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40 ANIVERSARIO DEL ESTATUTO DE AUTONOMÍA DE ARAGÓN

Los datos que reflejan una evolución clave para el crecimiento y la solidez del territorio

La comunidad tardó en influir en la economía al no disponer de herramientas suficientes en los inicios de la etapa autonómica 

Esquiadores en la estación oscense de Candanchú en el año 1990.
Esquiadores en la estación oscense de Candanchú en el año 1990.
H.A.

La llegada de un largo periodo de estabilidad y crecimiento económico provocado por la instauración del actual régimen democrático y la aprobación de la Constitución, junto a las inversiones y la apertura derivadas de la entrada de nuestro país en la Comunidad Económica Europea (CEE) en 1986, provocaron un aumento del Producto Interior Bruto (PIB) por habitante de los aragoneses superior a la media española”. Así explica Javier Nieto, decano del Colegio de Economistas de Aragón, las claves de la evolución de la economía de la Comunidad desde 1982, año en el que se aprobó su Estatuto de Autonomía, hasta la actualidad.

El progreso del territorio en este ámbito en las últimas cuatro décadas ha sido notable. Este se refleja en cifras como el empleo, que se ha incrementado en 200.000 personas hasta llegar a las 600.000; o la renta per cápita, que se ha ido acercando a la media europea, duplicándose en términos reales en todos estos años.

A principios de los 80, la producción en el conjunto de la Comunidad estaba marcada por la actividad agrícola y ganadera. Con el tiempo, se pasó a una economía con un gran protagonismo de la industria y de los servicios e internacionalizada, además de haber experimentado una diversificación creciente en los últimos años. “General Motors, BSH, Saica o Allianz Healthcare son algunas de las grandes multinacionales que han sido más determinantes por la tracción positiva que han provocado en el entorno económico aragonés, pero no podemos olvidar a grandes grupos empresariales aragoneses –a menudo familiares y medianos a escala nacional– que han dado mucha estabilidad, dinamismo y diversidad a nuestro mapa empresarial”, manifiesta Nieto.

Vista general del Parque Tecnológico Walqa, en Huesca.
Vista general del Parque Tecnológico Walqa, en Huesca.
H.A.

Poniendo el foco en el Alto Aragón, el experto señala que “Huesca ha sufrido un proceso de desindustrialización importante en la zona de su capital, a la par que ha desarrollado sectores de actividad específicos como la agroindustria y el turismo de nieve aunque, en línea con lo acontecido en Aragón, se ha producido un fuerte incremento del sector servicios”.

Por otro lado, y aunque el primer Gobierno autonómico salido de las urnas se creó ya en 1983, su poder sobre la economía era limitado, al no disponer de herramientas suficientes ni competencias reales en la materia. Sin embargo, y con el paso del tiempo, su capacidad financiera se fue incrementando y, en la actualidad, es un actor de primera fila en el contexto económico, destacando en cuestiones como la captación de empresas o la paz social que ha propiciado junto a sindicatos y patronal, la cual a su vez ha favorecido nuevas inversiones.

No obstante, la situación actual no es fácil, con la inflación más alta desde 1985, un escenario que recuerda a otros periodos delicados vividos en la Comunidad. “Aragón ha sufrido, en la línea de España, otros procesos inflacionarios. Hemos vivido años con una inflación de doble dígito y un desempleo muy superior al actual. Si salimos de aquellas situaciones, saldremos de esta. La salida siempre es dolorosa y pasa por medidas de política monetaria –reducción de masa monetaria, subida de tipos...– y fiscal –obtención de superávits, reducción de impuestos, ayudas a los más desfavorecidos...–. Y, si vienen acompañadas de ajustes estructurales de reducción de gastos y búsqueda de una mayor eficiencia en la asignación de recursos, mucho mejor”, indica el economista.

Por otro lado, la despoblación y el envejecimiento siguen siendo dos de los factores que más marcan la economía del territorio, cuya población apenas ha crecido en estos 40 años, a diferencia de la de otras muchas zonas del país. Según apuntan numerosos profesionales en la materia, adoptar medidas que traten de solucionar estos problemas ha de ser uno de los principales objetivos de la economía aragonesa a corto plazo, así como incrementar la apuesta por la digitalización.

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