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"Mis músicos son "anfibios", como anfibia es la música que escribo"

Bitácora Project.
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Bitácora Project ofrece en Huesca un viaje sonoro envuelto por varias proyecciones



J.M. Y S.C.O.
19/12/2015

HUESCA.- En la jornada de reflexión de hoy, el Área de Cultura del Ayuntamiento de Huesca propone, dentro de la programación del Centro Cultural del Matadero, una cita con el gran valor musical de Bitácora Project, una formación del pianista zaragozano Antonio Ballestín en el que conjuga jazz, folclore y contemporánea.

El pianista, compositor y arreglista Antonio Ballestín nació en Zaragoza en 1977, y el piano entró en su vida como podría haberlo hecho "cualquier otro" medio. "Fue el instrumento que mi hermana mayor empezó a estudiar, así que de alguna manera yo lo heredé", admite.

"Mis primeros pasos fueron los estudios de piano clásico, ya que nuestra sociedad no ofrecía demasiadas alternativas por aquel entonces. Los siguientes caminos de búsqueda fueron la musicología, la composición, el jazz, los audiovisuales, la producción... Ramas que terminan todas confluyendo en las ganas de crear y comunicar", afirma el artista, que se marchó a Barcelona en 1998 para terminar sus estudios y licenciarse.

En la actualidad, alterna los trabajos de composición (para cine, teatro o para el grupo de guitarras Terpsicore y habiendo obtenido entre otros el Premio Internacional de Composición Federico Mompou), la docencia (en los Conservatorios de Zaragoza, Monzón o Huesca) con la interpretación, tanto en el campo de la clásica como en el del jazz.

"Siempre digo que la música, como cualquier otro medio artístico, es un recipiente vacío. Uno puede usarlo o no como soporte de emociones, ideas estéticas o simplemente por la técnica. Quiero decir -prosigue-, que para mí lo primero es la vida con todo lo que ella ofrece, y que la música no es más que uno de tantos medios de expresión como pueden serlo también la moda, la cocina o el diseño de interiores. Trato de dar a la música este valor, pero reconozco que la necesito diariamente como quien lee la prensa de cada día".

En el año 2003, Ballestín formó Bitácora Project, una formación de tipo medio, con la que ha ido dando forma a su concepto de "confluencia" en los tres campos en los que está interesado, la música clásica, el jazz y el folclore, particularmente aragonés, aunque también cita como influencias los ritmos del flamenco, los timbres del rock y los ambientes de la banda sonora, todas ellas presentes en el concierto de esta tarde (20 horas) y que su líder resume en un sólo concepto: "música anfibio".

"Esta etiqueta surge al reunirse una serie de músicos todoterreno, de formación académica clásica y de jazz, pero experimentados en música folclórica, flamenco o pop-rock, entre otros. Al tener cada pie en varios terrenos, he sentido que los músicos que han pasado por esta banda son anfibios, como anfibia es la música que escribo", argumenta.

"Bitácora ha sido hasta ahora un proyecto intermitente, debido principalmente a mi propio nomadismo (Holanda, Londres, Barcelona) y el de mis compañeros. Esto ha determinado que se hicieran pocos conciertos, pero siempre buscando ocasiones especiales. El otro factor determinante ha sido la crisis económica, que ha imposibilitado a festivales y salas contratar una gran banda que además venía de fuera", explica.

Con este grupo participó en la edición 2010 del Festival de Jazz de Zaragoza, y ha contado a lo largo de los años con músicos de la escena zaragozana como el trompetista Carlos Bordorrey (Bogus Band o Monkayo), el saxo de Estadilla Chavi Naval (Estadijazz), etcétera.

La actual formación del proyecto, de la que Ballestín se siente "orgullosísimo", cuenta con el trompetista Roberto Gómez (Bourbon Street Dixielan), el saxofonista bilbilitano Alejandro Doñagueda (Giant Steps Sax Quartet), el trombonista José Alberto Martínez (The Bronson), el guitarrista Alejandro Comín, el contrabajista montisonense Javier Callén (agitador de la escena zaragozana en la Bóveda con las jam sessions dominicales) y el batería Fran Gazol.

Son músicos que alternan diversos proyectos personales con la enseñanza en Conservatorios y las diferentes academias y escuelas musicales de Zaragoza que ofrecen la especialidad de jazz. Y junto a estos músicos, Antonio Ballestín cuenta con el videojockey Héctor de la Puente, que se encargará de poner imágenes a la música.

"Aunque soy zaragozano, me siento oscense de adopción por la cantidad de amigos y vivencias que he ido acumulando por estas tierras, por eso se entiende el compromiso y la emoción con la que estamos preparando el concierto de esta noche, en el que esperamos ofrecer al público un viaje sonoro envuelto por las proyecciones de Héctor", termina el artista.