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CUADERNOS ALTOARAGONESES
TOPONIMIA ALTOARAGONESA

Gloces, Jalle, Chate

Gargantas de Las Gloces en el río Jalle.
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BIENVENIDO MASCARAY
17/05/2015

Cuando estudiábamos el topónimo Ballarín, y más en concreto la Pardina Ballarín en el término municipal de Fanlo, resultaba obligada la mención del barranco de La Glera Ballarín, el cual, aguas abajo y hasta desembocar en el Ara, al sur del lugar de Sarbisé, recibía indistinta o sucesivamente los nombres de río Jalle o Chate. En esta dualidad hay un fuerte interrogante, desafío si se quiere, para el estudioso de la toponimia: ¿son términos sinónimos con idéntico significado , ¿o estamos ante voces completamente distintas, pertenecientes incluso a sistemas lingüísticos diferentes , ¿son acaso nombres que se han sucedido en el tiempo, de modo que uno de ellos pueda ser considerado como el primitivo u originario y el otro una expresión moderna ¿por qué extraña razón un mismo río, y no de los más importantes, tiene sendos nombres tan diferenciados en principio Para contestar a todos estos interrogantes y alcanzar una interpretación completa, debemos referirnos a un estadio superior en lo geográfico y remontarnos al estudio de la hermosa garganta de Gloces que debe incluir el tramo superior o cabecera del curso de agua, y en aras de la claridad expositiva tomar el curso natural de arriba abajo, desde su formación hasta su pérdida por inmisión en el curso del Ara.

Dentro del término municipal de Fanlo y formando divisoria de aguas con el valle de Ordesa (Torla), se instala un fuerte reborde montañoso que se inicia al oeste en la Punta Acuta o Diazas (2.248 m), se prolonga horizontalmente hacia el este por la Sierra de las Cutas, la cual, girando hacia el SE, llega hasta la Plana Tripals y pico Camariceto (2.003 m). Volviendo a la Punta Diazas, ahora en dirección sur, y marcando la divisoria municipal de Fanlo con Torla, el cuello Diazas (2.093) y el inmediato pico de Estatón (2.133 m); desde aquí, siguiendo la misma dirección, continúa la cresta con alturas que alcanzan o se aproximan a los 2.000 m, hasta coronar en el Pueyo de Ballarín o Punta Trayata (2.028), a partir de la cual, con alturas en fuerte descenso, sierra y divisoria se aproximan al cauce del Barranco Glera Ballarín o río Jalle. Hemos dibujado la cabecera de un valle en fuerte descenso, con curvas de nivel muy próximas, en el que el sentido N-SE lo marca, al inicio el pequeño barranco Comairal, enseguida barranco de La Glera Borrué y después de Las Gloces, hacia el que convergen por ambos lados buen número de cursos discontinuos, dependientes del deshielo, las lluvias o las tormentas: Lituar, del Pueyo, Serratopino, Femalleta y Changar por la izquierda hidrográfica; y Pinar de Lobé, Fin de Juan, Cortaravalle, Las Dallazas y otros por la derecha. El conjunto de ellos, el barranco de Las Gloces, es el que se introduce en la garganta de Gloces, pero para la descripción de ésta tenemos el relato de un visitante de excepción, Fernando Biarge que, en su trabajo "La garganta de Gloces", páginas 289 a 299 de su extraordinaria obra Sobrarbe. Testigo directo nos dice, entre otras cosas, lo siguiente: "Tiene tramos que son definición y demostración de la angostura y profundidad del río, con elevadas paredes laterales que delimitan un reducido cauce. Zonas en las que es imprescindible progresar apoyando las manos en ambas paredes para mantener el adecuado equilibrio… La profundidad, sin ser excesiva, es notable, en especial porque al mirar hacia arriba se aprecia muy alta la ranura que, con vegetación y un retazo de cielo, marca en todo momento la situación de la zona de superficie… Paredes elevadas pero muy poco uniformes que muestran todas las formas en las que ha trabajado la gubia del agua… Las Gloces, de reducida pendiente , 120 m de desnivel y longitud ajustada, 800 metros, es normal que el recorrido se haga corto…Otra zona presenta un encadenamiento de saltos, pozas, marmitas y resaltes, más ancha y grata, donde predomina la línea curva sobre la recta… Fruto directo de los remolinos son las típicas marmitas de gigante, concavidades semiesféricas, formadas durante las avenidas, en el fondo del cauce, por el continuo giro del agua y la acción de los cantos rodados atrapados en su interior. La más característica está en pleno cauce, es de paredes tubulares, grandes proporciones, muy bien formada y profunda, llena de agua y es paso obligado. Abre un tramo con una bonita sucesión de marmitas en distintas fases de formación, grata y diferente… Los bolos se reducen por frotamiento mientras la marmita se agranda y perfecciona por la erosión… Es de particular interés el tramo final de una acusada sinuosidad, fruto de la fuerte incidencia del agua en las crecidas, por caudal y velocidad, por el choque sucesivo de la corriente en una y otra de las paredes de la garganta… Se añade el mundo de los sonidos, del borboteo del agua al rumor, de distinto signo y volumen, que produce la corriente al discurrir o al superar los cortes y pequeños obstáculos. El fragor de los saltos y cascadas que reverbera por las paredes y se amplifica y multiplica. El sonido permanente invita a que nuestro lenguaje sea el silencio…".

De todos los elementos de esta descripción lamentablemente mutilada que acabamos de hacer, nuestros antepasados eligieron el "canto", el sonido o fragor del agua y su reverberación, quizá porque pudieron apreciarlo sin necesidad de introducirse en las angosturas y profundidades de la garganta, en especial, cuando discurría una fuerte avenida y el fragor se multiplicaba. Gloces es una composición de la lengua ibérica sumamente regular y clara. Su primer elemento es goli, canto, sonido. A él se aglutina ozen, sonoro, agudo, penetrante, alto. El enlace muestra elipsis al final del primer término, gol(i)ozen. Sigue la síncopa de vocal tras oclusiva /g/ seguida aquélla de consonante líquida e igual vocal: g(o)lozen. Hay enmudecimiento de la consonante final, gloze(n). A esta última forma se ha añadido una /s/ paragógica, quizá porque la multitud de "hoces", estrechos, marmitas, etc. hacían más propia una forma plural. En conclusión, Gloces significa "el canto o sonido alto, agudo, sonoro".

JALLE

A la salida de la garganta de Gloces, el barranco del mismo nombre calma su ímpetu casi totalmente. El desnivel es mínimo durante un largo trecho, la anchura del cauce se multiplica y, en las avenidas, las aguas van depositando los cantos rodados o bolos formando la llamada Glera Ballarín, que tiene por la derecha hidrográfica y en altura lo que queda de la Pardina Ballarín. He aquí el fruto del trabajo del agua que, al tiempo que profundiza el cauce, arranca, muerde en los costados bloques que se desploman o desprenden, y que, tras ser arrastrados y sufrir mil y un choques y rozamientos, quedan pulimentados y redondeados. El río-barranco, aguas abajo, vuelve a discurrir por estrechos y gargantas menos espectaculares que la de Gloces, pero configurando un valle en V, en ocasiones muy angosto. El terreno es agreste y montañoso, pero las laderas están cubiertas de un manto arbolado y arbustivo que, en especialmente en otoño, adquiere una amplia y bella gama de colores, desde el verde oscuro pasando por el claro y vivo, al amarillo, ocre, rojizo, rojo intenso, sumamente entremezclados… En algún punto de este recorrido, en torno a la línea divisoria entre los términos de Fanlo –de donde viene- y Broto –en el que penetra-, se empieza a llamar río Jalle (en la actualidad, río Jalle o Chate).

El hidrónimo Jalle tiene su origen en la voz ibérica jale, comedor, el que come, que ha sufrido palatalización a Jalle. En lo semántico tiene conexión evidente con el verbo jan, comer (veanse, por ejemplo, Jantigosa y Aluján); pero en lo formal su conexión es igualmente clara con el verbo jali, salir, pero también sacar, producir. La plena identidad del hidrónimo con la voz citada en primer lugar, jale, y la interpretación que haremos de Chate, nos obliga a decidirnos por esta interpretación: Jalle significa "el que come o muerde".

CHATE

El río Jalle o Chate ha ido cambiando de dirección suavemente, mediante una amplia curva que le orienta hacia el oeste y el río Ara. Un largo tramo final discurre rectamente en ese sentido hasta desembocar entre los llanos de Planduviar alto y bajo. Poco antes, la carretera que se ha mantenido por la derecha hidrográfica paralela al cauce, se separa de éste, orientándose al NO para llegar a Sarbisé.

Chate es la forma dominante hoy en día para designar al río, al menos en su tramo final. Pero importa poco. La lengua ibérica dispone de la voz jat, variante de jan, que vale por "comer", y que cuenta con un gran número de derivados, entre ellos jate, el comer o la acción de comer. Siempre guiados por la conexión semántica entre Jalle-Chate, esta última voz ibérica –jate- marca una situación intermedia en lo formal: entre jalle y chate, jate. El paso final de jate a chate es bien simple. Bastará recordar la sustitución de la consonante fricativa velar sorda j por la africada prepalatal sorda ch, contemplada en multitud de topónimos ibéricos: Iaka > Jaca y Chaca; Iestau > Jistau y Chistau; jinaztei > Chinaste y Chinast, etc. En definitiva, jate > Chate, con el significado literal de acción de comer y, aplicado a un río, "el que come o muerde". Bello ejemplo de sinónimos con diferencias formales más aparentes que reales.

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