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  • Elena Puértolas. Directora de Diario del AltoAragón

La magia surge del desarrollo sostenible

Escenario flotante de Lanuza, ayer.
Escenario flotante de Lanuza..
Jaime Oriz

EL HORIZONTE de Aragón y Nueva Aquitania es el mismo, para unos al norte y para otros al sur, con ligeros cambios en el ‘skyline’, pero con una historia y una esencia compartida, con una vida entre llanos y montañas en el que la naturaleza exuberante y el poderío de las cumbres pirenaicas han condicionado los modos de vida. Territorio de pastores desde tiempos inmemorables, conquistado por los primeros pirineístas franceses en el siglo XIX y más recientemente por montañeros y turistas, los Pirineos ofrecen a uno y otro lado experiencias turísticas inigualables por el majestuoso entorno, pero también una apuesta por un turismo de calidad. Esa debe ser la hoja de ruta compartida por ambas regiones y países para conseguir un destino único que atraiga a turistas de todo el mundo.

Huesca La Magia, la provincia altoaragonesa, ha sido premiada en los World Travel Awards como mejor destino en Europa para el turismo de aventura, y segundo del mundo. A las ascensiones a las cumbres del Pirineo, se han ido sumando actividades que aprovechan los recursos naturales como el agua o el viento, así como los caminos tradicionales que unen pequeños núcleos, impulsadas por enamorados de su territorio. Todo ello, completado con una oferta cultural excepcional, con grandes festivales que aprovechan los escenarios naturales, pero también con una gastronomía, que habla de la riqueza del territorio y de sus vecinos.

Un turismo de calidad que requiere de un plan de acción acompañado de inversiones para ser un destino puntero, sin perder el marchamo de la sostenibilidad que debe regir cualquier actuación. Los Pirineos tienen que crecer como un destino turístico con proyectos ambiciosos y diferenciales, con el respeto al medio ambiente como eje transversal, y que permitan el desarrollo económico y social, imprescindible para que se surja la magia.