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La maleta donde se halló el torso de Heidi Paz tenía ADN del 'Rey del Cachopo'

La Policía localizó el móvil de la víctima en el piso que alquiló César Román en Zaragoza

César Román acompañado por su abogada durante el juicio.
César Román acompañado por su abogada durante el juicio.
E. PRESS

El inspector jefe del Grupo de Homicidios que investigó el caso de César Román, alias el 'Rey del Cachopo', ha desvelado en el juicio que la maleta donde se halló el 13 de agosto de 2018 el torso de Heidi Paz presentaba el perfil genético del acusado y de la joven hondureña, así como que el móvil de la chica lo tenía el empresario en el piso que alquiló en Zaragoza tras huir.

La testifical del instructor de la investigación desmonta la versión del empresario al confirmar que la identidad del torso se correspondía con el de Heidi Paz frente a la tesis de que podría estar viva. De igual modo, desvincula el crimen de un ajuste de cuentas al estar el cuerpo descuartizado mientras que la práctica habitual de una organización criminal es "pegar dos tiros en la calle".

"El ADN daba una aproximación total. El perfil genético coincidía con el de su madre. A raíz de esto, se puso a César en busca y captura. Todo estaba concatenado", ha aseverado el testigo en la sexta sesión de la vista oral. Además, ha ratificado que la chica no tenía ninguna relación con ninguna banda organizada de tráfico de drogas, echando por tierra lo dicho por el acusado en su declaración.

Al ser preguntado por si la joven colaboraba con alguna banda, ha contestado el instructor que "rotundamente no". "No se encontró ninguna relación con bandas organizadas ni tráfico de drogas. Era una persona muy normal, trabajaba de camarera", ha reseñado y ha recalcado que si hubiera sido un ajuste de cuentas, le hubieran dado dos tiros en la calle.

Seguidamente, ha apuntado que el asesino mutiló al cuerpo los senos al llevar prótesis mamarias con número de código y con la idea de dificultar si identificación.

Respecto a la maleta, ha aseverado que tenía ADN tanto de César como de Heidi. En su declaración, el acusado manifestó que esa maleta estaba entre los trastos que había en la nave de la calle Sebastián Gómez antes de que la alquilara para albergar la que sería su sexta sidrería.

Cortes en el torso

También han comparecido los agentes que realizaron la inspección ocular en la citada nave, donde recogieron vestigios y huellas en varios objetos, entre ellos dos botes de sosa cáustica.

Una de las incógnitas de la investigación es la causa de la muerte de la joven hondureña. El hecho de que el cuerpo estuviera mutilado dificulta a los médicos forenses saber cómo la pudo matar. Los cortes podrían indicar que le pudo asestar puñaladas. De hecho, se halló un cuchillo que pertenecería a unos de los restaurantes del acusado con restos de sosa cáustica.

En la sala, ha testificado una agente que participó en la inspección y que presenció la primera parte de la autopsia en el Instituto Anatómico Forense. Según ha detallado, se pudo contemplar en la pericial cómo el torso estaba cubierto de una sustancia blanquecina y estaba ya putrefacto. De ahí, que la maleta estuviera cubierta de un líquido de restos de los órganos en descomposición.

Otro policía que presenció la segunda parte de la autopsia ha relatado que el torso tenía las extremidades seccionadas y presentaba dos cortes, de 15 y 2,5 centímetros, al lado del ombligo. También tenía seccionados los senos. "El torso era muy oscuro", ha precisado.

Dos agentes de la Policía Municipal y un bombero han certificado que las ventanas de la nave estaban cerradas en contra de lo que sostiene la defensa para reforzar su teoría de que alguien pudo entrar a la nave alquilada por el acusado y no necesitar llave para acceder. El fiscal mantiene que el homicida tenía un juego de llaves.

El bombero compareciente ha explicado que el fuego era intencionado porque junto a la maleta se localizó un pequeña hoguera con restos de papeles y palés de madera. "El humo salía por la rejilla de arriba porque las ventanas estaban cerradas", ha dicho. 

"Sí, soy el que buscáis"

Raquel C. M., la dueña del bar en el que estuvo trabajando el acusado tras huir de Madrid, ha relatado que empezó como cocinero el 11 de agosto bajo la identidad falsa de José Rafael Lujano. Le comentó que había trabajado con Arzak.

La testigo ha narrado que se encargaba de la carne y que sabía deshuesar piezas de ternasco, un plato típico que se consume en Zaragoza.

"Le vi en Ana Rosa. Y estaba segura que era él. Avisé a la Policía. Entraron los agentes y le preguntaron: ¿Es usted César?, y éste les contestó: sí, sí, el que estáis buscando. Él les dijo que si podía coger las cosas y los policías le dijeron si pensaba que eran tontos", ha relatado.

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