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Francisco Rubio: “Las armas autónomas son capaces de matar y destruir sin control humano”

El coronel, director de la Ciudadela de Jaca, aborda cómo la tecnología está cambiando los conflictos armados en “La guerra de los robots”

El coronel Francisco Rubio, con su nuevo libro, en la Ciudadela de Jaca.
El coronel Francisco Rubio, con su nuevo libro, en la Ciudadela de Jaca.
R.G.

Desde hace años, me interesaba el tema de los drones militares empleados primero en Inteligencia y después para acciones de combate”, apunta el coronel Francisco Rubio, que en 2019 ya escribió un par de artículos, uno en una revista especializada y otro en una tribuna en El País, logrando “muy buena repercusión” y recibiendo encargos para artículos y conferencias.

“Al investigar, vi que el cambio radical no estaba en los drones, sino en los robots, en las máquinas inteligentes empleadas en el ámbito de la guerra. Ahí está la controversia, en esas armas autónomas que son capaces de matar y destruir y que no necesitan control o supervisión de un humano, cuando un dron sí lo necesita. Con toda esa información, vi que el tema tenía muchas aristas y que merecía la pena hacer un libro”, continuó el director de la Ciudadela de Jaca.

De ese modo, nació La guerra de los robots, que llega al mercado literario bajo el sello de Pregunta Ediciones y se propone acercar este asunto al gran público, ya que “fuera del ámbito de las personas interesadas muy específicamente por la defensa y la seguridad internacional, es muy desconocido, cuando tiene que conocerse, porque no es el futuro, ni es ciencia ficción; es el presente”.

“Sobre todo, es un libro divulgativo. Es necesario tratar cuestiones de ética y de derecho internacional, pero lo hago sin academicismos. No lo he escrito para especialistas, sino para que cualquier persona pueda entenderlo sin ser un especialista en la materia. Con este libro, intento dar a conocer el tema y poner mi grano de arena”, razonó.

Tres partes

El libro consta de 242 páginas y se estructura en tres partes. La primera “explica los conceptos: qué es un robot, la diferencia entre un robot inteligente y uno normal, qué es un autómata, en qué consiste la era de la robótica y su aplicación a la guerra”, mientras que la segunda analiza “qué repercusiones tiene la robótica en la guerra y el combate”.

“La tercera parte aborda temas controvertidos con posturas muy enfrentadas. Explico los argumentos de los prohibicionistas y de los que están a favor o ven que es un asunto inevitable, como lo fue el uso de las armas de fuego cuando se inventó la pólvora. Lo hago desde un punto de vista crítico y llego a mis conclusiones, dejando la puerta abierta para que cada uno llegue a las suyas”, apunta.

Según el coronel Francisco Rubio, hay dos conclusiones claras: “que el paradigma o modelo de guerra va a cambiar radicalmente y va a ser otro en el momento que los robots se instalen en nuestras vidas, con lo que los conflictos armados no van a desaparecer, sino que van a cambiar”; y en segundo lugar, “que intentar prohibirlo es una utopía absurda, porque es inevitable, pero es urgente una regularización por parte de la comunidad internacional”.

“Y lo que va a hacer más fuerza para llegar al acuerdo internacional es que haya una conciencia pública de la gente. Esto va a impulsar a los políticos a llegar a un acuerdo. Actualmente, no se llega porque los que están en contra lo quieren prohibir y eso va a ser imposible. Y los que están a favor, que son todas las potencias mundiales, que lo están desarrollando, ponen pegas para que esos paneles de discusión salgan adelante. Hay que encontrar un punto de encuentro”, razona.

“Para mí, aunque un arma sea autónoma, la clave está en mantener el control humano o la supervisión en los momentos críticos del combate, que es la selección del objetivo y su destrucción. Aunque la máquina sea capaz de hacer eso de forma autónoma, tendría que haber una persona supervisando y pudiendo abortarlo”, continuó el militar, incidiendo en la importancia de “que haya una conciencia pública y para eso, tiene que haber interés en la materia”.

“Este tema lo comparo con el de la oveja Dolly. Antes, la clonación interesaba a cuatro especialistas. Una vez que se clona, la conciencia pública arrastra a los políticos a prohibir la clonación humana. Para eso, tiene que haber un empuje por parte de la sociedad. Al final, todo se basa en la ética. Falta que el tema esté en la agenda, pero los robots están”, continúa el autor, recordado que “a Dolly se la mantuvo en secreto y supimos de ella un año después”.

“Los robots existen y hasta donde se sabe, no se usaron en combate porque las potencias que los tienen no han querido y no los han necesitado”, indicó Francisco Rubio, agregando que “EEUU, Rusia, China y otros son muy prudentes y no quieren crear una corriente de opinión contraria”. “El día que utilicen estos robots será con garantía de éxito y en una operación en la que a todo el mundo le parezca que había que hacerlo. Se va a seguir el mismo proceso que con los drones. Se empezaron a usar en vigilancia o reconocimiento, pero hace tiempo que se emplean en ataques y ya nos parece normal”, agregó.

Tendencia irreversible

“Estamos entrando en la era de la robótica. Los robots van a ser parte de nuestras vidas y nos vamos a acostumbrar. Es problemático, pero tiene ventajas”, comentó el coronel, señalando que “los robots militares podrán prestar apoyo logístico y sanitario en primera línea”, de modo que “no todo es matar y destruir”. “El problema no es el armamento, sino la autonomía de la máquina para actuar sin control humano. Un caza o un dron pueden llevar misiles, pero los maneja una persona”, precisó.

La postura española “es la de la UE, que no se llega a acuerdos”. “España desarrolla y adquiere drones con capacidad de combate, pero no la activa. Los compra para hacer operaciones de reconocimiento, vigilancia y seguridad, para acciones no letales. Esto es lo que hay hoy, pero mañana puede cambiar”, apunta Francisco Rubio, convencido de que “en el futuro todos tendrán robots y drones de combate, es cuestión de tiempo”.

En ese sentido, “el problema es que los va a tener cualquiera: el terrorismo, el narcotráfico, los señores de la guerra, los estados gamberros…”. “El robot ya está aquí. Es cuestión de armarlo y programarlo. Si lo van a tener los malos, lo tendríamos que tener los buenos. Estamos abocados; por eso, prohibirlo no tiene futuro, porque te vas a limitar en tu afán de mantener el orden y la seguridad internacional”, concluyó. 

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