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CUADERNOS ALTOARAGONESES
TOPONIMIA ALTOARAGONESA (286)

Chía

Panorámica de Chía.
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BIENVENIDO MASCARAY
02/11/2014

Muy poco después de que la N-260 o Eje Pirenaico deje de equivocarse apuntando al N y entre en Castejón de Sos, en la vía que continúa hacia Benasque (y que algún día penetrará en Francia) sale por la izquierda el ramal que asciende hasta Chía, centro y único lugar del municipio de su nombre. De él leemos la siguiente descripción: "Lugar de 114 habitantes; a 1162 m de altitud. Censaba 358 en 1.900… Una de las primeras menciones aparece en la Colección diplomática de Obarra al citar a "Franco de Gia", en el 1015. Se emplaza sobre amplia terraza natural en las estribaciones de la Sierra de Chía. Su elevación y buena orientación le confieren la condición de excelente mirador sobre el macizo de La Maladeta y sobre el fondo del valle. Presenta hábitat agrupado y en ladera de suave pendiente. Casas de piedra -reformadas- con la peculiaridad de algunos vanos ornamentados con triple arquito conopial en el dintel. Una ancha portada con dintel sobre ménsulas lleva fecha de 1689. Hasta cuatro viviendas -Antonio Naval- reúnen detalles propios de casa torreada: Sansón, Francisca, Sansot y Santamaría, ésta datada en 1587. Tiene la singularidad de poseer dos iglesias y siete ermitas, algunas arruinadas. Especial mención merece la iglesia de San Martín –propiedad particular-, situada junto a lo que fuera castillo, de la que procede un interesante frontal románico, actualmente en el Museo de Arte de Cataluña; pertenece al conjunto de iglesias levantadas o reformadas por los monjes de San Victorián en los siglos XII y XIII; nave y ábside convencionales, capillas añadidas en el siglo XVI, puerta bajo porche del siglo XVIII y espadaña en los pies. La parroquial de San Vicente pudo alzarse en el siglo XVI –nave, capillas laterales y torre-, reformándose en el XVIII –crucero y cabecera-; crismón románico reaprovechado en la puerta; parcialmente destruida en la Guerra Civil, se remodela en 1964. Entre las ermitas destaca la Virgen de la Encontrada, obra del siglo XVII cuya antigua imagen románica desapareció en la Guerra Civil. Ermita de Santa Ana –popular-. En su término, casa Sauset sigue activa". (A. Castán, op. cit.). En el Madoz hay algún dato cierto en 1845 que, aunque ha perdido actualidad, es muy útil para nuestro estudio: "El terreno es de mediana calidad; parte destinado al cultivo de cereales, y el restante montuoso, poblado de bojes y encinas… Produce: trigo superior a todo el del país, centeno, cebada, avena y legumbres…".

Vale la pena insistir en el "Frontal de San Martín", otro pedazo del patrimonio artístico de Aragón que se ha perdido. Antonio Naval Más, en su obra Patrimonio emigrado, nos dice lo que sigue: "Procede de la ermita de S. Martín, edificio románico del XII-XIII, de la localidad de Chía …antesala del valle de Benasque. En la localidad solo se sabe que este retablo está en Barcelona, desconociendo cuándo y cómo emigró del pueblo. Estuvo en la colección Plandiura, que lo debió adquirir antes de las fechas de la Primera Guerra Mundial. De esta colección pasó en 1932 al Museo de Arte de Cataluña, donde está con el número de catálogo 3.902. Es pintura sobre tabla de nogal, de 145 x 99 centímetros, que estuvo como antipendio en la mesa altar de la iglesia. Está pintado al temple de huevo con fondo de yesería en relieve, con estuco revestido de estaño y corladura. Se data en el siglo XIII, segunda mitad, y contiene un dato que lo convierte en pieza excepcional: el estar firmado por Johs pintor me fecit. La figura central es la de San Martín de Tours, y las del entorno, escenas complementarias de la vida y la leyenda del popular santo medieval… La pieza es obra capital y relevante dentro del conjunto de pintura románica del arte universal, y de particular interés para estudiar el arte que floreció en las tierras del Altoaragón".

En junio de 1015 ó 1019, Bonufilgo Vagole de Soso vende a Enardo y a su mujer Sanga una viña en Billarrué que tiene estas confrontaciones: … et de occidente et per caput Franco de Gia…En enero de uno de esos mismos años, nuevamente entre las mismas partes, se trasmite la propiedad de otra viña que limita …de oriente Centullus de Gia. En el mes de marzo de 1134, un valioso documento que procede del cartulario del monasterio de San Victorián, nos relata cómo el rey Pedro I (Pedro Sánchez, hijo de Sancho Ramírez) promete al monasterio de San Pedro de Taberna illa villa que vocitatur Gia, si Deus fecisset me misericordia…, cuando iba a librar la batalla de Alcoraz que permitió la anexión de Huesca. Pero el mismo Pedro Sánchez, beneficiador de San Victorián, confiere a este monasterio gran ascendiente en Sobrarbe y Ribagorza: al igual que su padre había puesto al monasterio de Obarra bajo la dependencia de San Victorián dejándolo reducido a un simple priorato, le llega el turno a San Pedro de Taberna: …dono supra dicte ecclesie …quodam monasterium quod nuncupatur Taberna…cum ómnibus rebus que ibi videntur pretinere. Etiam addo…uno homine… et alium in villa de Gia…".

La forma Gia es constante y está perfectamente establecida. Pero requiere una matización entre castellano-parlantes. En lengua ibérica la /g/ representa siempre un sonido oclusivo-velar-sonoro, por lo que la lectura correcta era guía. La lectura incorrecta, según fonética románica, la convirtió en jía, como en tantísimos otros ejemplos que ya hemos contemplado en esta serie de toponimia altoaragonesa: Guere > Gere, Guinuábel > Ginuábel, Guiral > Giral, etc. Pero esta j, fricativa velar sorda es sumamente inestable y da generalmente en africada prepalatal sorda, con grafía ch: así en Jistau > Chistau, Jinasté > Chinasté o Chinast, Jaca > Chaca, etc. Todo ello es plenamente válido para Gia: tras un rápido paso por Jía, acaba en Chía, la forma actual.

Gia es el indeterminado (coincidente con el infinitivo) del verbo ibérico gia(tu), que aquí muestra bien a las claras la contaminación romanista del sufijo –tu. Significa labrar, cultivar; esto es, efectuar el ciclo completo de cultivo, que entraña las labores de arar, sembrar, regar en ocasiones, recolectar, ensilar…, y no el simple aprovechamiento de hierbas y pastos. Y todo ello resulta sorprendente y un tanto anómalo en terrenos pirenaicos que se sitúan en el entorno, y aún por encima en ciertas partidas, de los 1.300 m de altitud. Viene este hecho, además, acompañado del alto rendimiento y calidad de las cosechas, tal como nos apuntaba Madoz. Y por último, la abundancia de tierras cultivadas. Todo lo cual se erigió en el hecho diferenciador recogido en el topónimo.

La visita a los campos y partidas cultivadas de Chía se impone: ¿será posible tal abundancia . Encuentro la mayor colaboración en mi labor: en plena calle se forma un corro de personas, cada una de las cuales apunta su opinión. Alguien llama a un hombre que pasa montado en su tractor. Es de allí, "de toda la vida", agricultor y ganadero. Es, además de buen conocedor del país, buen conversador: el habla tradicional que se pierde, las particularidades de su dialecto respecto a otras modalidades del entorno ("aquí decimos las, pero en Saunk ya dicen "les"), tradiciones, trabajos que se van olvidando… Hoy en día, salvo algún huerto y los muchos sembrados de patatas, todo el terreno se aprovecha para hierbas y forrajes, pero hace pocos lustros no era así: se labraba y sembraba todo, incluso partidas marginales, como La Artiga, que ahora están incultas. La tierra es muy buena para el trigo, la cebada, la avena, el centeno… y las patatas, muchas patatas. Además Chía tiene muchísima tierra de labor y, por un orden establecido en su mente, las va enumerando: "Anote, anote: Ros, Nuguerals, Es Cascallás, As Calbas, Campopllanas, Las Carreras, Es Engustos, Es Telleros, As Comas, Chichuén, Es Espinás, As Llagunas (la mejor), As Cuastas, As Cuancas, Trieras, Es Espllinás, Corts…".

Por una vez, el elemento diferenciador del topónimo no es un hecho o elemento natural: situación o emplazamiento del lugar, naturaleza o calidad de las tierras, productos, especies vegetales o animales, factores ambientales… Es la actividad del hombre que aprovechó desde la más remota antigüedad las posibilidades que le brindaba el medio, el suelo agrícola en concreto. Chía significa, con toda propiedad y pese a todo, "se cultivan las tierras".

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