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LEY DE GARANTÍA DE LA LIBERTAD SEXUAL

El clamor del “solo sí es sí” se convierte en proyecto de ley

El Gobierno da luz verde a la norma que garantiza la libertad sexual

La ministra portavoz, María Jesús Montero, este martes en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros donde se anunció la ley.
La ministra portavoz, María Jesús Montero, este martes en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros donde se anunció la ley.
E.Press

El Gobierno dio este martes luz verde al proyecto de ley orgánica integral de garantía de la libertad sexual, un texto que recoge el clamor feminista del “solo sí es sí” para acabar con la distinción entre abuso y violación y hacer del consentimiento expreso la clave para juzgar los delitos sexuales. Con esta norma, las víctimas ya no tendrán que acreditar que han sufrido violencia o que se han resistido; todo acto sexual sin consentimiento será agresión y se eliminarán los abusos sexuales del Código Penal, como había pedido reiteradamente el movimiento feminista desde el caso de la violación múltiple de la Manada.

Estas son las principales medidas del proyecto de Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual, que se sustenta en la prevención, atención, sanción, especialización y reparación de las violencias sexuales y que el Ministerio de Igualdad prevé que comience a tramitarse en el Congreso el próximo septiembre. Sólo sí es sí: el consentimiento expreso será la pieza clave para juzgar los delitos sexuales y “sólo se entenderá que hay consentimiento cuando se haya manifestado libremente, mediante actos que, en atención a las circunstancias del caso, expresen de manera clara la voluntad de la persona”.

Esa definición se incluirá en una reforma del Código Penal en la que también se cambia la tipificación de los delitos sexuales para acabar con la distinción entre abuso y violación -todo será agresión sexual-, incluir como delito leve el acoso callejero y reforzar la lucha contra la explotación sexual.

Tras esta modificación, será violación todo acceso carnal vaginal, anal o bucal -o la introducción de miembros corporales y objetos- sin consentimiento y se dejará de exigir que concurran violencia o intimidación.

Se amplia además la horquilla de penas: los delitos sexuales, en función de su gravedad, serán castigados desde con multas hasta con 15 años de cárcel con un sistema progresivo y proporcional de penas. Las penas de violación irán de los 4 a los 12 años, pudiendo llegar hasta los 15 años cuando concurran dos o más agravantes. Las agravantes son agresión grupal, violencia o daño grave a la víctima, especial vulnerabilidad, armas o medios peligrosos, sumisión química -uso de sustancias para anular la voluntad de la víctima- o que el agresor sea pareja o expareja o tenga una relación de parentesco con ella.

Se incluye además dentro de la categoría de agresión sexual un amplio catálogo de delitos, pues integra desde el abuso hasta la violación. La agresión sexual se pena desde 1 a 4 años, siendo la horquilla con las agravantes de 2 a 8 años. 

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