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ALTO ARAGÓN - ESTACIONES DE ESQUÍ

Aumenta el riesgo de aludes en el Pirineo tras las nevadas

El Centro A Lurte y Guardia Civil recomiendan informarse bien

Aumenta el riesgo de aludes en el Pirineo tras las nevadas
Aumenta el riesgo de aludes en el Pirineo tras las nevadas
S.E.

HUESCA.- Las intensas nevadas que registró el Pirineo oscense entre la tarde de este miércoles y el jueves, con espesores de hasta 60 centímetros, han incrementado el riesgo de aludes en cotas altas, que se presenta notable a partir de los 2.000 metros y moderado por debajo de la citada cota.

Según explica Carlos García, del equipo de predicción de aludes del Centro pirenaico de referencia para la gestión de riesgos de montaña A Lurte, las nevadas fueron subiendo hasta los 1.800 o 2.000 metros durante la madrugada y primeras horas del jueves, "en las que se registró el pico máximo de actividad de aludes por la sobrecarga".

"El incremento de la cota de nieve hace que sea más húmeda y pesada, y la que ha caído previamente se sobrecargue y ceda, por lo que se producen aludes de forma espontánea y natural", indicó. Posteriormente, la cota de nieve fue bajando hasta el fondo de valle y con vientos de orientación sur.

Con todo ello, "el mayor peligro de aludes ya ha pasado porque ha habido un efecto de purga al caer la nieve por si sola".

Después de estas nevadas, explica el técnico de A Lurte, cayeron entre 20 y 25 centímetros de nieve más seca. "El peligro actual viene de esta nieve seca con viento del sur que fue cayendo durante el jueves porque el manto interno ya está estabilizado", describe.

El riesgo de aludes se determina por "el viento del sur que ha dado lugar a acumulaciones de placas de nieve venteada en orientaciones del norte".

El problema viene dado, explica García, "en si estas placas de nieve aguantan el peso de un esquiador o gente con raquetas capaces de producir fracturas en pendientes de fuerte inclinación" con las consiguientes avalanchas.

Con la situación actual, indica que "es difícil que se produzcan fracturas de nieve venteada y las que se inician en el manto tampoco tienen una gran capacidad de propagación".

No obstante, sí que dejó claro que en determinadas zonas puedan producirse aludes de placas de nivel 1 o 2 en una escala de cinco, por el paso de los deportistas.

En este sentido, matizó que el tamaño 1 no es capaz de enterrar a una persona y el de tamaño 2 sí que es capaz de enterrarla. El 3 es capaz de entrerrar a un grupo de personas y el 4 puede romper árboles o una cabaña de madera y el 5, catastrófico o excepcional, que destroza urbanizaciones.

En definitiva, el peligro notable de aludes por encima de 2.000 metros se explica, según García, "porque el viento puede formar placas de nieve venteadas".

También incidió en la importancia de detectar si se producen fracturas de la nieve alrededor cuando se avanza con esquís. En ese caso, "lo más recomendable es cambiar de orientación o escoger un terreno con menos de 30 grados de pendiente", matizó. Y en líneas generales recomendó llevar material de seguridad (detector de víctimas de avalanchas, pala y sonda), decidir el itinerario a realizar y controlar el estado de la nieve.

Por su parte, el jefe de las unidades de montaña de la Guardia Civil de Aragón y Navarra, Santiago Gómez Rivas, afirmó que la nieve actual es "bastante húmeda" por lo que recomendó como regla general "informarse del riesgo de aludes del valle al que se pretende ir y actuar en consecuencia".

En su opinión, "con la gran cantidad de nieve que ha caído el riesgo de aludes ha aumentado" y recalcó la importancia "de saber utilizar el material para el autosocorro, planificar la actividad, tomar precauciones y saber que siempre se puede renunciar a la actividad".

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