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Montañismo interpretativo y educativo desde Borau

Ojos Pirenaicos cumple cinco años con la confianza de las familias y un trekking al Everest como reto

Montañismo interpretativo y educativo desde Borau
Montañismo interpretativo y educativo desde Borau
OJOS PIRENAICOS

Al montar Ojos Pirenaicos, no me hacía a la idea del desarrollo de algo que montas tú mismo, pero estoy muy contento, porque vivo de ello, hago cosas nuevas y me motivo con historias en torno a la montaña y la educación ambiental", apuntó David Ruiz de Gopegui, en el 5º aniversario de su empresa de turismo activo con base en Borau.

Nacido en Zaragoza en 1984, escuchó los sonidos de la montaña y emigró a la Jacetania. "Viví un año en Villanúa, pero Borau me encanta por lo salvaje y lo cerca y lo lejos que está de la carretera nacional y del agobio que puede haber los fines de semana en el Pirineo", señaló este profesor y guía de montaña, agradecido con la empresa Sargantana, de Canfranc. "Me dieron la oportunidad de empezar y con ellos aprendí a esquiar".

David es autónomo y tiene una red de colaboradores, como Alejandro Montañés, Lean Sancholuz, Alberto Marín y Mateo Aldea. "Somos guías de montaña, geólogos, biólogos, educadores ambientales, animadores, monitores de tiempo libre, etcétera. No somos "frikis" de la escalada. Somos guías de montaña con ese perfil orientado al trato con las personas".

El "ADN" de Ojos Pirenaicos es el montañismo interpretativo. "Todas las actividades, tanto los grandes viajes, como las propuestas en la nieve o el senderismo en verano, tienen una carga de objetivos y contenidos", explicó el joven, que montó el proyecto con la idea de "dar ese plus de interpretar y vivenciar el paisaje a través de recursos didácticos". "Al final, soy maestro, aunque la vida me lleva a vivir de la educación desde la iniciativa privada".

Dos de los colectivos con los que mejor interactúa son los grupos de escolares y las familias con niños, a las que se dirige la salida con raquetas de hoy en Astún. En estos recorridos, "no solo tratamos de dinamizar, sino de interactuar con los niños, hacer iglús o ver qué hay en un ecosistema nevado".

La ruta forma parte de un programa de tres salidas impulsado desde Jaca. Los otros dos circuitos se sabrán en próximas fechas. Hace dos años, el Consistorio ya encargó otras tres salidas para "fomentar la montaña y las salidas familiares e interpretadas", con carácter de iniciación, en invierno y verano.

El Ayuntamiento de Borau también confió en David para la recuperación de sus antiguas sendas. "Periódicamente hacemos jornadas de difusión y espero que pueda haber alguna subvención para el mantenimiento", dijo el educador ambiental. En las jornadas "se da mucha importancia a la geología" con ayuda de Alejandro Montañés, el otro joven con una empresa de turismo activo en Borau (Trekking Aragón).

A corto plazo, el reto de Ojos Pirenaicos es el trekking por las faldas del Everest, previsto del 13 al 29 de abril. Hay apuntadas personas de Huesca y Zaragoza y quedan plazas libres. "Es una actividad motivadora", según el joven, que ofrece viajes a Nepal, Marruecos, Patagonia y la isla canaria de La Palma, con la agencia Shiva Viajes de Jaca. Otra de sus ilusiones es la reciente compra de una furgoneta de nueve plazas con la que se propone ofrecer paseos interpretativos "a la gente a la que no le guste caminar mucho y quiera ver el entorno en poco tiempo". Su idea es cubrir la Jacetania, el Alto Gállego, Ordesa y Benasque.

Hoy en día, Ojos Pirenaicos afronta el pico de su actividad invernal. "Cuando hay buen tiempo, la gente se anima a subir. Los dos últimos fines de semana no hemos dado abasto", comentó el joven, muy satisfecho con la respuesta de la gente. "Nos llaman porque un amigo o un familiar se lo pasó muy bien y las fotos eran muy bonitas". Tanto David, como sus colaboradores obsequian a sus clientes con vídeos e imágenes de sus aventuras en la naturaleza.

LA EMPRESA JACETANA DEJA SU SELLO SOLIDARIO EN NEPAL

Thulo Syabru es una humilde y remota población del Himalaya, en Nepal. Situada en el valle de Langtang, es imprescindible llegar a ella tras al menos dos días de viaje desde la capital, Katmandú, a través de una tortuosa y polvorienta carretera.

El territorio es uno de los más afectados por el terremoto que sacudió el país en 2016, destruyendo la mayor parte de los edificios y los hogares de las familias.

"En el primer viaje a la zona, conocí a una familia con la que tengo un nexo especial y a un grupo de personas con el que me siento muy a gusto", dijo David Ruiz de Gopegui, que trata de hacer coincidir sus vacaciones con la visita a la región.

"Cuando termino de trabajar, me quedo ahí unos 20 días y echo una mano en proyectos solidarios", expresa.

Gracias a su entrega y al altruismo de otras personas, se construyeron una casa familiar y un molino para una pequeña familia.

Asimismo, se trabaja en un local social con Orche ONG, la entidad con la que colabora y que tiene sede en Jaca, cuyo Consistorio colaboró en el molino.

Los tres edificios tienen carácter antisísmico, en previsión de nuevos terremotos.

Conocedores de las necesidades de los vecinos, tras estar varios meses en la zona, David y el resto de participantes implicaron a la población local en la construcción de un local social para mujeres (un Mother"s House). El centro permitirá ayudar a las 50 mujeres y sus familias que viven en la parte baja de Thulo Syabru, donde escasea la ayuda.

David se nota "cansado tras años intensos con los proyectos", pero "se siente a gusto viviendo con los nepalíes, que tienen cuatro cosas", por lo que le gustaría volver a su segunda casa. "Siento que tengo mi familia ahí. Me hace sentir bien ir a dar empleo a personas que lo necesitan y con las que tengo comunicación casi a diario", dijo el joven, que anima al público a conocer la iniciativa, a través de la web y el Facebook de Ojos Pirenaicos.

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