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DÍA DE LA MUJER RURAL

Judit Ballarín: "Nadie daba un duro por mí cuando decidí ser ganadera"

La joven de 31 años de Altorricón recibe un premio nacional por su trabajo con un rebaño de ovino de 800 ejemplares con el que hace la trashumancia  

Judit Ballarín se incorporó al sector ganadero hace 12 años y ahora tiene un rebaño de 800 ovejas y cabras.
Judit Ballarín se incorporó al sector ganadero hace 12 años y ahora tiene un rebaño de 800 ovejas y cabras.
S.E.

Tiene 31 años, un rebaño de 750 ovejas y 50 cabras, lleva 12 años como ganadera y todos los años realiza la trashumancia desde Altorricón (La Litera) a Merli (Ribagorza). Y eso que cuando a los 19 años decidió hacerse ganadera “nadie daba un duro por mí” y en vez de aliento y ánimos, se encontró con mucha gente que le decía que no aguantaría en un sector tradicionalmente masculino. Escuchó que no iba a “aguantar” en la actividad ganadera ni los cinco años que estipula la convocatoria de ayudas a la incorporación de jóvenes al sector, así que decidió “renunciar” a esa partida económica. No tuvo soporte económico en sus inicios, pero sí la ayuda, entonces y ahora, de sus padres, que hubieran preferido que su hija se decantase por otra profesión.

Así lo recuerda y lo comenta Judit Ballarín, que con motivo del Día de la Mujer Rural, ha sido galardonada a nivel nacional por Zoetis en los premios Ganadera en Femenino en la categoría de sostenibilidad. Junto a ella, la veterinaria de Valencia Raquel Roca ha obtenido el premio en la categoría de innovación, por su compromiso y trabajo en pro del bienestar animal.

Judit Ballarín, natural de Altorricón, explica que de siempre le han gustado los animales y estar al aire libre. Para combinar ambas aficiones y visto que los estudios no era lo suyo - “si me hubiese gustado estudiar, hubiera hecho Veterinaria”, asegura-, decidió tomar el testigo de su padre y hacerse ganadera, tras haber estudiado para ser guarda forestal. “Me hice ganadera no por influencia, mejor dicho por herencia”, apunta con humor, rememorando que al principio nadie le empujaba a dedicarse a la ganadería. Desde entonces hace la trashumancia por antiguas cabañeras: en mayo sube con el ganado a Merli (de donde es su padre) y en noviembre, baja de vuelta a Altorricón (aunque a final de agosto baja en camiones a las ovejas que van a parir).

Judit Ballarín reconoce que ha pasado de “avergonzarse un poco” a ver que ha sido capaz de tener su ganadería. El premio nacional que ha recibido ahora supone un reconocimiento a su trabajo individual, pero también una manera de visibilizar y normalizar a la mujer en un ámbito, el agroganadero, tradicionalmente masculino. “El Día de la Mujer Rural debería no ser necesario. Y la gente no debería sorprenderse porque una mujer vaya con tractor o ganado”, concluye, muy “contenta” por el premio que le han concedido. 

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