Alto Gállego

ALTO GÁLLEGO - SECTOR GANADERO

La trashumancia pervive en el Pirineo como legado histórico

El ganadero Enrique Ramón Muro explica cómo traslada sus doscientas reses de vacuno desde el valle de Broto hasta la zona francesa de Gavarnie

La trashumancia pervive en el Pirineo como legado histórico
La trashumancia pervive en el Pirineo como legado histórico
S.E.

HUESCA.- Como cada año, el ganadero Enrique Ramón Muro realiza la trashumancia con sus 200 reses de vacuno de la raza Limousin desde el valle de Broto a los pastos verdes de la zona francesa de Gavarnie a finales de julio, en un tránsito de tres jornadas.

Ha realizado esta actividad durante toda su vida y recoge una tradición centenaria con escritos históricos que remontan su origen en torno al siglo XIV, aunque de modo oficial esta trashumancia nace con el Tratado de Bayona suscrito entre España y Francia el 14 de abril de 1862, que reconoce el aprovechamiento anual de los pastos en territorio francés por parte de los rebaños de los ganaderos del valle de Broto entre el 22 de julio y el 22 de septiembre.

Este ganadero y también alcalde pedáneo de Linás de Broto, perteneciente al municipio de Torla, explica que esta trashumancia consiste en que "los habitantes del valle de Broto tienen derecho a pastos en la vertiente norte del Pirineo en el municipio francés de Gavarnie, que pertenece al valle de Barèges".

Respecto al tema de la enfermedad de la lengua azul, deja claro que los animales que se desplazan a Francia en esta trashumancia "simplemente cruzan la línea fronteriza y están al otro lado a unos metros de la frontera, en la vertiente norte". Y a su vez, "tampoco se cruzan con otros ganados franceses y además la lengua azul se transmite por mosquitos, que a partir de 2.000 metros no existen".

A este respecto explica que la vacuna contra la lengua azul tiene efectos en cuanto al incremento de los abortos y los efectos en la fertilidad animal. Precisamente, la orden del Boletín Oficial de Aragón (BOE) del pasado jueves 18 de junio "trata la peculiaridad del valle de Broto de una forma excepcional para que no nos hicieran cumplir la norma sanitaria".

Explica que la trashumancia que se realiza desde los municipios de Viu y Linás de Broto, en el municipio de Torla, consta de tres jornadas en las que se cubre una distancia de unos 50 kilómetros.

En la primera etapa, los animales parten de Soaso, a los pies del pico Tendeñera y se bajan hasta Viu, donde se preparan y curan las reses.

En la segunda jornada, salen a las dos de la madrugada hasta Sandaruelo, encima de Bujaruelo. El ganadero explica que se hace así "para evitar cruzarse con coches y para que los animales estén frescos y no tengan calor".

En la tercera y última jornada se pasa la frontera por el puerto de la Bernatuara, "en una jornada donde hay un comida de hermandad con los franceses que sirve para estrechar los lazos a ambos lados de la frontera".

Las reses permanecen en la zona hasta finales de septiembre, cuando se realiza la trashumancia en sentido inverso.

El motivo principal de esta actividad es que en verano, la vertiente sur del Pirineo es más escasa en pastos durante los meses de agosto y septiembre. El poder acceder a la zona norte, "más fresca y abundante en agua y comida es un plus para la ganadería de estos valles", indica. Con ello, unas 1.000 cabezas de ganado llegan al lado francés en esta trashumancia anual.

Explica que es una ganadería semiextensiva debido a que tiene que permanecer estabulada durante 4 o 5 meses al año, con un invierno duro. "Al final sabes que estás haciendo algo que todos tus antepasados han hecho y la oportunidad de pasar al otro lado de la frontera con pastos más abundantes y que se convierten en kilos de carne que has producido", añade.

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