Aragón

ALTO ARAGÓN - PATRIMONIO ARAGONÉS

Manuel García Guatas: "Los obispos han estado y están al servicio de la Generalitat"

El profesor emérito y exdirector general de Patrimonio, cree una "vergüenza" que 25 años después el litigio por los bienes no esté solucionado

BARBASTRO.- "¡Una vergüenza política y eclesiástica después de 25 años entre los tribunales vaticanos y de la justicia española!". En estos términos califica la situación actual del litigio de los bienes el barbastrense Manuel García Guatas, profesor emérito de Historia del Arte en la Universidad de Zaragoza -autor de treinta libros- que fue director general de Patrimonio del Gobierno de Aragón entre 1994 y 1995 y el artífice de la reunión oficial con Ramón Malla, obispo de Lérida, para reclamarle por primera vez la devolución de 120 obras de parroquias aragonesas, el 19 de abril de 1995.

La celeridad se debió al interés de la entonces consejera de Cultura y Patrimonio, la altoaragonesa Ángela Abós, y por la filtración que llegó de "un eclesiástico".

Esta semana se han cumplido 25 años de aquella primera cita en la historia del litigio que sorprendió mucho en el Obispado de Lérida por la antelación con que se produjo. Dos meses antes de la aplicación del Decreto de la Congregación para los Obispos Ilerdensis-Barbastrensis. De finium Mutatione de 15 de junio de 1995, en la concatedral de Monzón. A partir de entonces se modificaron los límites diocesanos con la transferencia de 111 parroquias y 68.454 fieles que dieron paso a la nueva Diócesis Barbastro-Monzón.

Un cuarto de siglo más tarde, la devolución de las obras no se ha realizado y García Guatas opina que "el panorama es desalentador después de tantas desobediencias a sentencias judiciales con interminables recursos y la actitud del independentismo extremo de la Generalitat con desconsideración y resentimiento hacia Aragón". Al mismo tiempo cree que los obispos Alfonso Milián y Ángel Pérez debieron tomar antes la determinación de la vía judicial.

En la distancia de 25 años recuerda aquella primera reunión como "muy receptiva y hasta cordial con el obispo Ramón Malla, su secretario y dos sacerdotes más de la curia. Desde el Departamento de Cultura del Gobierno de Aragón habíamos pedido la entrevista por el asunto, entonces inminente, de la rectificación de límites diocesanos de Lérida que incluía, por supuesto, la devolución de bienes artísticos. Nos dieron cita enseguida y acudimos con el director general del Patrimonio Cultural".

La primera sorpresa fue que "al llegar vimos que habían llamado a los medios informativos, hicieron fotos en grupo y publicaron un buen reportaje. El obispo Malla nos regaló el catálogo de la exposición Pulchra que habían organizado pocos meses antes, en el que figuraban las piezas con nombre de procedencia de cada parroquia aragonesa. Lo conocía y había estudiado cada una de las, aproximadamente, 120 obras de parroquias de la provincia de Huesca".

Añade que "hoy, en una publicación como aquella, habrían ocultado las procedencias limitándose a indicar solo Provincia d"Osca para dificultar su localización como luego han practicado. Con el obispo Malla, ya jubilado, mantuve algún contacto a título personal por este asunto y las relaciones fueron de amistosa colaboración. Le comenté que en el catálogo faltaba una obra artística muy importante, la escultura medieval en piedra de la Virgen de Zaidín, que después de la guerra sacaron de las salas del Seminario, donde tenían las piezas, para depositarla en la iglesia de San Lorenzo, en Lérida, donde yo la había visto. Ahora han escrito que la compró el párroco al obispo Messeguer a finales del siglo XIX y según el Derecho Canónico es nulo. Nunca la incluyeron en la relación de obras a devolver".

García Guatas fue a la reunión con el aval de 300 millones invertidos por el Gobierno de Aragón, durante siete años, en parroquias oscenses que estaban en Lérida. "Aquel presupuesto se invirtió tras la publicación del Decreto del Vaticano en restauraciones en diferentes parroquias y en el inventario de obras de arte religioso que había en cada una de ellas cuando pasaron a la nueva diócesis de Barbastro-Monzón. De hecho colaboré en el encargo de la Dirección General del Departamento de Historia".

Recuerda con detalle cómo se gestionó la primera reunión para reclamar las obras: "Veníamos preparándola desde comienzos de marzo cuando tuvimos noticia, a través de un eclesiástico aragonés, de la inminente publicación del Decreto de la Congregación para los Obispos y la consejera Ángela Abós se percató, enseguida, de la importancia de abordar la cuestión con antelación. Para los sacerdotes de Lérida fue una gran sorpresa que nos presentáramos tan pronto para reclamar las obras, aunque el obispo de Lérida era sabedor de la decisión de rectificar los límites diocesanos".

"LOS OBISPOS DE LÉRIDA, AL SERVICIO DE LA GENERALITAT"

Se cumplen 25 años desde el inicio del litigio y las obras siguen en el Museo de Lérida, "es una vergüenza política y eclesiástica ¡25 años lleva entre los tribunales vaticanos y la justicia española! Cuando crearon el Museo Diocesano y Comarcal de Lérida sabían muy bien que las piezas no eran suyas. Los obispos sucesores de Malla han puesto todas las dificultades y trabas al amparo de que el Museo estaba regido por el consorcio comarcal y local donde el Obispado es el último cuando las obras procedían de la Diócesis. Es decir, han estado y siguen al servicio de la Generalitat".

En la misma línea, opina que "es inimaginable e impresentable para la sociedad aragonesa cómo han sucedido las cosas, que está harta de los constantes recursos judiciales y zancadillas. El litigio ha deteriorado mucho las relaciones con Lérida, sobre todo después de aquella manifestación para impedir la devolución de las obras al Monasterio de Sijena y por supuesto de la actitud con el gobierno catalán".

Respecto a la decisión del obispo Ángel Pérez de acudir a la vía civil para reclamar la devolución, afirma que "dada la actitud mostrada por la Generalitat, de sus exconsejeros Vila y Puig, procesados y sancionados por desobediencia, y de las actuaciones incesantes de los servicios jurídicos de la Generalitat, pienso que los obispos de Barbastro (el actual y, sobre todo, el anterior) deberían haber tomado antes esta determinación. El abogado de Villanueva de Sijena, Jorge Español, tan activo en la defensa de este patrimonio de Aragón retenido en Cataluña, lo tuvo claro desde el primer momento".

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