mes, en la que fue herido por bala de fusil; luego, a últimos de julio, en la de Villafeliche, y más tarde, en noviembre, en las del Puente de Lodosa (Navarra) y Tudela, en las que recibió un balazo y una profunda herida de sable, actuando en todo el segundo sitio de la ciudad de Zaragoza, como Aposentador General del 1º Ejército, siempre en los puestos de mayor peligro, como fueron los reductos de San José, en los que sufrió de nuevo heridas de metralla, mereciendo se le concediera, en la heroica salida efectuada el 31 de diciembre de aquel año, una cinta distintiva con el lema Santa Engracia y Jardín Botánico, así como el Escudo de Distinción por el primer sitio y la Cruz por el segundo, declarándosele Benemérito de la Patria en grado heroico y eminente.

En el año 1809 prestó servicios en la plaza de Zaragoza hasta la capitulación de ésta, en que cayó prisionero, logrando fugarse algunos días después, recorriendo diversos caminos, hasta que pudo presentarse al Marqués de Lazán, en Tortosa. Ascendido a Capitán el 9 de marzo e integrado en las fuerzas mandadas por el General Bleck, asistió a los combates que tuvieron lugar en Beceite, en la batalla de Alcañiz -en la que ganó la Cruz distintiva- y en la de Paria, en 23 de mayo, sufriendo siete heridas y hecho prisionero, por segunda vez, permaneció en hospitales franceses durante tres meses, de los que pudo evadirse incorporándose al Ejército de Cataluña con el que actúo en misiones de ayuda a la ciudad de Gerona.

En los años de 1810, 1811 y 1812 siguió en tierras catalanas y participó en las batallas de Vich, Margalet y sitios de Tarragona y fortaleza del Olivo, al mando de la Comandancia de Ingenieros, resultando herido en ambos pies en el asalto realizado el 29 de mayo de 1811. Promovido al grado de Sargento Mayor en 17 de septiembre de 1812, dos días después tomó parte en la acción de Arenys de Mar y bloqueo de Bañolas, y a lo largo de 1813 en los combates de Olot, Vallfogona, conquista de Prats de Molló, en Francia, y tomas de Rivas y San Privat.

El 2 de marzo de 1815 fue designado Comandante y se mantuvo en campaña y funciones de servicio hasta el mes de agosto en que formó parte de la expedición a Francia, a las órdenes del General Castaños, mandando el Segundo Batallón del Regimiento de San Fernando -titulado después 2º de Fernando VII-, ya con el grado de Teniente Coronel, pasando posteriormente de guarnición a Barcelona, en cuya ciudad contrajo matrimonio, en el mes de octubre de 1817, con doña Gertrudis Martorell y Álvarez, viuda, de 33 años, hija de Francisco Martorell Martorell y Gertrudis Álvarez Icart, de Tarragona y nieta paterna de Joseph Martorell Torner y María- Teresa Martorell Sivit, de Valls.

Permaneció en Barcelona hasta 1819 en que fue destinado al Ejército de Castilla la Nueva, con residencia en Madrid, regresando nuevamente, en agosto de 1822, a Cataluña. En el transcurso de 1823 participó muy activamente en las operaciones militares de Olot, en la llamada gran sorpresa de Berges y en las de Besalú y Mataró, contra las fuerzas francesas, así como en las de Martorell, Puente de Cabriana y Altafulla, mandando una columna de tres Batallones, desplazándose en el mes en septiembre, bajo las órdenes del Brigadier don Evaristo San Miguel, a las zonas de Lérida y el Alto Aragón, replegándose luego a dicha plaza ilerdense con un contingente de tres mil infantes y doscientos caballos, con cuya fuerza sostuvo varios encuentros parciales, siendo uno de los firmantes del convenio de evacuación de Lérida. De esta ciudad marchó a Chelva (Valencia), donde quedó con licencia indefinida, situación en que luego continuó en Barcelona durante los años de 1824 a finales de junio de 1827, en que fue designado Comandante de la Columna situada en Esparraguera, única fuerza en campaña contra el levantamiento carlista, con cuyas unidades mantuvo escaramuzas y enfrentamientos en Villafranca, Pañafuger y Altafulla, nombrándosele Comisionado para la formación de una causa de conspiración tramada en Blanc.

El 24 de julio de 1828 se le concedió la Cruz de San Hermenegildo y durante todo el año estuvo de guarnición en Málaga, como Comandante General del Cordón Sanitario, que se estableció desde Velez Málaga a Estepona, con motivo de la epidemia de Gibraltar, misión a la que se dedicó durante ocho meses, continuando luego de guarnición en aquella plaza, Algeciras, Tarifa y Cádiz, hallándose en esta última cuando fue asesinado el Gobernador y Brigadier Antonio del Hierro y Oliver, momentos políticos y sociales muy críticos, en los que tuvo que adoptar diversas e importantes providencias, actuación por la que fue felicitado por la Inspección General de Infantería, recibiendo además la Cruz de Fidelidad Militar, de primera clase.

En 23 de noviembre de 1829 se le promovió al grado de Coronel, prestando servicios de su clase en Andalucía, Ceuta y Galicia hasta el 5 de mayo de 1834 que tomó el mando de un Cuerpo Expedicionario compuesto de varias columnas, con las que realizó diversas acciones en las provincias Vascongadas y en las Montañas de Burgos y Soria, en persecución de los cabecillas rebeldes Merino y Leonardo Terrer, a cuyas facciones alcanzó el 3 de junio de 1835 y en posteriores fechas, junto a Aranzo de Miel, dispersándolas y acosándolas, en penosas marchas y continuos encuentros, por los Campos de Almazán, Puerto de Piqueras, Tolvaños de Arriba, Arganza, bosques de Monte Rubio y Quintanar de la Sierra.

En junio de 1836 se le confió la misión de reducir al orden al Regimiento de Gerona, de guarnición en Logroño, que logró después de tres días de nutrido fuego; y en septiembre el mando de la Segunda Brigada del Ejército de Reserva del Norte, para perseguir al guerrillero llamado Sanz de Asturias, sosteniendo combates en los días del 23 y 24 de octubre sobre los puentes de Peñaflor y Cornellana, para liberar a la ciudad de Oviedo, que ya tenía algunas de sus calles ocupadas por el enemigo. Luego, a lo largo del año 1837, mandando la Primera Brigada de la Segunda División de los Ejércitos Reunidos, tuvo importante participación en los hechos bélicos ocurridos en Andoaín, Gorrití, alturas de San Cristóbal de Pamplona, Sierras de Burgos y Soria, Bilbiestre, Palacios, Retuerta, Villanueva de Carazó y Huerta del Rey, contra las fuerzas carlistas mandadas por Barradas y Zaratiegui.

En 16 de enero de 1838 se le ascendió al empleo de Brigadier, por méritos de guerra, cuando se hallaba en la Ribera de Navarra combatiendo unidades enemigas en las localidades de Tiebas, Legarda, puente y fuertes de Belascoaín y Ciriza, pueblos de Bargota y Asiaín, mereciendo su actuación menciones honoríficas y la Cruz de San Fernando, de 3ª clase, por Real Cédula de 21 de febrero; y ya al frente de la Tercera División de Vanguardia, del Ejército del Centro, estuvo presente en las luchas sostenidas en los alrededores de Calanda y sitio de Morella, situándose al frente del primer asalto a esta población en la noche del 15 de agosto, en donde sufrió diversas contusiones. En 30 de septiembre de este mismo año le fueron concedidas la Cruz y Placa de San Hermenegildo.

En 1839, también siempre en la primera línea ejerciendo el mando de la columna de ataque, se halló en los encuentros sostenidos en las alturas de Segura y Utrillas, Hoz, Albalate.

Lécera y Aznara, donde protagonizó algunos hechos heróicos, mereciendo, por su actuación en la Canteras de Utrillas, el 23 de mayo, tras juicio contradictorio, le fuera otorgada la Cruz de San Fernando, de 4ª clase. Designado en 25 de junio como Mariscal de Campo, también por méritos de guerra, tomó posesión como Segundo Cabo de Granada en 29 de septiembre, en la Capitanía General, recibiendo en 30 de septiembre la Gran Cruz de San Hermenegildo. No mostró su adhesión ni participó en el pronunciamiento ocurrido el año 1840, ocupando destino, en situación de cuartel, en Madrid, hasta el 19 de septiembre de 1843, en que fue nombrado Gobernador y Comandante General y Jefe Político interino de la provincia de Zamora, cargos que desempeñó hasta el 9 de abril de 1844, siendo obsequiado, en 12 de agosto, por el Ayuntamiento de la ciudad, con una Espada de Honor, por haberla salvado, durante su mando, de los horrores de la anarquía. Sirvió después, sucesivamente los puestos de Segundo Cabo de Galicia, Comandante militar de Tortosa y de la provincia de Guipuzcoa y Jefe del depósito de oficiales de Daroca, éste ya en 1848; y destinado posteriormente a Madrid, allí permaneció desde 1849 hasta el 30 de octubre de 1864 en que causó baja por fallecimiento.

DOCUMENTACIÓN:

Archivo General Militar de Segovia. -Hoja de Servicios. H-3270.