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Óscar Ballarín Plana: “Me faltarán vidas para lo que quiero hacer, siempre tengo inquietudes”

Es de Peña Guara desde crío y hace 23 años comenzó a trabajar en Sobrarbe de fisioterapeuta y preside Amigos de los Caminos Tradicionales desde 2009 

Óscar Ballarín en una de sus frecuentes excursiones por Sobrarbe.
Óscar Ballarín en una de sus frecuentes excursiones por Sobrarbe.
S. E.

No cabe duda, Óscar Ballarín Plana (Huesca, 1970) es de los que no saben decir no cuando alguien le pide colaboración: “Donde me llaman, si tengo tiempo, allí voy”. Vinculado casi toda su vida a Peña Guara, lleva más de 20 años trabajando de fisioterapeuta en Sobrarbe, donde también se preocupa del mantenimiento de los caminos tradicionales, entre otras actividades. “Me faltarán vidas para todo lo que quiero hacer, siempre tengo inquietudes”, afirma.

“Desde muy crío estoy vinculado, por mis padres y amigos suyos, con Peña Guara”, comenta Óscar, donde es el socio 4.220. “Aunque tenía un carné anterior pero lo perdí”, matiza. En este club, “desde muy crío, con 10 años, hice cursos de iniciación al montañismo, y en el 88 entré de monitor y hasta hoy he seguido vinculado con esta actividad, que es la más longeva de Peña Guara, y a través de ella he estado ayudando en cursos de alta montaña, en campamentos de verano como director 10 o 12 veranos...”.

“Con 10 años empecé los cursos de iniciación al montañismo”

Mientras seguía su relación con la montaña, Óscar estudió Fisioterapia en la Universidad de Zaragoza, y tras algunos empleos, hace ahora 23 años comenzó su vida laboral en el Servicio Social de Base de la Comarca de Sobrarbe, siempre de fisioterapeuta. “Es un servicio que solo existe en esta comarca y en Ribagorza, aquí no había ni fisioterapeuta en los centros de salud, ni fisioterapeuta privado, ni hospital ni nada. No había ningún servicio para la gente, sobre todo mayor, con problemas de autonomía, y ahora ya hay un fisioterapeuta en el centro de salud, y nosotros somos dos pero no tenemos un espacio físico, sino que nos desplazamos, una vez que le conceden el servicio a la persona, a su domicilio”.

Viajes y viajes para atender a gente “muy mayor con problemas de dependencia” y que “viven en lugares apartados sin posibilidad de transporte. Cuando una persona mayor tiene una patología aguda o crónica y lo mandan para casa desde el hospital, es cuando entramos nosotros”.

“Donde me llaman, si tengo tiempo, allí voy”

Un servicio “muy sociosanitario” con el que “normalmente se atienden patologías de neurología y geriatría, gente mayor y gente con ictus, párkinson, alzhéimer, cualquier enfermedad neurodegenerativa. Tratamientos de muy larga duración y trabajamos muy de la mano con las trabajadoras sociales, con atención primaria de los centros de salud, al detectar muchas situaciones en las que puedes ayudar”.

Es este -añade- “un trabajo que además de que te permite vivir, me gusta porque me gusta la gente mayor, me gusta hablar con la gente mayor, escucharlos, y me gusta mucho la neurología. No me importa coger el coche e ir a un pueblo, aunque sea en invierno o aunque sea verano y haya un montón de turistas; es un trabajo gratificante porque el tipo de paciente a mí me llena. Son gente humilde, gente que ha sufrido en la vida y ha trabajado como burros y es muy agradecida. Aunque me pagaran el doble, no me iría a Madrid, a Barcelona...”.

“Con los senderos limpios, se vendería sola esta provincia”

Pero no todo es este trabajo. Además, “donde estoy me gusta colaborar, y aquí estoy en el Club Atlético Sobrarbe, que es un club muy puntero, aunque sigo vinculado con Peña Guara”. En su casa de El Pueyo de Aragüás, “vivo con dos mayores y tengo un huerto”, y aún le queda tiempo para presidir la asociación Amigos de los Caminos Tradicionales de Sobrarbe, desde que se fundó en 2009. “Nuestro objetivo es intentar recuperar los caminos tradicionales entre pueblos, que es un patrimonio de todos, pero que se nos va de las manos porque los caminos viejos se han dejado de usar y están perdiéndose. Era espectacular la red de caminos antiguos que había, y creo que si estuvieran todos limpios se vendería sola esta provincia sin necesidad de nada más, pero es una pena que la gente no esté mentalizada”.

Lamenta que aunque mucha gente va al monte, “casi todo el mundo va a sitios muy concretos y desde luego muy pocos tienen la mentalidad de querer hacer por mejorar o por mantener los caminos”. Unos senderos que, subraya Óscar, “son verdaderas obras de ingeniería, aparte de que son preciosos a nivel visual”.

Ahora, “llevamos unos años acometiendo lo que buenamente podemos, porque al final somos voluntarios y ponemos nuestro dinero y nuestro tiempo”. Tienen otros dos objetivos: el primero, “hacer sociedad, es decir todos los años intentamos ir a un pueblo a limpiar un camino y quedar con los vecinos y hacer un poco de hermandad, de solidaridad”, y además, “a través del Club Atlético Sobrarbe, hacemos un día de actividad conjunta con gente que es montañera y los que nos dedicamos a limpiar caminos de manera no profesional, una jornada de mentalización de que la gente se pare a pensar en mantener los caminos”. Y eso que en Sobrarbe, “se han mantenido quizás más los caminos (que en otras comarcas) porque se han usado hasta hace menos tiempo”.

Óscar Ballarín, por otro lado, es secretario de la Cofradía de San Úrbez de Nocito. A sus guías de montaña editadas sumará pronto “un libro que hago sobre el uso humano que tuvo la montaña de Navaín, desde la prehistoria hasta nuestros días. No es un libro de monte, es un libro de hombres y de mujeres y de pueblos”. 

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