Bajo Cinca

#CONTRALADESPOBLACIÓN

Bajo Cinca: un territorio y dos realidades opuestas

La migración fija habitantes en Fraga y Zaidín mientras otras localidades menguan

Marco Ibarz, presidente de la Comarca del Bajo Cinca.
Marco Ibarz, presidente de la Comarca del Bajo Cinca.
S.E.

La población en el Bajo Cinca se mantiene bastante estable. La pérdida de habitantes en esta zona altoaragonesa no es tan vertiginosa como en otras comarcas. “Lo que vemos en nuestra comarca es que vamos manteniendo habitantes, incluso subimos de población”, enuncia el presidente comarcal Marco Ibarz. Sin embargo, “mucha parte de la población es gente que viene de otros países por el tema de la fruta”.

El censo se mantiene, según Ibarz, gracias a municipios como Zaidín o Fraga, donde la población sigue estable -incluso crece- gracias a la migración: “Probablemente, un 20 por ciento de la población -de estas dos localidades- ya sea extranjera que se queda aquí con nosotros todo el año: se afincan y muchos ya pertenecen a la segunda generación”.

Pero el Bajo Cinca vive dos realidades totalmente diferenciadas: la de Fraga o Zaidín, que logran atraer nuevos pobladores y fijarlos en el territorio, y la de “pueblos como Chalamera, Ballobar, Ontiñena o también Velilla”, que van perdiendo habitantes año tras año.

En estos últimos, Ibarz achaca el problema a que “todo se pone más complicado; la agricultura familiar está desapareciendo y los pequeños agricultores que no pueden aguantar intentan irse a buscar faena donde la tienen”.

"Todo se pone más complicado; la agricultura familiar está desapareciendo y los pequeños agricultores que no pueden aguantar intentan irse a buscar faena donde la tienen”

Agradecido con las personas foráneas, Ibarz explica que “nos sirven para mantener escuelas y servicios y, en definitiva, para mantener los pueblos un poco vivos”.

Sin embargo, los jóvenes autóctonos, la mayor parte de ellos con formación, tienen que migrar a zonas urbanas para desarrollar sus carreras profesionales: “Aquí, afortunadamente, estamos en una comarca donde faena no falta. Ahora, falta que sea la faena que tú quieras desarrollar, la que te guste o la que quieras hacer. Vemos que hay ciertas faenas que hay gente que ya no quiere hacer: ir al campo, la gente, de cada vez, menos”.

El presidente del ente supramunicipal también comenta que alguno de estos autóctonos, “al final y aunque le cueste, vuelve, porque en las capitales tampoco está fácil”.

Para incentivar este regreso al medio rural, Ibarz destaca el apoyo de entidades como la Diputación Provincial de Huesca, Ceder o Cámara de Comercio, que ayudan, “sobre todo, a personas que quieren montar negocios”. 

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