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JACETANIA - LABOR SOCIAL

Eva Nogués: "Hemos llegado muy lejos con un trabajo muy satisfactorio"

Tras dedicar su energía durante aproximadamente 40 años a Atades y Valentia, la oscense se jubila y cede la dirección del centro de la pedanía jaquesa de Martillué a José Ángel Sierra

Eva Nogués: "Hemos llegado muy lejos con un trabajo muy satisfactorio"
Eva Nogués: "Hemos llegado muy lejos con un trabajo muy satisfactorio"
R.G.

JACA.- Echando la vista atrás, Eva Nogués apunta que el del centro de Martillué "es un recorrido muy completo" y que "fue muy grato celebrar sus 30 años todos juntos", algo impensable en tiempos de pandemia. "Aquellas celebraciones tuvieron un punto destacado de importancia, representando que hemos llegado muy lejos y que hemos llevado a cabo un trabajo muy satisfactorio, que sirve para mejorar el modo de vida de muchas personas".

Palabras de una oscense que ha estado 33 años al frente del centro de Martillué y que ha trabajado casi 40 años en Atades y Valentia. La misma que se jubila y cede la dirección del centro de la pedanía jaquesa a José Ángel Sierra, con el que compartirá funciones durante tres meses, tal y como transmitió al alcalde de Jaca, Juan Manuel Ramón, en un reciente encuentro.

Eva Nogués está satisfecha por lo que se ha hecho a lo largo de tantos años en Martillué, resaltando que "todo ello es importante, desde los pequeños detalles hasta los logros más valiosos". Si tiene que elegir algún momento, "con especial sentimiento y gratitud", destaca la apertura del albergue o el pregón de las fiestas de Jaca de 2018, que "significó todo un reconocimiento".

Precisamente, cree que "lo que la discapacidad demanda es más visibilidad y valoración de un trabajo que es muy importante para la sociedad", teniendo en cuenta además que "la mujer es la que se dedica al cuidado de hijos, padres y personas que necesitan ayuda". En este sentido, quiere reivindicar que a las mujeres con discapacidad "se les respeten sus derechos de igualdad como ciudadanas de primer orden, que es lo que son".

Durante su juventud, Eva Nogués fue monitora de natación e impartió clases a particulares y colegios en lo que fue su primer contacto con los usuarios con discapacidad intelectual. "Allí comencé a tratarles más de cerca y me enganchó. Me encantaba estar con ellos", recuerda, teniendo presente a la que fuera una de sus primas, Martita, que ya falleció y tenía síndrome de Down.

La oscense estudió Magisterio en Educación Especial en Madrid. "Cuando finalicé, en Atades abrieron el centro Manuel Artero y comencé a trabajar. Tras siete años como responsable de residencia, me ofrecieron un nuevo proyecto: comenzar en un centro en Martillué. Como era muy esquiadora y me encantaban el Pirineo y Jaca, me ilusionó el reto y empezamos en octubre de 1988", afirma.

El centro Ignacio Claver experimentó una gran evolución de la que fue testigo. "Recuerdo mis primeras experiencias con cariño. Fueron duras, pero noté el apoyo de las familias. Estaban muy ilusionadas de que el centro se abriera, habiendo luchado muchos años para que sus hijos y/o hermanos tuvieran más oportunidades y pudieran desarrollarlas. Todo esto me dio mucha fuerza", señala la oscense, sobre los orígenes, "cuando éramos como una pequeña familia de 6 usuarios y 3 trabajadores, comenzando un centro ocupacional de día".

Con el paso del tiempo, "se vio la necesidad de rehabilitar otra casa para tener una pequeña residencia para aquellos usuarios que estaban más lejos de Jaca y Sabiñánigo". Abrió en 1991, "después de tres años de bastantes penurias" y "al hacer el concierto con el Inserso, se comenzó a ver un poco más de luz". "Poco a poco, se fueron incorporando más usuarios al centro de día y a la residencia. Además, llegaron las transferencias de competencias a la DGA, con el IASS y los centros base, que fueron de una gran ayuda".

Con el cambio de siglo, se pensó en otro proyecto -el centro vacacional- "por la buena situación geográfica" de Martillué, situado a caballo entre Jaca y Sabiñánigo. "Tras mucho luchar y conseguir subvenciones, las obras empezaron en 2005, poco a poco, hasta que en el 2007 comenzaron a venir los primeros grupos de otros centros de Atades Huesca", rememora Eva Nogués.

"Por entonces, empezamos a despegar, dando más auge al centro con nuevos talleres ocupacionales, la granja-escuela y otras instalaciones para mejorar la vida de los usuarios", detalla la oscense, agregando que recientemente, en el marco del proyecto europeo Jacob@ccess, se levantó un albergue de peregrinos "completamente adaptado a personas con discapacidad".

Todo este progreso genera ilusión en las familias, cuya humanidad caracteriza al centro de Martillué. "La fuerza y el cariño que nos dan los usuarios es lo que nos hace mejores como personas y estar entusiasmados con el trabajo, dándolo todo por ellos. Eso y que las familias nos den su confianza y apoyo es lo que hace que el equipo se esfuerce tanto", comenta Eva Nogués.

El futuro de Martillué pasa por "apoyar a las personas con discapacidad, dando importancia a la formación para conseguir una vida laboral, bien en un Centro Especial de Empleo (C.E.E.) o en una empresa ordinaria, fomentando su autonomía personal y abriendo pisos de vida independiente, para conseguir su proyecto de vida". En ese sentido, Valentia, creada en 2019, "recoge más de 50 años de experiencia de Atades, ofreciendo a las personas con discapacidad intelectual y a sus familias todo el apoyo necesario para desarrollar una vida plena".