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José Manuel Baena: “Los valores de Mont-rodón hacen falta ahora más que nunca”

El montisonense encarna desde hace 22 años la figura del gran Maestre Templario en el Homenaje que la ciudad revive estos días

José Manuel Baena es el alma, la cara y la voz de la fiesta en torno al Homenaje a Jaime I y Guillem de Mont-rodón.
José Manuel Baena es el alma, la cara y la voz de la fiesta en torno al Homenaje a Jaime I y Guillem de Mont-rodón.
Verónica Allué

José Manuel Baena es el alma, la cara y la voz de la fiesta en torno al Homenaje a Jaime I y Guillem de Mont-rodón que, desde hace más de veinte años, celebra la ciudad de Monzón, reviviendo el esplendor medieval que tuvo en el siglo XIII.

“En Monzón no ha habido otro Guillem de Mont-rodón más que yo”, comenta José Manuel Baena, que una edición más (y ya van 22) se ha vuelto a enfundar el traje de gran Maestre Templario este fin de semana para ejercer de educador y protector del joven rey Jaime I de Aragón.

Dice que “la nobleza, la lealtad y la fidelidad” son los valores que admira de su personaje y los que reivindica porque “hacen falta ahora más que nunca”.

José Manuel Baena es un “montisonense de pro”. Aunque nació en Castejón del Puente un 6 de noviembre de 1958, no llegó a cumplir el año en este municipio, ya que con seis meses se instaló con su familia en Monzón, ciudad que lo vio crecer y convertirse en un vecino involucrado y comprometido con el territorio.

Preside desde hace veintidós años la asociación Trotamundos Teatro, que integran un grupo de quince aficionados a las artes escénicas, a pesar de que “en algunos momentos” llegan a ser “muchos más, al menos sesenta”, advierte.

Todos ellos participan en el Homenaje Templario a Jaime I y Guillem de Mont-rodón porque, con el tiempo, se han ido haciendo expertos en la materia y conocen la historia como si fuera propia. De hecho, el propio José Manuel Baena colabora como un personaje histórico más en las visitas de los escolares al castillo de Monzón.

“Mariola y Tere, que son las técnicas del castillo, hacen actividades y, según las edades, les enseñan unas partes de la edificación con pruebas y pistas”, explica el actor, quien opina que es “una forma muy didáctica de enseñar la historia del castillo”.

Con su grupo de teatro también hacen obras, tienen ya cuatro o cinco en cartera, y con ellas han viajado a Muret y Toulouse, en Francia, así como a otros lugares de España como Ponferrada, en León. “También vamos a colegios y a otros pueblos de Aragón”, añade.

Él llegó a la escena “engañado”, de una forma muy fortuita. “Me convencieron, me dijeron que como yo estaba acostumbrado a hablar con la gente debía hacer un monólogo sobre ‘estar solo ante el miedo’ y la verdad es que fue auténtico miedo el que yo tenía aquel día”, recuerda con una sonrisa.

Pero la experiencia caló y el gusanillo del teatro ya nunca le abandonó. “Me fui enganchando cada vez más y ahora tanto yo como el resto del grupo estamos muy implicados”, afirma.

Para José Manuel Baena, se trata de un hobbie, una afición que practica con cariño, pero que no tiene nada que ver con su trayectoria profesional, ya que él fue durante muchos años auxiliar de farmacia. Ahora está jubilado y tiene más tiempo para dedicarle al teatro, a la historia y a su querido personaje de Guillem de Mont-rodón.

En estos más de veinte años dándole vida, dice haber aprendido “los valores nobles que tenía, la lealtad y la fidelidad, que son los principios que le inculcó al rey Jaime I”. A la hora de trabajar su personaje, señala que lo que ha hecho es “crear una relación de padre e hijo” entre el niño rey y su tutor.

Una fiesta con “aspiración nacional”

Como montisonense puede presumir de que desde 2015 el Homenaje Templario es una Fiesta de Interés Turístico de Aragón, pero en la actualidad el objetivo está puesto en dar un paso más. “Ahora aspiramos a obtener la declaración nacional, para lo que estamos trabajando de la mano del ayuntamiento”.

Hoy domingo cierran una XXII edición de éxito, en la que han contado con más de cincuenta asociaciones involucradas y unos ochocientos participantes en el desfile principal, que tuvo lugar ayer por la tarde, recreando la entrada del rey Jaime I a Monzón.

Durante todo el fin de semana, la capital mediocinqueña se ha llenado de desfiles, pasacalles, exhibiciones de danzas medievales, talleres y conciertos, así como un gran Mercado Medieval y el tradicional campamento de recreación histórica, para regresar al siglo XIII, época esplendorosa para la ciudad que acogió la llegada del rey Jaime I el Conquistador.

Durante tres años, desde 1214 hasta el 1217, el “niño rey” estuvo bajo la tutela de la Orden de Temple. Con el Homenaje que hace veintidós años se celebra en Monzón se honra tanto al joven rey como a la figura de su maestro, el comendador de la Orden, Guillem de Mont-rodón, alter ego de José Manuel Baena.