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ALTO ARAGÓN

La demanda para la limpieza de chimeneas crece este año en la provincia

La cercanía de la campaña de esquí tras el 2020 de covid aumenta las peticiones

Detalle de uno de los trabajos de deshollinado en un hogar de la provincia.
Detalle de uno de los trabajos de deshollinado en un hogar de la provincia.
S. E.

La demanda para contratar servicios profesionales de limpieza y deshollinado de chimeneas en la provincia ha incrementado de forma considerable en este otoño tras un año y medio de pandemia, y la necesidad de muchos usuarios de realizar esta importante labor de mantenimiento para prevenir incendios en sus hogares o segundas residencias.

Desde la empresa de Jaca Deshollinados y Servicios AltoAragón, Nacho García Martínez, explica que el problema principal estriba “en que todo el mundo espera a última hora a limpiar sus chimeneas y en verano muy poca gente se acuerda”, lo que ha provocado que este servicio esté muy “saturado” de peticiones.

Se da la circunstancia de que al no abrirse las estaciones de esquí al público el año pasado, “muchas segundas residencias no se deshollinaron y este año se ha acumulado todo eso” en relación a la inminente apertura de los centros invernales de la provincia lo que redunda en “una acumulación de trabajo más que nunca”.

Unos trabajos que, según García Martínez, se extiende en su caso desde septiembre a todo tipo de sistemas que produzcan hollín como carbón, gasoil o pellet. “Normalmente hasta el puente de la Constitución estamos colapsados de trabajo”, describe.

Uno de los problemas de los incendios en chimeneas, explica, “se debe a malas instalaciones en una época en la que se construyó muy rápido y muy mal, por lo que además de deshollinar es muy importante inspeccionar con una cámara para ver cómo están hechas las instalaciones, porque por ahí vienen los incendios de tejados”.

Los sucesos que se repiten cada año de incendios han contribuido a crear una conciencia social para prevenir este tipo de sucesos. “Igual que se hayan quemado varios tejados ha contribuido a que la gente quiera saber cómo funciona”, detalla.

Por su parte, Raúl Arana, de la empresa oscense Chimeneas Arana, encargada de la colocación y limpieza de chimeneas, también coincidió en la intensa actividad de este año en las dos tareas.

Las limpiezas se realizan desde junio o julio. Con la pandemia la gente ha permanecido tanto tiempo encerrada en casa que se ha dado cuenta de estas necesidades, por lo que se ha lanzado mucho más a comprar y limpiar por los incendios que se producen en las casas”, destaca Arana.

Como normal general, las casas que usan su hogar de modo habitual requieren una limpieza al año y en el caso de aquellos inmuebles donde se realiza fuego algunos fines de semana, la limpieza debe realizarse cada dos. “Cuando hay una noticia de una casa incendiada por una chimenea la gente llama enseguida por miedo y quiere limpiarla pronto y rápido”, destaca Raúl Arana.

En su opinión, las causas de los incendios de las chimeneas se producen por “su mala colocación y porque la limpieza no se ha realizado en mucho tiempo”.

Según Pedro Fernández Hueso, de la empresa jaquesa Dr. Chimenea, esta tarea de limpieza de chimeneas se ha incrementado “porque la gente se va concienciando más porque mi misión es concienciar a la gente de que no es cuestión de estética sino de que si no se deshollina una chimenea se puede incendiar una casa y puede haber problemas graves”.

También achacó a la existencia de una generación de 40 años “que desconoce la existencia de un deshollinador que limpia, inspecciona y asesora de cómo están las chimeneas por dentro”. Y respecto a la intensa actividad actual por este servicio reconoció “que hay bastante demanda” por la falta de deshollinado durante la pandemia.

Para Sebastián Herrera, de la empresa Deshollinadores Huesca en Jaca, “hay clientes que limpian la chimenea todos los años”. En su opinión, “la gente que se asusta a raíz de los incendios que se producen”.

A su juicio, los problemas en las chimeneas se producen por “la dejadez de no limpiar la chimenea y las deficiencias estructurales”.

No obstante, Sebastián Herrera señala que “el problema más importante es que la gente no se conciencia de llamar antes al deshollinador pues la chimenea se puede limpiar en el momento en el que se deja de usar” y añade que “un 80 por ciento de estas instalaciones son malas desde el material utilizado hasta el dibujo del tubo”.

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