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CATALUÑA

La división independentista desinfla una Diada que enfrenta a ANC y Aragonès

La jornada estuvo marcada por los abucheos a dirigentes de ERC y por los reproches de la ANC al Govern de Pere Aragonès

Manifestación con motivo de la Diada este domingo en Barcelona.
Manifestación con motivo de la Diada este domingo en Barcelona.
E. PRESS

La división en el independentismo ha desinflado este domingo la movilización con motivo de la Diada del 11 de septiembre, en esta ocasión muy marcada por los abucheos a dirigentes de ERC y por los reproches de la ANC al Govern de Pere Aragonès, al que ha planteado un reto: "Independencia o elecciones".

Después del choque entre la ANC y ERC tras la negativa del presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, y los consellers de su partido de participar en la manifestación independentista en Barcelona, todos los ojos estaban puestos en las cifras de la movilización, que ha transcurrido de la avenida Paral·lel de Barcelona a la Estación de Francia.

Según la Guardia Urbana, han sido unas 150.000 las personas que han asistido a la manifestación convocada por la ANC, la cifra más baja de la última década, al margen de los dos años de pandemia, si bien la entidad organizadora ha elevado el número a 700.000.

En 2019, en la última Diada antes de la pandemia de coronavirus, la Guardia Urbana cifró en 600.000 el número de asistentes, cuatro veces más que los manifestantes de este año.

En el acto político al término de la manifestación, la presidenta de la ANC, Dolors Feliu, ha retado al Govern y a los partidos independentistas a implementar ya la independencia o a convocar elecciones de forma inmediata, y ha advertido de que su entidad puede promover una "lista cívica" independentista.

No ha acudido a la manifestación la cúpula de ERC, pero sí la de sus socios del Govern, JxCat, cuyo secretario general, Jordi Turull, ha afirmado que su partido ha pedido a sus afiliados que asistan a la movilización, porque la "gran fuerza del independentismo" para derrotar al Estado viene "de las urnas y las calles".

Mientras tanto, la CUP ha celebrado esta tarde su habitual manifestación en el centro de Barcelona, en la que han quemado fotografías del presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, y el del Gobierno central, Pedro Sánchez.

La jornada arrancó de madrugada en el Fossar de les Moreres, lugar emblemático donde se concentra el independentismo para recordar la resistencia frente a las tropas borbónicas que tomaron la ciudad de Barcelona el 11 de septiembre de 1714, en la Guerra de Sucesión.

Cuando llegó al Fossar, la comitiva de ERC -encabezada por la secretaria general adjunta del partido, Marta Vilalta- fue recibida con pitos, insultos y gritos de "botiflers" (traidores).

En su discurso, Vilalta respondió a los abucheos: "Podéis gritar, gritad más si os parece. Venga, que no os oímos. Porque mientras vosotros gritáis, nosotros, la gente de ERC, trabajaremos para llevar a este país a la libertad".

Los sucesos de la madrugada han tenido continuidad a primera hora de la mañana en las ofrendas florales al monumento a Rafael Casanova en Barcelona, con pitos y abucheos de decenas de independentistas concentrados en los aledaños contra diferentes partidos.

Pero han subido de intensidad cuando ha sido el turno de la comitiva de ERC, encabezada por Oriol Junqueras, Vilalta, Ernest Maragall y consellers como Josep Gonzàlez-Cambray o Teresa Jordà.

Fuentes de ERC han restado importancia a estos abucheos, unas expresiones que han atribuido a "una minoría" que "no es representativa del movimiento independentista".

En lugar de acudir a la manifestación de la ANC, la plana mayor de ERC ha organizado una comida de "hermandad", en la que Aragonès ha apostado por construir una "mayoría imparable e invencible", con "vocación inclusiva"; y ha defendido la mesa de diálogo con el Estado para lograr "un referéndum y la amnistía".

Junqueras ha definido a ERC como "la única herramienta" para avanzar hacia la independencia y ha advertido a los críticos de que "nadie callará" a su partido ni lo convencerá de que "la mejor manera de ganar es ser cada día menos y más débiles".

Aragonès y Junqueras sí han acudido al acto convocado en Arc de Triomf por Òmnium Cultural, cuyo presidente, Xavier Antich, ha hecho un llamamiento a "abrir un nuevo ciclo", incorporando a "nuevos agentes al debate sobre la estrategia independentista y haciendo frente a la "tendencia autodestructiva" del movimiento.

Tras participar en las ofrendas al monumento a Rafael Casanova, el primer secretario del PSC, Salvador Illa, ha replicado a la promesa de Aragonès de que Cataluña "volverá a votar" en un referéndum, recordándole que los catalanes "ya votan" en las elecciones.

El presidente del grupo de Unidas Podemos en el Congreso, Jaume Asens, ha reclamado "más ambición" y "avances más tangibles en la mesa de diálogo"; mientras que la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha lamentado que el curso político haya arrancado "demasiado marcado por las peleas entre los partidos del Govern".

El portavoz de Vox en el Parlament, Joan Garriga, ha propuesto "ilegalizar" los partidos que atenten contra la "unidad" de España.

Para el líder de Ciudadanos en el Parlament, Carlos Carrizosa, "el 11 de septiembre se ha convertido en una reivindicación nacionalista cada vez más excluyente", una idea compartida por el presidente del PPC, Alejandro Fernández: "antes solo nos insultaban a aquellos que no somos separatistas; ahora incluso se insultan entre ellos".

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