Aragón

coyuntura económica

Ibercaja prevé un crecimiento en Aragón del 0,1 % en 2023

La evolución del PIB esté condicionada por la destrucción de empleo en los sectores más afectados por los precios de la electricidad y del gas

La sede de Ibercaja Banco en la plaza de Paraíso de Zaragoza.
La sede de Ibercaja Banco en la plaza de Paraíso de Zaragoza.
Oliver Duch

Ibercaja revisa en el número 77 de la Revista Economía Aragonesa a la baja de sus previsiones de crecimiento económico en 2022, situando el PIB de Aragón en el 4,3 % y el del conjunto de España en el 3,9 %, mientras que para 2023, prevé un crecimiento del 0,1 % y en el 0,4 % para el conjunto de España.

Además apunta que la evolución del PIB esté condicionada por la destrucción de empleo en los sectores más afectados por los precios de la electricidad y del gas, no obstante anuncia una notable recuperación de la economía española y aragonesa en 2024 con crecimientos del PIB del 2,8 % y del 2,6 % respectivamente.

En Aragón, esta previsión es dos décimas inferior por la mayor afección de la crisis energética al tejido productivo regional, informa la entidad bancaria en una nota de prensa.

Antonio Martínez, director del Área Financiera de Ibercaja, y Santiago Martínez, jefe de Análisis Económico y Financiero, han trasladado así su valoración de la coyuntura actual, así como del comportamiento que esperan de la economía española y aragonesa para 2023 durante la presentación de la revista que edita la Entidad a los medios de comunicación.

En el mercado laboral aragonés, las predicciones de 2023 en términos de ocupación auguran una caída del -1,6 %, lo que sitúa la tasa de paro en Aragón en el 10,5 %, un punto más que en 2022 y tres puntos porcentuales y medio por debajo de la tasa de paro del conjunto de España para el próximo año (14 %).

En el actual contexto de volatilidad e incertidumbre, el comportamiento de la economía aragonesa, según este análisis de coyuntura, ha sido bastante positivo dadas las circunstancias, aunque ha sufrido una inflación incluso más alta que en el conjunto de España.

Los datos de la Airef apuntan a que el PIB supera los niveles de producción previos a la pandemia y la actividad económica ha ofrecido en los últimos meses un desempeño satisfactorio a pesar de algunas divergencias sectoriales y de los numerosos problemas a los que se enfrentaba, pues, además de con la inflación, la economía aragonesa ha tenido que lidiar con un entorno negativo en algunas de sus industrias clave.

El sector de la automoción ha continuado teniendo un comportamiento errático por los problemas de suministro, sobre todo de microchips, y en el conjunto del año con datos de los tres primeros trimestres sigue lejos de recuperar los niveles productivos anteriores a la pandemia.

A pesar de ello, se han conseguido reactivar las exportaciones del sector, que sigue siendo el más superavitario de la región en la balanza comercial.

Por otra parte, en el sector alimentario se ha tenido que afrontar, además del incremento de los costes de fertilizantes, materias primas agrícolas y transporte, la fuerte caída de las exportaciones a China después de dos años extraordinarios durante la peste porcina del gigante asiático.

Los datos más decepcionantes en 2022 provienen del mercado laboral donde, a diferencia de España, su desempeño en Aragón ha sido peor que el de la producción.

Para los próximos trimestres, el entorno inflacionista supone un claro desafío y podría traducirse en una fuerte o ligera desaceleración de la economía aragonesa, según este análisis.

El incremento de los precios, sobre todo de la electricidad y del gas, amenaza los márgenes empresariales en los sectores donde estos insumos tienen un mayor peso y no hay capacidad de repercutir el incremento de los costes sobre los precios finales.

Al haberse prolongado e intensificado estas tensiones inflacionistas tras el corte de suministro de gas ruso, el riesgo de que se destruyan empresas y empleos en las ramas de actividad más expuestas ha aumentado considerablemente.

Estas ramas tendrían un peso reducido en la economía, en torno al 4 % del empleo en España y el 4,7 % en Aragón, de forma que su influencia sobre el crecimiento sería mucho más leve que la de los sectores que se vieron más afectados en las últimas recesiones (turismo, ocio y comercio en la pandemia; construcción, la industria relacionada y el sector financiero en la gran recesión), pues tenían un peso mucho mayor, cercano a un tercio, en el empleo y el PIB.

Todo lo anterior lleva a esperar una fuerte desaceleración del crecimiento en 2023, más intensa en Aragón que en España por estar más expuesta su economía a los sectores en riesgo.

Ibercaja considera en su análisis coyuntural que este bache en la recuperación será breve y que conforme se reduzcan las tensiones inflacionistas (un proceso que, si no hay nuevas sorpresas negativas en el mercado del gas, parece que ya se ha iniciado), la economía puede experimentar una rápida recuperación, con la ayuda de la mejora de la confianza, la disponibilidad del exceso de ahorro y de caja generado por hogares y empresas en los últimos años, los proyectos de inversión ligados a los fondos europeos y la reactivación de tendencias de largo plazo que se venían reflejando en la fuerte expansión de sectores como información y comunicaciones, servicios empresariales, sanidad, logística y, por supuesto, el sector energético, que requerirá nuevas inversiones para incrementar la fiabilidad y la independencia del suministro y para el que Aragón presenta ventajas competitivas.  

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