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La temporalidad laboral baja a niveles de 2013 por la crisis sanitaria

La tasa ha descendido casi tres puntos de golpe hasta junio, al 22,4 %, y pone de relieve la dualidad del mercado laboral

La temporalidad laboral baja a niveles de 2013 por la crisis sanitaria
La temporalidad laboral baja a niveles de 2013 por la crisis sanitaria

MADRID.- La destrucción de empleo por la crisis de la covid-19 ha hecho que la tasa de temporalidad baje casi tres puntos de golpe en el segundo trimestre, al 22,4 %, un efecto evidente de la dualidad del mercado laboral que los expertos creen que debe corregirse. En España, uno de los principales mecanismos de ajuste para las empresas cuando la actividad económica se resiente es la extinción o no renovación de los contratos temporales, que cuentan con indemnizaciones bajas en comparación con los contratos indefinidos.

La actual crisis económica no ha sido una excepción y tres de cada cuatro empleos destruidos en el segundo trimestre han sido temporales, lo que ha devuelto la tasa de temporalidad a niveles de 2013 cuando el empleo tocaba fondo tras la crisis financiera mundial, según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). Esta disfunción del mercado laboral ha reabierto, asimismo, el debate en torno al contrato único con indemnización por despido creciente, lo que plantea el inconveniente de decidir si el coste se ajusta al alza o a la baja.

Ha sido el Banco de España el que lo ha vuelto a traer a la actualidad después de que en sus últimos informes económicos haya insistido en que la solución pasa por alcanzar un "reparto más equitativo" de la protección entre los trabajadores con diferentes modalidades contractuales.

"Hay todo un menú de soluciones, no solo una", destaca a Efe el investigador de Fedea y profesor de la Universidad Autónoma Marcel Jansen, que advierte de que el debate sigue "tan desenfocado" como hace diez años.

Para Jansen atajar esta dualidad del mercado laboral que, entre otros problemas, lastra la productividad de la economía española, requiere de, al menos, tres vías de acción: reducir el número de contratos existentes, igualar derechos y obligaciones -con los mismos costes de despido- y garantizar que los incentivos a la contratación funcionen introduciendo un "bonus malo" que penalice a las empresas que usen la contratación temporal de forma excesiva o inadecuada.

"Hay que usar todas las herramientas para que el contrato indefinido sea la opción prioritaria para las empresas", resume Jansen, que reconoce la "frustración" de ver que una década después, el mercado sigue igual.

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