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40 ANIVERSARIO DEL ESTATUTO DE AUTONOMÍA DE ARAGÓN

“El sector agrícola y ganadero tiene presencia en todas y cada una de las localidades del Alto Aragón”

José Fernando Luna, presidente de CEOS CEPYME Huesca y de Asaja Huesca

José Fernando Luna
José Fernando Luna
H.A.

Su vinculación con el sector agrario le viene de nacimiento, como hijo de agricultor, y la ha forjado después con su actividad emprendedora y su papel en diversas asociaciones.

Ilustremos el peso del sector primario en la provincia de Huesca. ¿Cuánto representan estas empresas en el tejido económico altoaragonés? ¿y en el de la Comunidad?

Si atendemos a la aportación al PIB, la aportación en la provincia de Huesca es en torno al 16% y en Aragón sobre el 7%. Ahora bien, el sector agroalimentario aragonés tiene una clara vocación exportadora, presentando, además, un signo positivo respecto a las importaciones. El primario es el único sector productivo con un peso relevante a lo largo de todo el territorio. Otros están muy focalizados en capitales o cabeceras de comarca, pero el sector agrícola y ganadero tiene presencia en todas y cada una de las localidades del Alto Aragón.

¿Qué actividades o cultivos están en auge en la actualidad en la provincia? ¿Han cambiado mucho con lo que se producía hace unas décadas?

La provincia de Huesca es como un gran escaparate del sector primario. En ella se encuentran prácticamente todos los cultivos de nuestro país: cereales, forrajes, frutales, vid, olivos, frutos secos… y algo similar sucede con las ganaderías. Hemos tenido un fuerte desarrollo en estos últimos años de la ganadería de porcino, seguido un poco más atrás por el vacuno de carne. Respecto a los cambios, tenemos que lamentar la paulatina desaparición de la ganadería extensiva, tanto en número de cabezas como de ganaderos. En cuanto a los cultivos, el desarrollo gradual del regadío ha permitido la implantación de cultivos industriales y la consolidación del maíz y de los forrajes como un termómetro de la economía agraria. Por el contrario, hemos visto cómo un cultivo tradicional en los regadíos oscenses como era el arroz prácticamente ha quedado como testimonial, circunscrito a zonas del Bajo Cinca.

¿Cuáles serían los próximos retos del sector?

El reto es tan simple y complicado como el de obtener rentabilidad de nuestras explotaciones agrarias. Los avances en mecanización e innovación son bestiales en estos cuarenta años, y todavía hay margen para la mejora. Ahora bien, de nada sirve si el empresario agrícola no tiene liquidez para adquirirlos para sus explotaciones.

¿Diría que le ha venido bien a la provincia de Huesca la Política Agraria Común?

Si echamos la vista cuarenta años atrás, vemos cómo a finales de los años ochenta del siglo pasado las explotaciones agrarias estaban sumidas en una grave crisis de rentabilidad, con nula liquidez, algo que se solventó con la entrada en vigor de la primera reforma de McSarry en el año 1992, que instauró las ayudas directas. Desde entonces, la PAC ha supuesto un incremento en los quebraderos de cabeza del agricultor y del ganadero, fruto de numerosas obligaciones medioambientales y un incremento de la burocracia. De forma paralela, la ayuda económica que recibe el agricultor y el ganadero ha ido reduciéndose sucesivamente desde el año 1992. Hay que recordar que esta ayuda sirve para compensar, en parte, el sobrecoste por producir bajo el modelo europeo, que implica un alto nivel de protección del medio ambiente, de la legislación laboral, etc.

¿Es optimista con el futuro del sector?

Es difícil ser optimista en este momento. Pero es nuestra obligación no bajar los brazos y continuar al pie del cañón. 

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