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POLÍTICA HIDRÁULICA

El Consejo del Agua de la Demarcación del Ebro aprueba el Plan Hidrológico

La iniciativa cuenta con una inversión de 3.665 millones de euros hasta 2027

Consejo del Agua de la Demarcación del Ebro.
Consejo del Agua de la Demarcación del Ebro.
CHE

El Consejo del Agua de la Demarcación del Ebro ha informado este viernes a favor del proyecto definitivo del Plan Hidrológico de la Demarcación del Ebro para el periodo de planificación hasta el año 2027, con 41 votos a favor, 30 abstenciones y 9 votos en contra.

El plan introduce novedades en el Reglamento de la Planificación Hidrológica para una mayor coherencia con las políticas europeas, y supone la aplicación de 1.197 medidas con una inversión de 3.665 millones de euros.

Un importante grupo de ellas tiene como objetivo conseguir el buen estado de las masas de agua, pero también avanzar hacia la seguridad hídrica, teniendo en cuenta el cambio climático y la mayor incidencia de los fenómenos extremos, ha informado la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) en un comunicado de prensa.

El Consejo del Agua, con 98 miembros con derecho a voto, es un órgano colegiado y de participación de la Demarcación, entre administraciones, usuarios, asociaciones agrarias, asociaciones ecologistas, asociaciones empresariales y organizaciones sindicales.

El documento se ha sometido durante seis meses a consulta pública y ha estado acompañado por la participación pública, apostando por la transparencia informativa y el diálogo de todas las partes implicadas, dando respuesta a 223 propuestas durante el periodo de consulta.

Novedades y propuestas

Las principales novedades del documento respecto al anterior ciclo de planificación incluye la fijación de caudales ecológicos mínimos por primera vez en todas las masas de agua superficiales, lo que supone pasar de las 69 masas de agua con estos caudales ecológicos fijados del plan vigente, a 687 en este.

En lo que respecta a caudales ecológicos, se han introducido mejoras y modificaciones en el borrador, que incluye la realización de nuevos estudios en algunas masas o el incremento de caudales propuestos, como por ejemplo en el río Ésera en Graus o el río Isuela, desde el puente de Nueno, hasta los azudes de La Hoya.

La Estrategia Ebro Resilience para reducir el riesgo de inundación en el tramo medio del Ebro incluye acciones novedosas, coordinadas entre las administraciones, y que buscan la recuperación de los ecosistemas.

Entre las medidas establecidas para reducir la contaminación difusa, se incrementa el número de masas de agua subterránea en riesgo por motivos cualitativos, que pasan a un total de 33.

Desde el organismo de cuenca han indicado que otros temas con modificaciones son los relacionados con normativa, nitratos, abastecimiento y depuración de aguas residuales.

El PP rechaza el nuevo plan 

Partido Popular y Podemos han sido dos de las nueve entidades que han votado este viernes en contra del nuevo plan hidrológico de la Demarcación del Ebro pero por razones contrarias, la derecha por eliminar obras hidráulicas y la formación morada por la falta de valentía para incorporar infraestructuras alternativas que hagan frente al cambio climático.

El portavoz de Agricultura del PP en las Cortes de Aragón, Ramón Celma, ha justificado su rechazo por entender que este documento “dinamita” el pacto que se había alcanzado entre todas las fuerzas políticas, agentes sociales y regantes y que incluía una serie de infraestructuras “básicas y prioritarias para el desarrollo de la Comunidad autónoma”.

Según ha declarado a los medios antes la reunión del Consejo del Agua en la que se validó el nuevo Plan Hidrológico, Celma ha denunciado que se supriman, entre otras, 30 pequeñas obras hidráulicas “fundamentales”, así como 150.000 hectáreas de regadíos, entre ellos en zonas como Caspe o los regadíos sociales del Sobrarbe, además de que desaparezca de manera definitiva el embalse de Biscarrués.

Se trata, ha recordado Celma, de obras “importantes para comarcas que lo necesitan para agua de boca y usos industriales” y que “o se hacen esas infraestructuras o no se van a desarrollar”.

Desde Podemos, la secretaria de Transición Energética y Cambio Climático, Marta de Santos, ha considerado que “Aragón necesita un plan con más prácticas democráticas que ponga encima de la mesa un pacto social urgente, que dé voz a la gente, prime el diálogo y permita a Aragón gestionar el agua con criterio del siglo XXI, basados en la ciencia y en la sostenibilidad”.

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