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MEDIDAS ECONÓMICAS

Ricardo Mur Monserrat: "O salvamos a las empresas o será un drama en destrucción de empleo"

El presidente de CEOE Aragón, reclama flexibilidad, liquidez para las compañías, normas claras, diálogo social y un concepto amplio para actuar en local dentro de una economía global

Ricardo Mur Monserrat: "O salvamos a las empresas o será un drama en destrucción de empleo"
Ricardo Mur Monserrat: "O salvamos a las empresas o será un drama en destrucción de empleo"
S.E.

HUESCA.- Espera no confundir deseo con realidad cuando vaticina que esta crisis puede ser menos duradera que las anteriores, pero Ricardo Mur Monserrat, presidente de CEOE Aragón tiene claro que la apuesta local dentro de la economía global ha de tener un marco flexible, con liquidez y normas claras en la desescalada. Y, en el centro, como queda constatado en el diálogo social en Aragón, que no en España, las empresas, motores de la creación de empleo.

Así, al estilo gobierno, ¿saldremos más fuertes?

-Ojalá, pero es demasiado pronto y hay demasiadas incertidumbres para darlo por sentado. Actitudes y decisiones como las que estamos viendo en el Gobierno de España desde luego no ayudan. Las empresas necesitamos flexibilidad laboral, liquidez y normas claras para la desescalada. O salvamos a las empresas o será un drama en destrucción de empleo.

¿Cómo está de ánimo el empresariado?

-El empresariado aragonés está preocupado. Evidentemente, la situación es muy diferente según sectores y empresas. En lo que sí coinciden todos es en la firme voluntad de luchar para superar esta crisis cuanto antes. La empresa es su medio de vida y el de su familia, su proyecto de vida, así que están luchando por él y por los empleados que, sobre todo en las pymes, muchas veces son colaboradores de años, parte clave del equipo. Lo peor son las que van a quedar por el camino; Aragón ya ha perdido entre marzo y abril 1.850 empresas con empleados y 1.913 autónomos, en datos de la Seguridad Social.

¿Cuál es hoy, tras los últimos acontecimientos, su mayor preocupación?

-Que crezcan esas cifras, que no logremos parar la destrucción de tejido productivo, porque cada empresa que cierra es destrucción de empleo, menor capacidad de generarlo a futuro, menos riqueza y servicio en nuestra tierra, menos impuestos y, en muchos casos, menor posibilidad de mantener o atraer población. Me preocupa mucho que en la política nacional estén más instalados en la lucha ideológica y electoral, en polarizar a la población, que en generar la unidad necesaria para salir de esta crisis y apoyar a las empresas, que son parte clave para lograrlo. El acuerdo con Bildu para derogar la reforma laboral es un auténtico despropósito.

¿Hay una asimetría entre España y Aragón en cuanto a la voluntad en torno al diálogo social?

-Sin duda. En Aragón, el diálogo social, del Gobierno autonómico con las organizaciones empresariales y sindicales, se valora; se entiende que es fundamental para que las medidas en el ámbito socioeconómico, y no digamos en el laboral, sean realistas y eficaces. Desde el primer momento de la pandemia, CEOE cerró filas con el Gobierno de Aragón, lo que no implica renunciar a nuestras reivindicaciones, pero en estos momentos la prioridad es luchar contra la enfermedad todos juntos en los tres frentes: sanitario, económico y social. Esa misma unidad es la que hemos pedido desde los agentes sociales a los partidos políticos aragoneses. La actitud del Gobierno y de su presidente, Javier Lambán, ha sido de diálogo permanente. En Aragón estamos dando un ejemplo de diálogo y unidad del que nos debemos sentir orgullosos.

Se ha aprobado el fondo de 750.000 euros de la Unión Europea. ¿Más que nunca Europa es la solución?

-España tiene un problema muy importante de déficit público, por lo que la solución deber ser conjunta. Tenemos que hacer nuestros deberes como país, pero el respaldo europeo es indispensable porque esta crisis nos supera a nosotros y también a nuestros vecinos de forma individual. Solo con una política europea común y solidaria nos recuperaremos todos; no olvidemos que la economía de cada nación - entre otras cosas- depende enormemente de las políticas comunitarias y el mercado europeo. Los alrededor de 140.000 millones que se calcula que llegarán a España serán fundamentales, pero debemos tener claro que no son a fondo perdido, nos exigirán compromisos de gasto y déficit, de políticas. No es momento de pensar en votos, sino de rigor.

¿El hecho de que Aragón tenga más fortaleza industrial y logística puede ser una ventaja para la recuperación?

-Debe serlo. La industria es un sector tractor del resto de la economía, un sector, además, de innovación y empleo estable. Y la logística es indispensable para todos los sectores, factor de competitividad empresarial, económica y territorial, y crucial también en el consumo, más aún con el creciente desarrollo del comercio electrónico. Son fortalezas de nuestra economía que debemos seguir trabajando, al igual que lo son sectores como la agroindustria y toda la cadena alimentaria, que en este estado de alarma hemos visto todos que son esenciales, pero que lo son siempre y muy especialmente en la economía aragonesa. También las energías renovables son un sector con grandes posibilidades o la construcción, que ahora puede ser un revulsivo si se fomenta, por ejemplo, la rehabilitación y la obra pública. Tengo mucha confianza en el tejido productivo aragonés y en el compromiso autonómico para facilitar proyectos e inversiones.

¿Le inquieta especialmente el sector turístico y cuál cree que va a ser la evolución?

-El turismo, y con él tanto la hostelería y la restauración como el comercio, son los sectores peor parados por las medidas asociadas a la covid-19 y el estado de alarma. Los más paralizados y los que más van a tardar en volver a la normalidad porque preservar la salud debe ser, evidentemente, la prioridad. Pero hay que darles certidumbres; planes y plazos claros, apoyos expresos con medidas de impulso. Creo que, en este aspecto, Aragón tiene la ventaja de no ser zona de sol y playa, sino de turismo interior; mucho menos masificado y, por tanto, ahora más atractivo, y mucho menos dependiente de terceros países. Eso nos favorece y también debe hacerlo nuestra propia conciencia colectiva: es momento de redescubrir Aragón, de viajar y comprar en local, en los hoteles, restaurantes y comercios que dan vida a nuestro territorio, en nuestras empresas turística, bares, pequeñas tiendas; también en las del resto de España, por supuesto; pero reservemos unos días para Aragón, que tenemos muchísimo cerca y merece la pena.

¿La Renta Mínima Vital ha de tener fecha de caducidad o viene para quedarse?

-En su concepción hacia los receptores debe ser, sin duda, temporal; una ayuda a las personas que estén atravesando situaciones difíciles, pero con vocación y articulada como "puente" hacia la búsqueda de un empleo que garantice el sustento y se deje, por tanto, de percibir. Un país como el nuestro no puede dejar a nadie atrás, pero tampoco debe incentivar el que se dependa de una ayuda pública, salvo, como digo, en casos excepcionales. Además, debe coordinarse bien con todas las ayudas autonómicas y de otro tipo que ya existen, como el Ingreso Aragonés de Inserción.

¿Qué ocurrirá si se deroga la reforma laboral?

-Lo primero, que generaría una incertidumbre mayúscula en el mercado y las relaciones laborales en un momento muy delicado para el empleo y la economía, máxime cuando una derogación completa es inviable. Fíjese que, de hecho, algunas de las cosas que se pretenden derogar vienen arrastradas de reformas muy anteriores, que ha habido muchas. Lo segundo, y no menor, que Europa se pensaría muy mucho aprobar las ayudas prometidas, viendo que en lugar de acometer la situación, nos dedicábamos a derogar una de las reformas que nos permitió acelerar la creación de empleo tras la crisis anterior. Y tercero, que perdemos energía, tiempo y recursos en eso, consiguiendo solo enfrentamiento, cuando necesitamos unidad.

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