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SEMANA SANTA 

El papa presidió el "vía crucis de los niños" en una plaza vaticana desierta

Francisco decidió que los niños fueran los autores de las meditaciones que se leyeron en la Plaza de San Pedro

Via Crucis este Viernes Santo
Via Crucis este Viernes Santo
ANGELO CARCONI / POOL

El papa Francisco presidió este viernes un "vía crucis" en el que los niños fueron los protagonistas y que, por segundo año consecutivo, se celebró en una vacía Plaza de San Pedro del Vaticano por la pandemia, y no en el Coliseo, como era habitual.

Este año de coronavirus uno de los colectivos que más ha sufrido han sido los niños, que han tenido que quedarse encerrados en sus casas, sin poder ir al colegio, sin ver ni jugar con sus amigos, y que han visto cómo sus abuelos y otros familiares enfermaban de covid-19 y en algunas ocasiones morían si poder despedirse de ellos.

Francisco quiso tener un gesto especial con ellos en este Viernes Santo y decidió que fueran los autores de las meditaciones que se leyeron en este "vía crucis", en el que el papa no realizó ningún discurso como sí ha hecho en ocasiones pasadas cuando se celebraba en el Coliseo, símbolo de la persecución y del sufrimiento de los primeros cristianos.

Como en 2020, la plaza vaticana fue iluminada por unas velas en el suelo, colocadas desde el obelisco hasta el sagrado, y contó con un número restringido de fieles, que se sentaron en sillas separadas, guardando la distancia interpersonal y en todo momento con las mascarillas puestas.

Para evitar aglomeraciones de fieles y curiosos que pudieran acercarse hasta la plaza, esta fue cerrada y solo pudo ser recorrida por los portadores de la Cruz, un grupo de jóvenes y educadores que comenzaron en el obelisco central y fueron avanzando hacia el sagrado, donde se encontraba el papa Francisco.

Jorge Bergoglio ha confiado por primera vez la preparación de las meditaciones a los niños y las han escrito el grupo de los scout Agesci "Foligno I", en Umbría (centro de Italia), y los que van a la parroquia romana de Santi Martiri de Uganda.

Comenzaron con esta frase: "Tú sabes que también nosotros los niños tenemos cruces, que no son ni más livianas ni más pesadas que las de los mayores, pero que son verdaderas cruces, que sentimos pesadas también de noche. Y sólo Tú lo sabes y las tomas en serio. Sólo Tú".

Los niños contaron sus experiencias y sus miedos a lo largo de las 14 estaciones en las que se divide el camino de Jesús hacia su crucifixión y que el papa escuchó en silencio, sentado en el sagrado de la plaza de San Pedro. Hablaron de sus madres, de sus abuelos fallecidos, de su tristeza y su soledad, y de los problemas que más les afectan como la dislexia o la inclusión.

El Viernes Santo es el segundo día del Triduo Pascual y recuerda la pasión de Cristo y su calvario hasta ser crucificado.

El rito del "vía crucis" fue instaurado en 1741 por orden de Benedicto XIV, aunque su práctica cayó en el olvido con el paso del tiempo, hasta que se retomó en 1925.

No fue hasta el año 1964 cuando el pontífice y beato Pablo VI eligió para acoger esta ceremonia el Anfiteatro Flavio, símbolo de la persecución de los primeros cristianos en época romana.

El pontífice continúa este sábado los ritos de Semana Santa con la Vigilia Pascual y el Domingo de Resurrección celebrará una misa en la plaza de San Pedro del Vaticano y después impartirá la tradicional bendición "Urbi et Orbi" (A la ciudad y al mundo), sin apenas fieles. 

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