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UN VERANO EN LOS PIRINEOS

La Vesiau: un antiguo tratado de vecindad pacífica entre la región del Béarn y Aragón

Este texto establece los derechos de pastoreo entre los aragoneses y los ganaderos que frecuentan los pastos de la montaña de Aspois

La renovación del tratado da lugar a fiestas entre el Valle de Aspe y el Valle de Aragón.
La renovación del tratado da lugar a fiestas entre el Valle de Aspe y el Valle de Aragón.
MARC ZIRNHELD

Se trata, sin duda, de uno de los tratados más antiguos de los Pirineos. El ‘Traité de la Vesiau’ -que significa “vecindad” en gascón- forma parte del Tratado de los Pirineos desde 1659. Une el municipio español de Jaca, en el Alto Aragón, con sus tres vecinos de la región bearnesa del valle de Aspe: Urdos, Cette-Eygun y Etsaut.

Basado en costumbres medievales, establece derechos y prácticas de pastoreo a ambos lados de la frontera. En vísperas de la próxima ceremonia de verificación de la línea fronteriza este verano, en particular en torno al mojón 305, Jacques Marquèze, alcalde de Urdos y conocedor del tema, repasa la historia de este acuerdo, “cuyo funcionamiento permanece inalterado”.

El famoso hito 305
El famoso hito 305
Isern Odile

El primer edil francés recuerda que, en un principio, el peso demográfico de los municipios afectados se medía “por el número de fuegos” (que en aquella época se entendía como “hogares”), siendo Cette-Eygun, que hoy solo tiene unos sesenta habitantes, “el mayor” (45 “fuegos” registrados en 1385). También se estableció un sistema de compensación para garantizar que todo el mundo pudiera orientarse y ofrecer tierras suficientes para satisfacer la demanda de la época.

Así es como hoy, por ejemplo, Urdos puede utilizar 800 hectáreas de los pastos de montaña de Peyranère, Somport y Arnousse para la trashumancia.

La dura vida del pastor

La situación ha cambiado radicalmente desde entonces. Cada verano, Urdos acoge “unas 2.000 ovejas y 250 vacas y yeguas. Pero este ganado procede de otros lugares. Son ganaderos trashumantes, porque en Urdos ya no tenemos pastor”, explica el representante electo del valle. Para acogerlos lo mejor posible, “las autoridades locales han hecho grandes esfuerzos para acondicionar las cabañas”, subraya sin olvidar “la dureza de la vida de los pastores”. “Es importante que los jóvenes sean conscientes”, insiste Marquèze, “que no ignoren hasta qué punto, en la historia de nuestros pueblos, ha sido importante mantener esta actividad”.

Jacques Marquéze, alcalde de Urdos.
Jacques Marquéze, alcalde de Urdos.
A. TORRENT

Otro signo evidente del cambio de los tiempos es la relajación de las relaciones entre los pastores de uno y otro lado de la frontera franco-española. Por un lado, se ofrece pastoreo diario en la zona de Astún. Por otro, cuando la presión de la sequía es demasiado fuerte en Aragón, los ganaderos españoles viajan con más regularidad a este lado de los Pirineos, desde hace 2 o 3 años. Todo esto deja en evidencia lo lejos que queda la situación que se vivió en 1515, un año marcado por “conflictos, a veces muy violentos, entre ganaderos bearneses y aragoneses”, señala Jacques Marquèze.