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Apoyos y rechazos a la posible fusión de Bankia y CaixaBank

La acción cuenta con el visto bueno de varias autoridades y banqueros, no así la de la Plataforma por una Banca Pública

La defensa dice que el caso Bankia fue fortuito
La defensa dice que el caso Bankia fue fortuito
S.E.

MADRID.- Con el anuncio de las negociaciones para su posible fusión, CaixaBank y Bankia son las primeras en recoger el guante lanzado con insistencia en los últimos años por supervisores, bancos centrales y expertos, que apuestan por la consolidación como la mejor herramienta para elevar la rentabilidad de las entidades, que ya era un serio problema antes del coronavirus.

El ambiente se caldeó esta semana al coincidir varios banqueros en una jornada financiera sobre el futuro y los retos de la covid, en la que casi todos abogaron por las fusiones con mayor o menor entusiasmo, entre ellos el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos; el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, y el presidente de la AEB, José María Roldán.

La fusión también es vista con buenos ojos por la mayoría del Gobierno, que incluso la habría alentado, aunque no es el caso de Unidas Podemos, que la considera "preocupante" e insiste en que "el tejido productivo español requiere de una banca pública en la que Bankia puede ser el "embrión".

Con las consecuencias de la última crisis aún frescas en la memoria y un rescate millonario aún no restituido en su totalidad, la banca española vuelve a atravesar una etapa muy difícil, marcada por los bajos tipos de interés, los menores ingresos, la digitalización y la languidez de una economía "rematada" ahora por la covid.

Por eso "no queda otra que reaccionar", según fuentes del sector, que recuerdan que si al final fructifica, el gigante que salga de esta unión será producto, a su vez, de diversos procesos de fusión y posterior conversión en bancos de una docena larga de antiguas cajas de ahorro, precisamente el sector que desapareció en la crisis anterior. Ironías del destino.

Y es que las cifras marean, desde los activos totales, que sumarían 664.027 millones de euros, (445.572 millones del banco catalán y 218.455 millones de Bankia), hasta los más de 51.000 empleados y las 6.700 oficinas.

OPOSICIÓN DE LA PLATAFORMA POR UNA BANCA PÚBLICA

La Plataforma por una Banca Pública, una organización ciudadana centrada en impedir que Bankia salga de la esfera pública, manifestó su rechazo a la fusión con CaixaBank y defendió que su existencia como banco público con una gestión independiente y profesional garantiza una mayor competencia en el sistema financiero.

También argumentó que la actividad de Bankia debe de encaminarse a contribuir a la reconstrucción de la economía española y a crear puestos de trabajo, "no a crear más paro con los despidos".

Para esta plataforma, Bankia es un activo de los ciudadanos que no debe ser objeto de privatización y que debe ofrecer servicios básicos bancarios en todo el territorio nacional.

Tras señalar que la fusión equivale a una absorción de Bankia por CaixaBank, advirtió de que así se pierde la posibilidad de que España tenga una banca pública que contribuya a promocionar todos los territorios.

En un comunicado, la plataforma sostuvo que por encima del objetivo de aumentar la rentabilidad de la banca privada está la defensa del interés general que una Bankia pública puede ofrecer, al financiar las inversiones allí donde se necesiten.

También subrayó que el sistema financiero español ya presenta un grado de concentración superior al del resto de países de la Eurozona y que también se caracteriza por una menor presencia de la banca pública.

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