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La fiebre del “true crime” se desata en España

Los especiales de Sonia Carabantes y Rocío Wanninkhof arrasan en la tele

Dolores Vázquez.
Dolores Vázquez.
HBO

Los mediáticos casos del asesinato de Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes, la desaparición de Marta del Castillo o la violenta muerte de Lucía Garrido son algunos de los casos que han saltado a la pantalla, convertidos en series de televisión, en un año en el que el género “true crime” ha vivido una explosión en España.

A lo largo de 2021, la producción de series documentales basadas en crímenes reales se multiplicó, una tendencia que nació hace unos años en Estados Unidos y que continuará en las próximas temporadas.

“Tras el éxito de Making a murderer (Fabricando un asesino) en EE.UU. en Netflix, empezamos a detectar al true crime como una tendencia. A través de esta y otras plataformas se fue extendiendo por todo el mundo y en cada país se han hecho sus casos particulares”, explica Verónica Gómez-Jordana, directora del observatorio de formatos y tendencias de televisión Teleformat, de la consultora Geca.

Entre otras, el año pasado dejó docuseries del caso de la desaparición de Marta del Castillo (¿Dónde está Marta? de Netflix), del truculento caso del asesinato de Lucía Garrido (Lucía en la telaraña, RTVE Play) y dos sobre las muertes de Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes (El caso Wanninkhof – Carabantes en Netflix y Dolores: La verdad sobre el caso Wanninkhof en HBO).

Lucía Garrido, protagonista de ‘Lucía en la telaraña’, de RTVE Play.
Lucía Garrido, protagonista de ‘Lucía en la telaraña’, de RTVE Play.
RTVE

“A la gente le gusta por el morbo, hay la atracción por el malvado y por jugar a ser detectives y resolver las incógnitas. Además, es un contenido que, aunque está basado en hechos reales, juega con ficción, es un híbrido”, señala Gómez-Jordana.

La explosión de documentales de “true crime”, agrega, llegó de la mano de la expansión de las plataformas en España, que se lanzaron a producir este género que también gusta porque “tiene elementos de nostalgia, recuerda casos del pasado que son reflejo de la sociedad de entonces”.

Una sociedad que mostró sus miserias cuando a comienzos del milenio lapidó públicamente a Dolores Vázquez, que fue acusada sin pruebas de la muerte de Rocío Wanninkhof en un juicio lleno de irregularidades que acabó siendo invalidado. Ella ha hablado ahora por primera vez para HBO Max para contar el infierno en el que se convirtió su vida por uno de los casos más mediáticos de la crónica negra de España.

Otro documental, el de ¿Dónde está Marta? logró por su parte abrir una nueva vía de investigación en el caso de la joven que desapareció en 2009 y que, según la sentencia, fue asesinada por su exnovio, Miguel Carcaño, aunque su cuerpo nunca se ha encontrado.

Mucho menos mediático, aunque enormemente revelador de los fallos del sistema, fue el caso de la violenta muerte de Lucía Garrido en la localidad malagueña de Alhaurín de la Torre en 2008, que acabó destapando uno de los casos más complejos de corrupción del siglo XXI.

“Esta historia nos habla de nuestra sociedad, de cómo fallan las instituciones y de cómo una región puede estar en peligro por cosas como la corrupción o el narcotráfico”, cuenta a Efe Tomás Ocaña, creador de Lucía en la telaraña (RTVE Play).

Acompañado de Rafael González y de la mano de RTVE, el equipo del documental (producido por El Cañonazo y The Facto) llevó a cabo un exhaustivo trabajo periodístico de investigación que recupera un caso que parte de un asesinato y se ramifica destapando una trama de corrupción urbanística, de tráfico de animales exóticos, narcotráfico y tráfico de armas.

Un caso que sigue abierto actualmente y que llena menos periódicos de los que debería. “Estas series vienen a tapar un hueco que había en el periodismo que antiguamente hacían grandes revistas como Cambio 16, Tiempo o Interviú, que entraban en profundidad en casos como estos”, explica Ocaña, ganador de tres premios Emmy.

Él también cree que el “true crime” es una tendencia que ha venido para quedarse, aunque destaca la importancia de hacer productos que “cuenten algo más”, que “sean capaces de retratar a la sociedad” y, sobre todo, que sean cuidadosos para no traspasar la línea del morbo. “Si algo no es informativamente relevante, no es necesario mostrarlo”, sentencia.

Aunque sin crímenes de por medio, 2021 también produjo series del género como Edelweiss (RTVE Play), sobre la secta que captó a miles de españoles, o Nevenka (Netflix) sobre el caso de Nevenka Fernández, pionero en España en el reconocimiento del acoso sexual.

Y para los próximos meses de este 2022 se esperan estrenos como No se lo digas a nadie (Atresplayer Premium), que contará la historia del brasileño Patrick Nogueira, el asesino de Pioz; En el nombre de ellas (Disney+), que se centrará en el caso del fotógrafo Kote Cabezudo, procesado por presuntos abusos sexuales, estafa y otros delitos contra varias modelos, o Crímenes, de Carles Porta (Movistar+), una docuserie que adapta un programa de Catalunya Ràdio que repasa algunos de los asesinatos más conocidos de la historia reciente de España. 

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