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VIAJE DEL PAPA

“Era un deber viajar a esta tierra martirizada”, afirma el Papa en Irak

En su primer discurso pide el compromiso de la comunidad internacional por la paz en todo Oriente Medio

El papa Francisco fue recibido por el presidente de Irak, el kurdo Barham Saleh.
El papa Francisco fue recibido por el presidente de Irak, el kurdo Barham Saleh.
Alessandro Di Meo/EFE

El Papa llegó este viernes a Irak para una visita de tres días porque era “su deber” viajar “a esta tierra martirizada”, según confesó durante el vuelo, mientras que en su primer discurso en tierras iraquíes pidió el compromiso de la comunidad internacional para llevar la paz a este país y a todo Oriente Medio.

En su viaje más difícil y arriesgado, Francisco usó un vehículo blindado para trasladarse a los lugares de los actos, algo que no había hecho en otras visitas, cuando suele elegir un simple utilitario, pero aquí, debido a los últimos lanzamientos de misiles y atentados, se tomó esta decisión.

El primer acto del pontífice, tras 15 meses sin viajar por la pandemia, fue un encuentro en privado durante media hora con el presidente del país, el kurdo Barham Saleh, que le recibió a la puerta del palacio presidencial con todos los honores. Saleh había viajado en dos ocasiones al Vaticano para convencerlo de que realizara este viaje.

Después, en el discurso a las autoridades, Francisco pidió el compromiso de la comunidad internacional para llevar la paz a Irak y todo Oriente Medio, “pero sin imponer intereses políticos e ideológicos”.

En un país que ha vivido los últimos 20 años en guerra, clamó para que finalmente “callen las armas, que se evite su proliferación, aquí y en todas partes. Que cesen los intereses particulares, esos intereses externos que son indiferentes a la población local”. “No más violencia, extremismos, facciones, intolerancias”, agregó.

Destacó entonces que “la comunidad internacional tiene un rol decisivo que desempeñar en la promoción de la paz en esta tierra y en todo Oriente Medio” y citó “el largo conflicto en la vecina nación de Siria, de cuyo inicio se cumplen en estos días ya diez años”. Y esperó “que las naciones no retiren del pueblo iraquí la mano extendida de la amistad y del compromiso constructivo, sino que sigan trabajando con espíritu de responsabilidad común con las autoridades locales, sin imponer intereses políticos e ideológicos”. 

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