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PREVENCIÓN

La limpieza de las cosechadoras es clave para prevenir los incendios

El estudio de ASAJA Huesca y la Universidad Politécnica de Huesca ha logrado una mayor concienciación del agricultor

Trabajos de una cosechadora en campos de cereal próximo a Tardienta, este mes de junio.
Trabajos de una cosechadora en campos de cereal próximo a Tardienta, este mes de junio.
Pablo Segura

La limpieza periódica de las cosechadoras y máquinas agrarias antes de las labores es una de las claves para prevenir los incendios en los campos de cereal de la provincia, especialmente durante estas semanas de calor intenso que se están registrando en la provincia.

Esta es una de las conclusiones que se derivan del estudio “Riesgo de incendios en cosechadoras”, entre 2017 y 2019, liderado por la organización Asaja Huesca y que contó con la colaboración de la Escuela Politécnica Superior de Huesca de la Universidad de Zaragoza, junto a la Asociación General de Productores de Maíz de España (AGPME), además de la Asociación Nacional de Maquinaria Agropecuaria, Forestal y de Espacios Verdes (Ansemap), la Asociación Aragonesa de Agricultura de Conservación (Agracon) y la Cooperativa Santa Leticia de Ayerbe.

En declaraciones a este periódico, el director de la Escuela Politécnica Superior de Huesca, Javier García Ramos, se refirió a que este estudio de total vigencia en la actualidad tiene como cometido principal “ofrecer las medidas que están en manos del agricultor para minimizar al máximo posible el riesgo de incendios, teniendo en cuenta las altas temperaturas que alcanzan las piezas mecánicas junto a un material como el cereal que empieza a combustionar desde los 250 grados en el contacto entre el residuo y la pieza caliente, además de unas condiciones atmosféricas de mucha temperatura y de muy baja humedad relativa”.

García Ramos incidió en la importancia de que “en manos del agricultor está el hecho de realizar un buen mantenimiento de la máquina en un taller homologado para revisar los componentes de desgaste como cojinetes y transmisiones, que estén a punto, cambiar aquellas piezas que no estén en buen estado, regular el cilindro para que no haya roces, revisar la barra de corte, etcétera”.

Durante la campaña de la cosecha, García Ramos destacó la necesidad de “hacer una limpieza diaria de todos los residuos que han quedado en la máquina del día anterior”.

En el transcurso de los trabajos, “hay que prestar atención a a cualquier incidencia en la máquina como ruidos o golpes y dejar de trabajar para saber qué pasa”. Según García Ramos, el residuo de cereal se pone en contacto con una parte de la máquina que se encuentra a una temperatura muy alta.

También incidió “en los conductos de salida de gases de combustión del motor, donde se pueden alcanzar temperaturas muy altas si no están bien aisladas”.

Medidas adicionales en el uso de la máquina

Un segundo paso para prevenir incendios, está basado en la colocación de sistemas de detección de un posible inicio de incendio e incluso de autoextinción. “Hay empresas que colocan sensores de temperaturas de la máquina en especial en zonas interiores y unas boquillas que se alimentan con un depósito desde el que pulverizan un material con un agente extintor de forma que se activa de forma automática si se produce una temperatura elevada”, comentó.

Esas boquillas y sensores, precisó el director de la Escuela Politécnica Superior de Huesca, “están situados en la zonas de riesgo potencial de incendio que corresponden al motor, transmisiones laterales o las bombas hidráulicas”.

También aludió a que existe la posibilidad de instalar solo sensores de temperatura que avisan en caso de que se registre un valor térmico elevado y que da una señal en cabina.

Desde el 2019, la Escuela Politécnica Superior de Huesca ha recibido preguntas de los propios agricultores acerca de los fabricantes e instaladores de estos sistemas de prevención de incendios en el conjunto de España. “El usuario de estas máquinas ya es consciente de que tiene que limpiarlas todos los días, en especial, aquellos que hacen muchas horas de trabajo”, comenta.

Además, la Escuela Politécnica Superior se encuentra inmersa en otro proyecto para minimizar el riesgo de incendio en las empacadoras y que está previsto finalice en 2023.

Por su parte, el técnico de Asaja Huesca, Gerardo Torralba, subrayó que “de forma tradicional el agricultor o el cosechador ya solían realizar un repaso de la máquina antes del inicio de la campaña para saber qué piezas tienen que sustituir además de una limpieza diaria de los residuos en diversas partes”.

Gracias al estudio citado, explicó Torralba, “sabemos en qué zonas tenemos que incidir más en la limpieza”.

De este modo, “el estudio ha ratificado que algunas cosas las estábamos haciendo bien los agricultores y otras que las podíamos mejorar, y tener más cuidado y que ya se hacen”.

Al final, “el agricultor o el cosechador lo que no quiere es generar ningún incendio que afecte al entorno y comprometa a la máquina que le ha costado mucho dinero”.

A su vez el técnico de Asaja Huesca considera que el margen de mejora siempre existe aunque con este estudio “es mínimo porque ya se está haciendo bastante bien”.

De hecho, se refirió a que las máquinas modernas “incorporan más dispositivos para emitir menos gases, a diferencia de las antiguas”.

“El mantenimiento de las máquinas hay que realizarlo a primera hora de la mañana, cuando la temperatura es menor y no se ha empezado a trabajar”, recalcó Gerardo Torralba.

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