Comarcas

ENTREGA DE LOS 111 BIENES

El historiador oscense Antonio Naval resalta que las obras “son de cinco estrellas y algunas de cuatro”

El experto en arte sacro destaca que la colección permitirá un
proyecto museográfico que convertirá al Diocesano en “referencia”

antonio nadal4 - 4 - 19PABLO SEGURA PARDINA - [[[DDA FOTOGRAFOS]]]
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PABLO SEGURA PARDINA

El historiador oscense Antonio Naval está entre quienes mejor conocen las obras de arte que devuelve el Museo de Lérida a las que se refiere en su libro “Patrimonio emigrado” (Peasa, 1999). En declaraciones previas a la cuarta entrega de las obras en el Museo Diocesano señaló que “viene lo más destacado, sin duda alguna, son piezas muy relevantes en las historia de Arte, lo que significa un reconocimiento universal porque son muy buenas. Me refiero, sobre todo, a los frontales románicos aunque, en opinión personal, tiene más valor artístico el de San Hilario (Buira) que el de Treserra. Es de los pocos que hay, esculpidos, o en bajorrelieve”.

Al mismo tiempo, “Barbastro perdió otro retablo procedente de la ermita de El Salvador de Bibiles, localidad deshabitada de Bonansa cerca de Pont de Suert. Está, troceado, en el Museo de Arte de Cataluña. Un tercero, procedente de Benavente de Aragón, está en el mismo Museo. Son pocos los frontales esculpidos y el de Buira es una pieza excepcional, muy restaurada. En este caso, hay que reconocer que los catalanes han hecho un buen trabajo, ese mérito lo tienen y se les reconoce”.

En cuanto a otros bienes que se entregan en el Museo Diocesano, “las obras procedentes de Zaidín son muy destacadas, en especial la talla de la Virgen que está entre las piezas que despiertan doble interés, artístico y devocional. Además, está la talla policromada de San Miguel procedente de la iglesia de San Lorenzo. Todo lo que sea de origen medieval tiene un atractivo especial. La cruz procesional de Iscles, datada en el año 1600, se expuso en el Congreso de Arte Cristiano (Barcelona, 1913) y en Millenum (1989) está inspirada en las cruces de roca”.

El denominador común de las obras Bienes de Interés Cultural “son piezas de cinco estrellas y algunas de cuatro”. Respecto a la talla de la Virgen de Zaidín y la opinión del párroco de la iglesia de San Lorenzo quien teme que la “arrinconen” en el Museo, señala que “esa preocupación no tiene fundamento alguno porque dada su categoría sobresaliente no tengo la menor duda de que tendrá un lugar destacado entre las salas”.

La colección convertirá al Diocesano "en referencia importante", comenta Naval

La colección de obras devueltas permitirá un proyecto museográfico que convertirá al Diocesano “en referencia importante porque estas piezas y así lo reconocen en Cataluña, son testimonio de historia, trayectoria e incluso de sintonía entre comarcas orientales de Aragón y occidentales de Cataluña. Esto nadie lo ha puesto en cuestión porque el elemento religioso ha sido motivo de unión o de desunión. En este caso concreto, ha sido de unión al margen de nacionalidades y de cuestiones políticas”.

Naval explica que “en ambas zonas trabajaron por encargo los mismos artistas, por ejemplo Pedro García de Benabarre ha puesto de manifiesto la trayectoria unitaria y la convivencia de estas comarcas. Pere Espallargues que llaman el Maestro de Viella, también pintó mucho y bien, encanta por su ingenuidad porque era capaz de llegar a la gente”.

En cuanto a la posibilidad de que el Obispado de Huesca inicie acciones para recuperar el patrimonio religioso de las parroquias de Berbegal (frontal El Salvador), Peralta de Alcofea (dos talas góticas) y El Tormillo (portada románica) depositados en Lérida, “me parece que es momento más oportuno con los resultados de la demanda civil de Barbastro-Monzón. Creo que sin más dilación tiene que afrontar la situación con todas las consecuencias”.

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