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VERANO

Cinetosis: viajo, luego me mareo

El malestar provocado por el movimiento es muy habitual.



Por Ricardo Goncebat /EFE
11/07/2004

El malestar provocado por el movimiento es muy habitual. Pero a pesar de que hay medidas eficaces para prevenirlo, pocos afectados las toman y prefieren cambiar de transporte, evitar ciertos desplazamientos, renunciar a viajar e, incluso, desestimar determinados tipos de empleos.

Qué tienen en común Cicerón, Julio César y Cristóbal Colón, con Charles Darwin, el almirante Nelson, Lawrence de Arabia y los astronautas que se desplazan en la ingravidez extraterrestre?

Aunque emplean distintos transportes, desde navíos de madera o camellos hasta naves espaciales, todos han padecido el mareo del viajero, también denominado cinetosis, palabra derivada del griego “kinesis” (movimiento) y “osis” (enfermedad).

¿POR QUÉ SE PRODUCE EL MAREO?

El cuerpo humano se mantiene vertical de forma automática e inconsciente, gracias a los centros coordinadores del equilibrio situados en el cerebro.

En estos centros se descodifican las informaciones nerviosas procedentes del aparato músculo-esquelético y del sistema vestibular, alojado en el oído interno, y que constituye el principal centro detector de los movimientos de la cabeza.

Cuando nos exponemos a movimientos continuados o aceleraciones del cuerpo, se produce una gran estimulación del aparato vestibular que hace aumentar la transmisión de impulsos nerviosos al cerebro.

Ello, a su vez, estimula el denominado centro del vómito, situado en el bulbo raquídeo. Además, el aparato digestivo y los ojos generan y transmiten impulsos nerviosos hacia el cerebro cuando nuestro cuerpo se mueve o acelera.

La mayoría de la gente piensa que la cinetosis es un trastorno minoritario, que se produce sobre todo en las vacaciones y durante los viajes en barco, y que es una molestia menor sin mayores consecuencias, que tampoco puede evitarse.

Según el I Estudio Sociológico sobre el Mareo Cinético (I-ESMC), que se refiere a España pero refleja la situación de este trastorno en Europa y los países occidentales, donde se emplean masivamente los transportes de locomoción, un 14 por ciento de la población sufre de este problema cuando realiza un viaje o trayecto en un vehículo.

No obstante, tan sólo algo más de la mitad de quienes se marean, el 52 por ciento, acostumbra tomar alguna medida farmacológica o de otro tipo, para prevenir esta situación.

El mareo cinético afecta especialmente a las mujeres, con el doble de frecuencia que en los hombres, especialmente durante la menstruación. También lo padecen los niños a partir de los 2 años y hasta los 17 años de edad. Los ancianos suelen también ser susceptibles al vahído, según el I-ESMC.

En vez de poner remedio a su problema, muchos cambian de medio de transporte, evitan determinados desplazamientos, renuncian a viajar y, en algunos casos, llegan a gastar más dinero para adquirir coches más estables, a desestimar ciertos tipos de empleos, o a evitar comprarse una segunda residencia.

NAÚSEAS Y PALIDEZ

Al coche, le siguen como medios más “mareantes”, el autocar, el autobús urbano, el barco, el avión, y el tren.

Los factores que más contribuyen a que se produzca el mareo son el movimiento del transporte, la mala ventilación del habitáculo, dolor de cabeza, sensación de enclaustramiento, estrés, ansiedad o nerviosismo, cansancio físico y somnolencia, así como las alteraciones de la tensión, infección o enfermedades del oído.

Algunos factores pueden precipitar, agravar o predisponer a la cinetosis: el humo, los vapores, los olores, el temor o la ansiedad.

Los síntomas que acompañan con más frecuencia a la cinetosis, son las náuseas y la palidez o el mal color de cara, los vómitos, el sudor frío, la debilidad corporal y la pérdida del equilibrio y la pérdida de apetito, que generalmente van precedidos de bostezos, palidez, sudoración fría, somnolencia, una mayor secreción de saliva, vértigo y pérdida de la voluntad.

Una vez que se han manifestado, es difícil actuar frente a ellos, por lo tanto, lo más eficaz es prevenirlos.

PARA QUE NO LE MUEVAN EL SUELO...

Entre las medidas que adoptan los afectados para paliar su situación, pero que no siempre son eficaces, están adoptar una determinada postura en el medio de transporte, hacer paradas frecuentes, intentar distraerse, conducir el vehículo para controlar su movimiento o intentar controlar las sensaciones mediante relajación o ingiriendo comidas ligeras, para impedir los vómitos.

Antes de iniciar cualquier viaje los expertos aconsejan tomar una serie de medidas higiénico-dietéticas básicas, como comer moderadamente, evitar los alimentos dulces, pesados o productores de gases y reducir al mínimo el consumo de alcohol.

Las personas predispuestas al mareo deben exponerse lo menos posible a los movimientos del vehículo, sentándose en el sentido de la marcha y en lugares concretos: en la parte central de un barco, a media distancia entre proa y popa, o en los asientos del avión coincidentes con las alas, donde el efecto “cabeceo” es menor.