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Uaga pide no confundir ganadería intensiva con macrogranja

Dice que la carne es igual de saludable con independencia de la cifra de animales

Cerdos de una de las granjas de Grupo Costa.
Cerdos de una de las granjas de Grupo Costa.
Costa Food Group

La Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón, Uaga-Coag, pide que no se confunda ganadería intensiva con macrogranjas, ya que -asegura- tras las controvertidas declaraciones del ministro de Consumo, Alberto Garzón, se está generando “confusión” y se está trasladado a la ciudadanía un “mensaje erróneo”.

En una nota de prensa, Uaga señala que el manejo de los animales criados para consumo se puede realizar de forma extensiva (sin necesidad de estabulación) o de forma intensiva (dentro de una granja). En el segundo caso, se encuentra la producción de cerdo, ternera, pollo y conejo.

“Garzón solo nombraba a extensivo y macrogranjas como si no existiera la ganadería intensiva, que nada tiene que ver con lo que se puede entender por macrogranja”, matiza Uaga, que explica que en España no existe una normativa que defina el término macrogranja, pero “a partir de ahí sí que existe una estricta normativa que regula el número de cabezas (UGM- Unidad de Ganado Mayor) que puede soportar un núcleo ganadero”.

En el caso del porcino -continúa- se trata de un sector fuertemente regulado donde está fijado el número máximo de UGM en 864, lo que supone un máximo de 7.200 cerdos y 3.500 madres por granja. Por contra, en el sector vacuno no está fijado el número máximo de UGM y, por ello, “en los últimos años se escucha hablar de proyectos con unas cifras descomunales”.

Uaga recuerda que siempre ha defendido el modelo social de agricultura y considera que “la ganadería intensiva ejercida por una persona o una familia que reside en un pueblo, que vive directamente de esa actividad (porcino, vacuno, avicultura o cunicultura), es un modelo sostenible medioambientalmente, que fija población y crea tejido económico en el medio rural”. Asimismo, señala que la puesta en marcha de una granja de porcino o de un cebadero de terneros supone una oportunidad laboral para muchos jóvenes que quieren quedarse a vivir en su pueblo. “La ganadería -asevera- es una oportunidad de futuro para muchas familias que no hubieran podido continuar viviendo solo de la agricultura”.

Respecto a la normativa, destaca que en Europa se aplican los máximos estándares de calidad alimentaria, bienestar animal y trazabilidad, “por lo que la ganadería intensiva cumple una normativa medioambiental estricta y es un modelo sostenible y eficiente”. Y añade que “la gestión de purines debe ser escrupulosa, como marca la Ley, que persigue y penaliza a quien la incumple”.

Por último, subraya que “debido a los altos parámetros sanitarios que cumplen a rajatabla los profesionales del sector, toda la carne es igual de saludable con independencia del número de cabezas que haya en la explotación.

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