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Ramón Agraz: “Las ventas no me importaban tanto como el reencuentro con los amigos”

Artesano de la madera, natural de Ceresa y vecino de Barbastro, conocido como 'el Cucharero', en febrero de 2023 será su última Feria de la Candelera

Ramón Agraz probando dos palos para el baile. Casi siempre ha utilizado madera de boj.
Ramón Agraz probando dos palos para el baile. Casi siempre ha utilizado madera de boj.
Á. H.

Los viejos oficios nunca mueren, aunque artesanos como Ramón Agraz dejen de hacer cucharas de madera y otros objetos a mano en su taller de Barbastro. El próximo 2 de febrero será la última Feria de la Candelera que saque la parada a la calle, cerca de la cestería de Joaquín Fumanal, “buen amigo de ferias y de fatigas” en el Coso. En realidad, dijo que se retiraba por “obligación familiar” en el Mercado Medieval de agosto. Al final, ha conseguido una prórroga: “porque prefiero que sea en La Candelera para saludar a más gente y además, es la Feria en la que más veces he estado”.

La trayectoria artesana de Ramón Agraz ha durado cerca de 45 años de los 89 que cumplirá. “Los fines de semana no sabía qué hacer y me encerraba en un cuarto trastero de casa para hacer a mano piezas de artesanía tradicional. Allí me monté un pequeño taller. No me enseñó nadie, pero me gustaba de crío cuando los abuelos hacían cucharas de madera para mandarlas a Gerona donde las terminaban para enviarlas al extranjero”, recuerda.

“Con la artesanía he conocido a mucha gente; es gratificante”

En aquellos tiempos lejanos, “de crío hice muchas y las llevábamos a Boltaña con un burro, allí estaba el depósito para mandarlas a Gerona”. Ramón es natural de Ceresa, “pueblo que tenía una docena de casas que está más arriba de Laspuña donde estuve muchos años de taxista y llevé familias a Francia por el Valle de Arán con trabajadores de la madera, albañiles y criadas cuando era habitual que trabajaran allí. La parada para comer en el hostal Talabart, en Les, era habitual en los viajes. El jefe de la aduana estaba casado con la dueña y nos hicimos muy amigos. Una vez me dijo que si no traes maleantes, pasa sin pasaporte porque eres de confianza”.

Todo eso fue antes de venir a Barbastro donde reside hace años. “De taxista no me quedaba tiempo para dedicarme a la artesanía y me dije ¿qué haré aquí aparte de ir a la huerta?... así que empecé a hacer cucharas de madera similares a las de cuando era crío y salía por ferias y exposiciones en Francia y España, entre ellas la de Artesanía que organizaba El Vivero, en Barbastro. Todos me conocían por el cucharero. Tengo un amigo en el pueblo que es del oficio y le voy a pasar material”, indica.

“He hecho de casi todo, aunque las cucharas han sido mi especialidad”

Uno de los “buenos momentos” de su vida de artesano lo compartió con Joaquín Fumanal, el 29 de mayo de 2021, cuando inauguraron la Fira de Sant Medardo, en Benabarre, y el Ayuntamiento les dio el protagonismo de cortar la cinta en agradecimiento a su esfuerzo y dedicación por su condición de “artesanos muy carismáticos” que apoyaron siempre esta feria tradicional. En aquella cita se sumaron representantes de la DPH y del Ayuntamiento. “Aquella jornada fue diferente para nosotros porque nunca habíamos tenido una oportunidad similar”, recuerda.

Joaquín reflexiona: “hay que ver cómo pasa el tiempo, ahora a vivir más tranquilo. Me apena dejar este oficio porque tengo amigos por ferias por donde hemos ido con Fumanal el cestero. La artesanía me ha dado la posibilidad de conocer a mucha gente y es gratificante. Los hijos me obligan a dejarlo y también me veo un poco torpe, así que el día 2 de febrero se terminará esta historia personal, con muy buenos recuerdos”.

“Media vida he sido artesano y eso deja huella”

La mayoría de las piezas están hechas con madera de boj, de calidad conocida por sus cualidades para la fabricación de toda clase de utensilios. Su densidad y textura permiten la posibilidad de obtener artículos resistentes, ideales para su uso en cocinas. Ramón ha sacado provecho de la madera de boj. “Muchas piezas, por no decir que la mayoría, son propias, me las he inventado en el taller donde he hecho de casi todo, aunque las cucharas han sido mi especialidad. Ahora si lo dejo no sé si tendré valor, pero alguna que otra haré para entretenerme. ¿Sabes qué pasa?, pues que media vida he sido artesano y eso deja huella”, dice.

Engancha mucho, “pues, sí, cada vez más desde que comencé. He hecho bastones, palos para el baile del palotiau que suenan muy bien, cucharas, tenedores, almideces… Todo en madera de boj. Los hago a mano, a torno son muy peligrosos porque se corta la beta de la madera. En cerca de 45 años, he hecho muchas cucharas. Ahora no se quién las hará porque en la familia no quieren saber nada. Hombre, no es oficio rentable, sino de entretenimiento para dedicarle mucho tiempo, sin prisas. Aquí no viene un comercial con catálogo de piezas, si vendes una hay que hacer otra”.

Ramón Agraz está entre los artesanos altoaragoneses que han sido más habituales en ferias anuales. “A veces, las ventas no me han importado tanto como el reencuentro con los amigos. A partir de ahora, me costará estar al otro lado de la parada, pero el tiempo no pasa en balde, ahora me canso”. 

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