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SECTOR PRIMARIO

El ganado bravo del valle del Ebro procede del Pirineo

La especie de Castaño Recto Ibérico habitó las regiones de esta cadena montañosa desde la época del Neolítico

Vacas de José Luis Cuartero en el monte de Pradilla.
Vacas de José Luis Cuartero en el monte de Pradilla.
Juan Ignacio Serrano

Las fiestas patronales de la localidad de Hecho en 1898 brindaban en su programa de festejos populares una capea con novillos castaños autóctonos. Tradición de la tierra con animales de los ganaderos locales.

Lo que no sabían estos habitantes del valle es que dichas reses formaron parte del territorio mucho siglos antes que ellos. Concretamente, un estudio sobre la caracterización genética del ganado bravo del valle del Ebro, sitúa su estancia desde el Neolítico, cuando la especie del Castaño Recto Ibérico ocupaba todo el noroeste de la Península, con el Pirineo como su lugar predilecto de residencia.

“Esta especie todavía permanece viva en nuestra agrupación bovina y sigue dedicándose a festejos populares”, incide Juan Ignacio Serrano, impulsor del estudio y miembro de la Asociación para la consideración de estos animales como una población autóctona de Aragón.

Su trabajo, apoyado por el Gobierno de Aragón, concluye que la caracterización genética de este tipo de ganado lo diferencia de otras poblaciones bravas y por ello, puede declararse como raza bovina de lidia.

Capea del siglo XIX en Hecho, con un novillo castaño autóctono.
Capea del siglo XIX en Hecho, con un novillo castaño autóctono.
S. E.

Esta especie comenzó a expandirse lejos de los Pirineos a finales del siglo XVIII, vendidas debido a su carácter arisco a vacadas de la zona de Ejea de los Caballeros. La ganadería de la familia Ventura, en Longás, hizo prosperar este bovino en el valle del Ebro y, valorado por su pureza genética, llegó a otros territorios de la Península.

En la actualidad, más de 30 ganaderías en Navarra cuentan con Castaño Recto Ibérico, en Guipúzcoa 5, en La Rioja 3, en la Comunidad Valencia 12 y en Aragón unas 20.

La ganadería José Luis Cuartero, en Pradilla de Ebro, cuenta con numerosos ejemplares. Serrano incide en que los actuales propietarios de este bovino “necesitan estar dentro del libro genealógico de lidia para que su trabajo pueda perdurar”. Este estudio, que dio sus primeros pasos en el año 2015, constituye el primero paso para su conservación.

El trabajo determina que estos animales deberían ser considerados como una población en peligro de extinción o como mínimo como un encaste diferenciado dentro de la raza de lidia. Las especies locales son las adaptadas después de mucho tiempo a la tierra en la que viven y mantienen a los ganaderos en sus lugares de origen, por tanto, contribuyen a la lucha contra la despoblación del medio rural.

Por todo ello, el consejero de Agricultura, Joaquín Olona, va a iniciar la tramitación de solicitud en el registro de razas autóctonas a través de la Dirección General de Desarrollo Rural que dirigirá el expediente al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, quien someterá a la Comisión Nacional de Zootecnia la consideración de esta raza. Asimismo, se necesita un informe independiente de La Unión de Entidades Españolas de Ciencia Animal.

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