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TURISMO SOSTENIBLE EN UN PIRINEO SIN FRONTERA

Las tradicionales bordas, el mejor escaparate de la comida montañesa

Las migas y el ternasco de Aragón encabezan un repertorio gastronómico con la capacidad de conquistar el paladar de grandes y pequeños

Las bordas, el mejor escaparate de la comida montañesa.
Las bordas, el mejor escaparate de la comida montañesa.
S. E.

La provincia de Huesca -especialmente en sus comarcas pirenaicas de la Jacetania, el Alto Gállego, el Sobrarbe y la Ribagorza- se encuentra salpicada por las bordas, construcciones que antaño sirvieron para proteger el ganado o almacenar los productos agrícolas.

Hoy en día, sus dueños han hecho suyo el dicho de ‘renovarse o morir’, sabiendo reconvertir esas bordas en singulares espacios gastronómicos, que ofrecen lo mejor de la comida montañesa, llevando por bandera las célebres migas y el ternasco de Aragón. Ahora bien, sus despensas guardan un sinfín de delicias autóctonas, entre las que figuran las carnes (carrilleras, chuletas, entrecot, paletillas, costillas…) y el embutido a la brasa (longaniza, chorizo, jamón…), además de los quesos del Pirineo y las setas de temporada, sin olvidar los boliches -muy afamados en Embún- o el desayuno tradicional que degustaban los pastores.

Muchas de las bordas del Alto Aragón están preparadas para alojar a sus clientes a lo largo de buena parte del año. Una de sus señas de identidad es la belleza que rodea a sus enclaves naturales, que juegan un papel esencial a la hora de brindar al público una experiencia única.

La Jacetania, tierra por antonomasia de las bordas, dispone de una notable oferta a las puertas del Parque Natural de los Valles Occidentales. Las bordas Arracona, Nadal y Chiquín son parada obligada al visitar Ansó. Otro tanto sucede con la Borda Bisaltico en Hecho. El concepto de la cocina más tradicional se puede degustar en otros rincones de la comarca, siendo buenos exponentes la Borda Juan Ramón en Aísa y la Borda Chaca en Ulle (Jaca).

Dentro del Alto Gállego, el público tiene la ocasión de disfrutar de los sabores montañeses en la Borda de Pastores, una gran casa tradicional de ganaderos del Pirineo, que hace las veces de alojamiento de turismo rural en la pardina de Ayés (Sabiñánigo).

Uno de los mejores embajadores gastronómicos del Sobrarbe es el Bistro Kanguro Truchero, ubicado en el valle de Pineta. El local de Bielsa -distinguido el pasado verano con un ‘solete’ de la Guía Repsol en la categoría de Terrazas- cumplirá diez años en 2023, conquistando al público con migas mozárabes, quesos curados del Pirineo o el arroz montañés.

En la Ribagorza, es altamente recomendable visitar La Borda del Mastín, situada en Cerler (Benasque), siendo todo un aliciente para los amantes del esquí. El establecimiento ofrece un acogedor restaurante en su planta superior. Las manitas de cerdo, el chuletón o la ensalada de queso de cabra son algunas de sus propuestas.

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