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ENTREVISTA

Mark Galeotti, biógrafo de Putin: "Ha fracasado en Ucrania y su guerra ha sido un 'bluf'"

Es profesor honorario en la Escuela de Estudios Eslavos y de Europa del Este en la University College de Londres

Mark Galeotti.
Mark Galeotti.
M. G.

Mark Galeotti (Londres, 57) es seguramente una de las personas que más y mejor conoce la figura de Vladimir Putin. El británico es profesor honorario en la Escuela de Estudios Eslavos y de Europa del Este en la University College de Londres y ha escrito, entre otras obras, Una historia breve de Rusia y Tenemos que hablar de Putin (ed. Capitan Swing), dos libros que adquieren especial relevancia en el contexto actual, cuando ya se han superado los 100 días de la invasión de Ucrania. Galeotti atiende a 20minutos desde Londres para diseminar las características y los afanes del presidente ruso y su porvenir en el poder y mirar al futuro en cuanto a las relaciones con Occidente.

¿Quién es Vladimir Putin?

Creo que es un hombre aburrido y gris que ha tenido suerte en todos los momentos correctos y que ha tenido las habilidades idóneas para cada uno de ellos. Y sobre quién es ahora, creo que es alguien que no entiende hacia dónde van las cosas y no entiende el siglo XXI, pero tenemos que arreglárnoslas con él.

Usted define la Rusia de Putin como una adhocracia, ¿qué es esto exactamente?

En cierto modo es algo parecido a un sistema monárquico donde tienes la corte real y cuando hay que hacer algo el rey o la reina elige a alguien para que lo haga. No importa cuál sea tu trabajo o tu papel, sino lo que puedas hacer por el rey [en este caso Putin]. Tenemos muchos ejemplos en Rusia. Ahora los soldados están ocupados en Ucrania, pero Putin ha hecho encargos por ejemplo al alcalde de Moscú para que reconstruyera Donetsk. No es su trabajo, pero es lo que necesita Putin que haga.

¿Es Putin un autócrata?

Creo que lo es. Es cierto que todos los autócratas dependen de otra gente, pero en el caso de Putin su gente cercana puede aconsejarle o intentar persuadirle. Eso sí, quien toma las decisiones es él y solo él.

En su opinión, ¿cuál es el principal error que comete Occidente sobre Putin?

No nos hemos fijado en lo que nos decía. Todo lo que ha hecho y hace nos lo ha contado; nos ha dicho que lo haría. Mientras, nosotros pensábamos que solo trataba de meternos miedo. Que era solo retórica. Nos ha ido diciendo que la OTAN es una alianza agresiva, que lo del 2014 con Crimea era casi una operación organizada por la CIA y que él tenía que hacer algo. Y lo hizo. Esto no quiere decir que tengamos que aceptar su visión del mundo, pero tenemos que aceptar que es su visión del mundo.

En sus libros explica que Putin es en realidad un oportunista

Él espera las oportunidades y las ve, eso es cierto. Pero la verdad es que no es una persona o un líder valiente. Cuando lanzó la invasión, pensé que era algo que estaba fuera del personaje, pero se ha visto que él nunca creyó que la ofensiva fuera una maniobra valiente, porque en todo momento pensó que Ucrania iba a colapsar en los primeros días. Estamos viendo que no fue así. Pensó que iba a ser fácil. No es un hombre que asuma riesgos, sino que busca las opciones sencillas.

Putin no es un hombre que asuma riesgos sino que busca las opciones sencillas

¿Hay dos Vladimir Putin diferentes? ¿Uno en los primeros 2000 y otro en la actualidad?

Tengo la sensación de que hay tres. El primer Putin fue el encargado de construir el Estado ruso. Su carrera política hubiera acabado tras los dos primeros mandatos presidenciales y los libros de Historia serían amables con él. Se le vería como una figura de transición, exitosa, y no como alguien innecesario. El segundo se ve cuando hace presidente a Medvedev (en 2008) y tras ese periodo se da cuenta de que es indispensable para Rusia, según su propio criterio. Ahí Occidente tampoco es capaz de consolidar a Medvedev. En ese punto, Putin tiene miedo porque es un hombre que había visto colapsar dos países: Alemania -cuando estuvo destinado allí con la KGB-, y la URSS. El tercer Putin es el actual, y no sé hacia dónde puede ir, porque se está volviendo más y más autoritario.

¿Estamos ante el último capítulo de Putin?

Es un hombre que ya no tiene evolución y que no es capaz de reflexionar sobre sí mismo. Se hace viejo y seguramente esté enfermo. No se va a morir mañana, pero sí creo que estamos cerca del final de Putin, aunque no me atrevo a decir si se producirá en meses o en años. No va a haber una mejora de la situación para su figura.

Chechenia, Georgia, Crimea... ¿pero el Putin de los 2000 habría lanzado una invasión a Ucrania como la que estamos viviendo?

Putin se ha hecho más poderoso con el tiempo. Es el presidente, pero no solo eso. Tiene mucha influencia y se ha vuelto más y más autócrata. Pero antes tenía a gente que podía disentir con él, le podía rebatir y ahora ha creado un sistema en el que le dice lo que quiere oír y no lo que tiene que oír. Si en 2007 hubiera mandado invadir Ucrania, alguien le hubiera dicho que no era una buena idea. La segunda clave es que, al ir cumpliendo años, está obsesionado con su posición en la Historia. Quiere ser recordado por sus logros.

El tercer Putin, con la invasión, es el actual, y no sé hacia donde puede ir porque se está volviendo más y más autoritario. Y no va a poder volver donde estaba antes de la guerra

¿Ve alguna solución para la guerra?

No hay una solución mágica, que es lo que parece que todo el mundo está buscando, y por eso se habla de que Putin va a caer o de que se va a morir. Pero eso no pasará. Estamos comprometidos en combatir a Rusia, no con soldados sobre el terreno, pero sí con presión económica y política, y eso tendrá un coste también para nosotros. Todas las guerras tienen un coste. Y lo cierto es que Rusia y Ucrania están ahora mismo muy lejos de mantener conversaciones de paz. Putin quiere el Donbás, tener la costa y el corredor de Crimea y, especialmente viendo las imágenes de Bucha y de Mariúpol, Zelenski no puede darle eso. Creo que las partes van a sufrir más hasta que veamos conversaciones de paz.

¿Y entonces?

Habrá conversaciones de paz en el momento en el que el conflicto llegue a un punto en el que Rusia y Ucrania no lo puedan asumir. Pero hay que tener en cuenta que nunca volveremos al escenario de antes de la guerra. Si acaso vamos a volver a un esquema como el de la Guerra Fría. No estaremos en guerra como tal con Rusia, pero la cooperación será mucho más complicada. Esto será así mientras Putin siga en el Kremlin. Veremos cuando no esté y veremos qué hacen esos cleptócratas de mediana edad que están ahora por debajo de él.

Otro punto importante del que habla es que Putin quiere que Rusia sea tratada como una potencia, ¿es esto realista?

No en el sentido en el que Putin quiere. Rusia es una nación fuerte, tiene recursos, tiene armas nucleares, y si quisiera ser un país como Alemania o como el Reino Unido, eso sería realista. Pero las ambiciones de Putin son mucho mayores. En muchos sentidos, esta guerra es un bluf de Rusia y solo hay que ver el ejemplo de Suecia y Finlandia, queriendo entrar en la OTAN. En otros tiempos las amenazas de Putin sobre estos países hubieran tenido efectos, pero ha fracasado en Ucrania y lo que dicen Finlandia y Suecia es que les dan igual los avisos de Rusia. El objetivo de Putin de proyectar como gran potencia a Rusia en un contexto como el actual no se va a cumplir.

Nunca volveremos al escenario de antes de la guerra. Si acaso vamos a volver a un esquema como el de la Guerra Fría

¿Habrá otro Putin después de Putin?

No lo creo, por muchas razones. Putin no era Putin cuando fue elegido, y fue elegido como una figura organizadora, pero ha cambiado con el tiempo. La nueva generación política no es demócrata; son cleptócratas. No están interesados en un gran Estado con un gran poder. Han estado robando mucho dinero que quieren gastarse en Occidente. Tienen mucho dinero en Rusia, pero, ¿qué pueden hacer con él? Lo que quieren es gastarlo en vacaciones, y por eso querrán tener mejores relaciones con Occidente. Putin no tiene un sucesor claro, pero la única opción de un nuevo Putin es que Occidente no se dé cuenta de que minar el sistema del Kremlin tiene un peligro: que la ciudadanía rusa nos culpe a nosotros y no a Putin. Si no frenamos esa deriva, estamos arriesgando. Tiene que quedar claro que estamos en contra de Putin, pero no en contra de Rusia, porque si no se consigue eso se puede ganar la guerra pero perder la paz. Putin no puede ganar el relato diciendo que "Occidente odia a los rusos".

Y qué pasa con la oposición. Usted habla de una democracia controlada, así que... ¿cuál es el futuro de los planes de Navalni?

Ahora mismo ninguno, en realidad. Pero la pregunta es qué ha hecho a Navalni tan fuerte. Y es que ha sido capaz de canalizar a esos rusos que no están contentos. Esto puede generar grandes protestas; gente protestando por los bajos sueldos o por los altos precios. Esto estará muy repartido por muchos rincones del país, y entonces sí que podremos ver un nuevo Navalni con un movimiento similar al que se vivió en Polonia con Lech Walesa: protestas sobre economía que se convierten en movilizaciones políticas.

Sí que podremos ver un nuevo Navalni con un movimiento similar al que se vivió en Polonia con Lech Walesa

¿Existe un escenario real de movilizaciones populares en Rusia?

Puede, pero no serían las protestas las que harían caer a Putin, sino por ejemplo mandos militares descontentos. Ahora es muy peligroso hacer nada, pero llegado el momento serán los miembros de la élite los que se pueden dar cuenta de que las cosas están cerca de colapsar. Si hay protestas y, sobre todo, si la Guardia Nacional encargada de controlar las movilizaciones no hace su trabajo, la élite dirá "hay que hacer algo para que esto no caiga". Será la gente poderosa la que en un contexto así le diga que tiene que dar un paso atrás.

¿Qué lecciones debe aprender Occidente y cómo debe comportarse en el futuro?

Occidente tiene que darse cuenta de que Rusia importa. Occidente apoyó a Yeltsin incluso cuando hacía maniobras antidemocráticas, porque era lo conveniente. Los horrores que se están viendo en Ucrania tendrán que ser juzgados, pero hay dos opciones: acercar a Rusia o tenerle como enemigo. En el segundo caso, lo que estaríamos haciendo sería acercar a Rusia hacia China y eso va en contra de nuestros intereses. Creo que hay que ser pragmáticos.

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