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La ausencia de lluvias reduce las zonas de recogida de setas

Las condiciones de agua y humedad han limitado la recolección en la provincia

Miembros de “Esporas del Pirineo”, que participó en las jornadas micológicas de Panticosa.
Miembros de “Esporas del Pirineo”, que participó en las jornadas micológicas de Panticosa.
Esporas del Pirineo

Las escasas lluvias, en un verano seco y con tormentas puntuales en las últimas semanas y una caída acusada de temperaturas a final de septiembre, han limitado las zonas de recogida de setas en la provincia.

Según el micólogo y coordinador de las 19 jornadas micológicas de Aragüés del Puerto, que se celebran este fin de semana, Antonio Palazón, “ha sido un verano muy duro, pero las tormentas han provocado la floración en algunos momentos”.

Entre las áreas más proclives para las setas, figuran “zonas próximas a encinares del entorno de núcleos próximos a Huesca como Chimillas y Aniés e incluso el Prepirineo, mientras que otras están muertas al estar sin agua”. Por ello, consideró que para encontrar setas “hay que desplazarse a zonas concretas del Pirineo donde haya llovido”, como en el caso de Ordesa o los valles de Oza y Hecho.

Estas alteraciones de temperatura y pluviometría “propician que salgan especies mucho menos frecuentes” que son apreciadas por la micología, de modo que “los micólogos encontramos especies raras que nos gusta estudiar”. De este modo, consideró que “está saliendo menos gente a buscar setas” al haber menos agua y la dificultad de encontrarlas.

Respecto a la recolección de setas realizada por particulares, “hemos pasado del miedo a las setas casi irracional a que ahora la gente es mucho más atrevida de la cuenta”, por lo que se producen más intoxicaciones. De este modo, quiso dejar claro que “para meter una seta en el plato hay que tener un conocimiento absoluto y total de lo que vas a consumir”, porque de lo contrario “uno se expone a una intoxicación grave e incluso mortal”. Por ello, resaltó que “ante la mínima duda es recomendable no consumir setas o preguntar en una sociedad micológica”. A su juicio, “no merece arriesgar la vida por dos setas”.

Días buenos y días malos

A las 7:00 de la mañana se puso en pie un grupo de cinco amigos de la zona de Bielsa. Primero desayunaron para coger energías, después ir hasta Plan y una vez allí, pasar por el bar para obtener el permiso de seis euros para que les permitió recoger setas en la pista de Chía

“Esto te da derecho a coger máximo 3 kilos por persona. Hemos ido tres veces este año, la primera no estuvo mal, la segunda doce kilos y está última, ni dos. Depende de lo que haya llovido, la temperatura y lo que tarden en salir. Tienes días buenos y días malos”, indica Javier Guillén, aficionado desde muy pequeño.

Fue su abuelo quien le transmitió el gusto por las setas, quien le enseñó a identificarlas y le dio el mejor consejo: “Cógela solo si estás seguro de que es buena, si no, ni la metas en la cesta, déjala”, recuerda. Esta experiencia trata de pasársela ahora a sus amigos, algunos principiantes. Y la capacidad de ver con un golpe de vista robellones, boletus y rebozuelos, “muy buenas para guisos”, puntualiza. “Las he cogido toda mi vida y desde crío ha sido una gran afición”, concluye. Como él son cientos las personas que esperan con ilusión que comience la temporada.

El grupo micológico “Esporas del Pirineo” se ha creado este año. Desde Jaca, la asociación está compuesta por más de 70 socios, muchos de ellos familias y grupos de amigos y aficionados, además de importantes micólogos. Juntos han participado en las jornadas de Panticosa y el 29 de este mes de octubre tendrán ‘La comida que pisamos’, una jornada micológica en Ara que tendrá degustaciones y cursos prácticos.

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