Aragón

40 ANIVERSARIO DEL ESTATUTO DE AUTONOMÍA DE ARAGÓN

La sanidad en Aragón: desde la replanificación hasta la tecnología punta

Los centros de salud y hospitalarios constituyen un ejemplo de la evolución de la sanidad aragonesa en los últimos cuarenta años

El hospital San Jorge, referencia en el territorio oscense.
El hospital San Jorge, referencia en el territorio oscense.
S.E.

El actual modelo sanitario aragonés se enraiza, como en el resto de competencias autonómicas, en la celebración de las primeras elecciones, en el año 1983, que dieron lugar a la primera legislatura de la Comunidad. Solo unos meses antes, el 10 de agosto de 1982, se había aprobado el Estatuto de Autonomía de la región, efeméride de la que en este 2022 se cumplen 40 años. Aunque las competencias de sanidad no fueron transferidas por completo al Gobierno de Aragón hasta el año 2002, el trabajo previo en este apartado de los ejecutivos autonómicos de las dos décadas anteriores fue clave.

Desde entonces, el ámbito ha estado marcado por cuestiones como la profunda transformación tecnológica que ha experimentado, la mejora de las técnicas quirúrgicas, la continua actualización de conocimientos por parte de sus profesionales o el impulso del factor humano en los hospitales. Una serie de elementos que se han reflejado en los grandes avances que se han dado en los diagnósticos y los tratamientos, lo que ha permitido perfeccionar la labor asistencial y ofrecer las mejores condiciones posibles al paciente en lo que a calidad de vida se refiere.

La primera competencia

La atención primaria es una de las áreas que muestran a la perfección esta evolución en el tiempo, además de ser la primera competencia autonómica en materia de salud, pues la atención especializada y los hospitales los gestionaba el Instituto Nacional de la Salud (Insalud), perteneciente al Ministerio de Sanidad y Consumo.

“En mis inicios, se empezaron a trasformar los consultorios locales y las plazas de médicos generales de los ambulatorios en la nueva organización de los centros de salud y sus respectivos equipos de atención primaria (EAP)”, explica Leandro Catalán, médico de familia desde 1983 y presidente del sindicato de facultativos de Atención Primaria (Fasamet). El doctor recuerda cómo el Insalud inició en 1985 la creación de los nuevos EAP, dotándolos de mayores recursos. “La creación de los equipos de atención, que prestarían todos los servicios sanitarios a las poblaciones incluidas en la zonas de salud y aprobadas en 1986 con el mapa sanitario, transformó la situación anterior y se creó el trabajo en equipo con los diversos profesionales integrados en los EAP”, rememora Catalán, quien destaca entre los logros de la medicina familiar en el Aragón de esos años las infraestructuras que se construyeron, el cambio asistencial por programas destinados a las distintas etapas de la vida, el abordaje de las patologías relevantes y la organización de la atención continuada en todos los centros de salud de la Comunidad.

No sería hasta 1989 cuando nacería el Servicio Aragonés de Salud (Salud), organismo creado como instrumento jurídico que permitía la unificación funcional de todos los centros y servicios sanitarios comunitarios de Aragón y al que dio pie la Ley General de Sanidad, aprobada en 1986. Asimismo, y como consecuencia de la aplicación de la Ley Orgánica 5/1996, de 30 de diciembre, de Reforma del Estatuto de Autonomía de Aragón, el 13 de marzo de 2001 comenzó a perfilarse el proceso de transferencias a la Comunidad de las competencias que, en materia de asistencia sanitaria, venía prestando el Insalud. Este proceso coincidió con la reforma de la Ley de Financiación de las autonomías de régimen común y con la rúbrica de un acuerdo de financiación autonómica que definió el nuevo marco financiero del sistema sanitario.

Posteriormente, y con la aprobación de la ley 6/2002, de 15 de abril, de Salud de Aragón, se configuró definitivamente el Salud. Un año en el que se culminaron los traspasos de competencias en materia de asistencia sanitaria a las regiones, el Insalud quedó disuelto y la prestación sanitaria pública pasó a ser asumida por el Sistema Nacional de Salud a través de los 17 servicios autonómicos.

De manera progresiva, el resto de infraestructuras sanitarias fueron objeto de un notable impulso a raíz de la configuración del sistema autonómico y de los posteriores marcos legislativos que posibilitaron la transferencia total de competencias en este campo. Así, los hospitales aragoneses han experimentado un enorme salto cualitativo y cuantitativo en cuanto a recursos, servicios y notoriedad en estos cuarenta años.

En la provincia altoaragonesa, trabajan en la actualidad, según los últimos datos del Sistema de Información de Atención Especializada, un total de 2.778 personas y sus hospitales tienen una capacidad para 611 camas entre el de San Jorge de Huesca, el de Barbastro, el hospital Sagrado Corazón de Jesús de la capital oscense y los consorcios de alta resolución Pirineo de Jaca y Fraga. Si se toma como ejemplo el centro hospitalario de referencia del territorio oscense, se puede comprobar que el hospital San Jorge, inaugurado en 1967, empezó con 150 personas y una inversión de 120 millones de pesetas, mientras que hoy en día su plantilla asciende a los 1.197 empleados y cuenta con 15 millones de euros en equipamientos de última generación. Cabe añadir que en los años en la que el Estatuto de Autonomía echaba a andar, este hospital pasó a ser centro acreditado para la docencia MIR, lo que constituyó uno de los hitos de su dilatada historia.

En la trayectoria de las infraestructuras sanitarias de la Comunidad, cabe reseñar el papel del hospital Miguel Servet que, construido en los años cincuenta, adquirió su actual nombre en el año 1984, una época en la que ya atendía a pacientes tanto aragoneses como navarros, riojanos o sorianos. Tiempo después, este centro sería protagonista de otro de los hitos sanitarios del territorio: la realización del primer trasplante de corazón en la Comunidad, que se produjo el 19 de abril de 2000 y que marcaría un punto de inflexión en un área en la que Aragón sigue registrando notables éxitos. “He sufrido mucho. Esta vida ha sido un infierno y esto ha sido una liberación”, apuntaba emocionado entonces Eduardo, el paciente trasplantado.

Si se atiende a las problemáticas sanitarias de la década de los ochenta, el sida o la adicción a las drogas fueron los principales trastornos que pusieron de acuerdo a las administraciones central y autonómicas para diseñar planes de aplicación nacional. Se eliminaron los bancos de sangre privados, porque no se garantizaban las condiciones de calidad en cuanto a los análisis en busca de infecciones o enfermedades contagiosas y se potenciaron los del Insalud.

Abordar las epidemias conduce inevitablemente a recordar los estragos de la reciente pandemia de covid-19 que ha azotado al planeta y ha puesto de relieve la importancia de contar con un sistema sanitario eficiente. Igualmente, sirve para construir una mirada hacia el futuro que pase por la apuesta por la financiación y la dotación de más personal. 

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