Aragón

ALTO ARAGÓN - COLABORAN: CAJA RURAL DE ARAGÓN Y DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE HUESCA

Por una trufa, un pueblo y por un pueblo... mellizos 65 años después

#CONTRALADESPOBLACIÓN

HUESCA.- Nunca perdieron de vista de dónde venían y el cultivo de la trufa les permitió cumplir un sueño y hacer el camino de retorno que un día tuvo que tomar el abuelo, el padre o él mismo. David Royo, de Calatayud a Cañardo, uno de los 54 núcleos habitados de Sabiñánigo; Manuel Pascual, de Alemania a Cornudella de Valiera, en Arén; y también en la Ribagorza, Félix Día, de Barbastro a Biascas de Obarra, donde se crió, y adonde espera poder trasladarse cuanto antes.

En este año tan atípico, con "el mejor producto en el peor momento", según explica Royo, presidente de la Asociación de Truficultores de Aragón, capean la situación por el cierre de la hostelería, pero no se arrepienten de su decisión. David comenzó a vivir solo en 2007 en el núcleo de Cañardo, despoblado desde 1955, al que se trasladaron después sus padres y su mujer María Lahuerta. No vive nadie más. Ahora, esperan mellizos para el mes de abril: los primeros nacimientos en 65 años. La última, la tía de David.

"Se está incorporando gente, pero en plantaciones nuevas hay más parón", indica David Royo, que preside la Asociación a la que pertenecen 230 productores, la mayoría de la provincia. La Diputación Provincial concede ayudas -ya están presupuestadas las de 2021- tanto para nuevas plantaciones como para el riego. "El canal de la hostelería está prácticamente cerrado y, aunque aumenta el consumo en los hogares, el mercado empezó con precios relativamente bajos", indica Royo.

Al cerrar los restaurantes, hay más demanda de trufa para la venta al detalle, que tiene que ser de entre 20 y 50 gramos, y les exigen que sean de aspecto atractivo. Sin embargo, las de más de 50 tienen dificultades para venderlas. Con estas trabas, se están encontrando Manuel Pascual Tschudin y Carlota Muñoz, que cultivan trufa en Cornudella con el nombre Fungi de Gaia, con el que se les puede localizar por Facebook.

Este cultivo fue el que llevó a Manuel hace 15 años a emigrar desde Alemania al pueblo de su padre. Tienen dos hectáreas y otras ocho plantadas pero no están en producción. En su caso, trabajan principalmente con restaurantes de Alemania, pero la situación es complicada, admite Carlota Muñoz. También se plantearon la venta a particulares por internet, pero la logística no lo hace fácil. "Vamos a aguantar el tirón", indica Carlota. Además, también comercializan miel de Baliera, para la que han conseguido el sello ecológico, pero la falta de turismo también ha cerrado su principal canal de venta. Con todo, indica Carlota, "somos privilegiados por vivir en esta situación en medio de la montaña", donde crían a sus hijos de 5 y un año. En este pueblo de 30 vecinos, no son los únicos, hay otras dos familias con niños.

"Tenemos que estar muy orgullosos de la trufa de Huesca, pero en nuestra gastronomía no es tan popular. Con un poco de trufa, se pueden hacer platos muy asequibles como unos huevos trufados. Hace falta que la trufa se conozca, se valore y se quiera", apunta Carlota.

Gran parte del producto de la provincia se vende en Francia o en Italia, donde se trata como propia. "Aragón es el mayor productor y tiene el mejor producto, pero tenemos que trabajar la marca, conseguir una marca global", asegura Royo. Con todo, "está siendo un año extraordinario de calidad". No obstante, se recolectará entre el 60 y el 70 % de otros años.

En su caso, como tantos otros productores, combina la actividad con su trabajo de gestión en Artibal, una empresa de Sabiñánigo, en la que su mujer es responsable de calidad. De Cañardo no se mueven. Fue el proyecto de negocio de su carrera de ADE. Ahora, tiene 30 hectáreas y ha invertido en una balsa de riego. Su futuro está ahí y en pocos meses sus mellizos se escucharán entre las ruinas del núcleo donde ellos arreglaron un pajar. Ah! la niña se llamará, probablemente, Julia y el niño Martín, seguro, porque es el nombre que siempre ponían en Cañardo al primer varón. Lo que puede salir de la trufa.

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