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José Lera: "El valle de Hecho es un verdadero filón cultural"

El oscense suma más de 40 años de difusión del cheso a través de su faceta literaria y su producción musical

Pepe Lera, este mes de agosto, contempla algunas calles del centro del municipio de Hecho.
Pepe Lera, este mes de agosto, contempla algunas calles del centro del municipio de Hecho.
S.E.

Nacido en Huesca en 1947, José Lera Alsina emigró a Barcelona a sus 18 años y allí estableció su residencia, pero desde su infancia conectó con el valle de Hecho al acampar los veranos en la Selva de Oza.

Amante de su lengua propia y su música tradicional, elaboró sus primeros trabajos poéticos en cheso en 1980, en el programa de fiestas, en el que escribe año tras año. También, colabora con la revista del valle, “Bisas de lo Subordán”, creada en 2000.

Pepe Lera se volcó en la actividad folklórica a través del Grupo Val d’Echo (fundado en 1980), tanto a nivel de intérprete (voz y guitarrico), como de autor y compositor de cerca de 40 piezas grabadas en los cuatro álbumes del grupo. 

Y estuvo galardonado con el Onso de Oro o de Plata en cuatro certámenes literarios organizados por el Ayuntamiento de Hecho entre 1982 y 1994.

Fue director y guionista de dos documentales etnológicos sobre la Val d’Echo (1979-1982), corredactor de la publicación del Grupo de Estudios de la Fabla Chesa titulada ‘De la gramática de Lo Cheso’ (1990) y autor en 2004 de ‘Aplego’ (Diccionario de Resistencia sobre Lo Cheso). 

Es componente del ‘Estudio de Filología Aragonesa’ que resultó del II Congreso del Aragonés (2006) y miembro honorario de la ‘Academia de las Artes del Folclore de Aragón’ (2019).

Con semejante trayectoria, no cabe duda de que a Pepe Lera y al valle de Hecho les une “un vínculo entrañable”, pues “se compone de imágenes de mi juventud y después, de vínculos familiares propios”, como manifiesta, agregando que “el valle de Echo, como otros de carácter pirenaico, es un verdadero filón cultural, que te puede envolver eternamente”.

“De mi parte, estoy muy contento, porque la Val d’Echo me ha proporcionado, junto con muchos amigos y vecinos del valle, un rosario de satisfacciones impensadas en su día”, continuó quien por justicia es historia viva de un territorio que lleva décadas poniendo en valor con una obra musical y literaria sin parangón, empleando el cheso por bandera.

Ya estemos en Jaca, Sabiñánigo, Benasque o Boltaña es complicado dar con alguien que no haya oído hablar de “S’ha feito de nuey’, la gran creación musical de Pepe Lera. “Ojalá perdure como un himno sin bandera, como lo definió este diario el año pasado, porque es un poema de amor escrito en aragonés y con tronco armónico de jota”, dijo el padre de la popular canción, orgulloso de haber dejado su impronta en el imaginario colectivo mediante el grupo Val d’Echo y sus cuatro discos: Subordán (1981), Nugando (1984), Selva de Oza (1990) y Flor de Nieu (1996).

De su prolífico repertorio, destaca el tema ‘Las flamas de lo fogaril’, “por la descripción del sentimiento de pérdida que aflora en los versos de mitad del siglo XX del poeta cheso Veremundo Méndez”. 

“También, me encanta la canta de cuna ‘Soniando’, sobre letra de Victoria Nicolás, y la romanza ‘Flor de Nieu’, por la sincronía manifiesta entre la cultura del bearnés valle del Aspe y la altoaragonesa de la Val d’Echo”, explicó.

Pepe Lera es uno de los miembros más ilustres del Grupo Val d’Echo, sobre el que asegura que “40 años seguidos en el mismo proyecto solo se aguantan si éste se mantiene empapado de compromiso y gozos compartidos”.

“El futuro es incierto, pues la pandemia nos ha empujado aún más hacia un ciclo distinto en nuestros comportamientos materiales y espirituales. Y allí -afirma- es donde van a librarse las nuevas batallas de lo que algunos dicen que es un cambio de paradigma”.

Con respecto al habla del valle, dijo que “lo cheso aguanta suficientemente bien, aunque el castellano cada vez campa más por sus anchas”. “Normal; por eso, es lengua oficial, internacional y de intercambio”, manifestó, recordando que en 2000 ya escribió un trabajo titulado ‘¿Lo XXI, un siglo más de fabla chesa?’, que se recoge en su último libro, ‘Tantonicos’, presentado el día 24 de julio; y en el que “planteaba la pérdida de la fonética y vocabulario chesos”, así como “la falta de una mínima voluntad cultural, de compromiso, de hablantes y escritores”.

El futuro del cheso “será lo que resulte de la voluntad cultural de los vecinos y los políticos locales, comarcales y/o autonómicos”, según Pepe Lera, para el que “el aragonés está en una encrucijada, en la que no consigue converger ni la atención política, ni las suficientes demandas ciudadanas”. 

“Será seguramente porque ninguna de las dos partes lo necesita imperiosamente. No obstante, funcionan numerosos colectivos que se preocupan y trabajan por el aguante y la pujanza del aragonés”, declaró el autor, miembro fundador de la Academia de l‘Aragonés.

Precisamente, “la Academia de l’Aragonés es el ejemplo más útil en favor de la lengua aragonesa”, según Pepe Lera, que recordó que en 2010 se publicó una propuesta ortográfica “válida para todas las variedades”. 

Este año, se presentó “una extensa y completa gramática básica de l’aragonés, con las características particulares de sus variantes, y está avanzada la elaboración del diccionario ortográfico, con más de 90.000 entradas”

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