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PUEBLOS LLENOS DE VIDA

Alcubierre

Vista panorámica de Alcubierre
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MARGA BRETOS
22/02/2015

ALCUBIERRE.- Alcubierre está situado en la cara norte de la sierra con la que comparte nombre y topónimo ya que según el estudio de Bienvenido Mascaray "alcoberrense" es ibérico y significaría "lomas o colinas separadas" (por las vallonadas).

Alberto Lasheras es el guía más adecuado. "Podemos partir de la plaza de España, (antiguamente llamada plaza de Plegadero), un amplio espacio presidido por el ayuntamiento, edificio de 1896, con su fachada remozada, en cuyo balcón principal ondean la bandera comunitaria, la española y la que lleva el escudo de Alcubierre". En esta plaza, las tropas del general París, hostigadas por Espoz y Mina, se detuvieron para esperar y resistir ante las españolas que venían tras ellos desde Zaragoza. Rememora la tragedia de la guerra de 1936, al utilizar la fachada del ayuntamiento como paredón de fusilamiento. "Y luego como escenario de un insólito concierto de piano con recital de arias, y también como zona de instrucción de tropas, como patio de cuartel, sobre el que cayeron bombas". Hoy, se utiliza como parque. "Aquí se celebran los bailes de las fiestas mayores dedicadas a Santa Ana", y se disfruta de la hostelería y repostería local, y por la que pasan por el Torneo Internacional de Ajedrez que congrega grandes maestros. "Pasaremos delante de la escalinata de piedra que lleva al monumento expiatorio del Corazón de Jesús, sufragado por la familia Ruata y que dirige su mirada y sus brazos abiertos hacia la plaza. Fue inaugurado en 1952 por el cardenal Pedro Segura". Nos paramos en la ermita de la Virgen del Remedio, "de mucha devoción y tradición en Alcubierre y que en tiempos lejanos servía de faro, ya que al estar durante la tarde y noche iluminada, su tenue luz servía para orientar".

Al lado está la iglesia parroquial, imponente edificio de una sola nave en dos tramos, con bóveda de crucería. "Su estilo lo podemos clasificar como gótico-mudéjar-renacentista. Destaca su bella torre, de la última etapa del mudéjar, con una decoración de ladrillo formando paños de rombos, frisos de esquinillas y almohadillados, que nos sorprenden por su geometría y por la propia estructura de la torre, que coincide con un tipo de alminares existentes en Túnez". Fue incendiada en el llamado "verano caliente" de 1936, perdiéndose dos importantes retablos y todo el mobiliario y ornamentación. Se vino abajo parte de las bóvedas. "En 1942 se realizaron los planos para su restauración, que fue llevada a cabo por el albañil local Leoncio Bielsa bajo la dirección del arquitecto de la Diputación". Dentro, contemplamos la recreación del retablo mayor, del equipo de Julio Luzán y financiado por el Gobierno de Aragón, "en madera cubierta con pan de oro, cuyo original fue probablemente donado por el X Conde de Sástago". Al fondo sobre la sierra, en su punto más alto, la silueta de la ermita de San Caprasio, "de la que gracias a otro documento de 1276, último año del reinado de Jaime I, sabemos que fue entregada a su primer eremita, Sancho Lusan, "para que celebrase misa todos los días". Vamos al Granero de la Abadía, construcción de 1753 donde se recogían los diezmos y primicias.

También cabe destacar casa de Calvo, una casa solariega. "Aquí se reflejan características de estilo modernista muy curiosas. Cerca está casa de Ruata, decorada con azulejos, ladrillo y decoración vegetal tallada en sus puertas".

Actualmente, podemos recorrer la Ruta Orwell, donde vemos la importancia que tuvieron las trincheras. "Aquí han llegado periodistas y escritores como John Lee Anderson, Ken Follet, Rosa Regas, Richard Blair, el hijo de Orwell y del comandante que mandaba la posición, Quentin Kopp, para estudiar estos episodios y hacer de ello una ruta de paz, de estudio y diálogo. "Tenemos huellas geológicas de la Sierra de Alcubierre, formación de cuarzo (silex negro) y su uso, su flora, la recogida de agua en sus pozos, balsetas y balsetes".