Jacetania

COSAS DE CASA

Aniversario del Museo de Miniaturas Militares

El espacio, que se ubica en la Ciudadela de Jaca, cumple 15 años y cuenta con más de 50.000 figuras

La maqueta del imaginario palacio neoclásico ubicada en la entrada al museo.
La maqueta del imaginario palacio neoclásico ubicada en la entrada al museo.
R.G.

Cerca de 100.000 personas visitaron la Ciudadela de Jaca en 2018 y 2019, antes de la pandemia, convirtiendo en el mayor referente turístico de la Jacetania a la fortaleza pentagonal construida entre los siglos XVI y XVII, que empieza a dar muestras de su potencial para revolucionar la oferta cultural y de ocio.

Una de sus primeras señas de identidad es el Museo de Miniaturas Militares, que alcanzó sus 15 años este pasado lunes, día 11, haciendo balance del crecimiento alcanzado desde su apertura, que presidió el ministro de Defensa, José Antonio Alonso.

“El museo dio un impulso espectacular y un giro definitivo a la presencia del castillo en el panorama cultural de la ciudad”, indicó el gestor de la Ciudadela, Julio Rina, recordando que “en pocos años alcanzó renombre y un puesto importante dentro del miniaturismo en España, siendo uno de los museos más visitados de Aragón”. Desde 2007, el museo “ha crecido tanto en conocimiento, como en prestigio, fruto de donaciones y cesiones temporales”.

Se trata de “un museo único en España” y, tras sus ampliaciones, expone más de 50.000 figuras, pero “la esencia es la misma: enseñar la historia de las guerras y encontrar el camino hacia la paz”, que tanto se anhela tras la invasión rusa de Ucrania. Visitas teatralizadas, talleres, exposiciones o actos conjuntos con el Museo Diocesano son algunas de las iniciativas generadas para que “siga siendo un museo vivo, dinámico y moderno, acorde a las tendencias y necesidades de la sociedad”.

Historia

Sus orígenes datan de 1984, cuando el Ayuntamiento adquirió la colección de Carlos Royo-Villanova, formada por más de 35.000 figuras de plomo de apenas dos centímetros, que representaban ejércitos de todas las épocas, en su mayoría construidas por la empresa valenciana Alymer, como explica el anterior gestor cultural de la Ciudadela, Diego González, en la guía editada en 2020.

El entusiasmo que Royo-Villanova mostró desde los años 60 por la historia y las miniaturas le permitió reunir una gran colección expuesta de inicio en el Fuerte de Rapitán. En 2003 se trasladó a la Ciudadela y en 2007 abrió un museo con 32.000 figuras, tras un arduo trabajo de restauración.

La visita ofrece una ruta serpenteante y en orden cronológico, desde el antiguo Egipto a la actualidad, explicando la evolución militar en aspectos como estrategia, uniformidad o armamento. En la entrada, hay un diorama con tropas de los siglos XIX y XX, desfilando ante un palacio neoclásico imaginario, aunque el quiosco de la música es una réplica del que existe en Jaca.

Recorrido

La visita comienza con los dioramas sobre El Antiguo Egipto, Griegos y Persas, Íberos y Cartagineses, y Romanos y Bárbaros, donde se ocultan Obélix y su perro, Idéfix. En el de Las Cruzadas, una escena recuerda a la película ‘El reino de los cielos’, que mostró el castillo de Loarre.

Tras el diorama de la Corona de Aragón (representando el embarque de las tropas de Jaime I en 1229 para conquistar Mallorca), se aborda el siglo XVI; el XVII, con banderas de los Tercios; y el XVIII, escenificando a soldados de unidades reales de ejércitos europeos, con algún guiño a la fantasía, pues entre las carrozas se encuentra la de Cenicienta.

En el ecuador del museo, se levanta la Época Napoleónica y no faltará Agustina de Aragón. Le suceden el Ejército del Zar y el Oeste Americano, mostrando un duelo de pistoleros, buscadores de oro y hasta un cementerio indio. Con la I Guerra Mundial se presta atención al Barón Rojo, un piloto alemán que derribó 80 aviones. Los siguientes hitos son la aviación entre guerras y la Guerra Civil.

Una vez visto el diorama de la II Guerra Mundial (con el ejército alemán en el frente ruso), se presenta un desfile de soldados de todo el mundo ante la sede de la ONU en Nueva York en 1970. Para finalizar, se muestra al Ejército español en los años 70, la primera parada militar del rey Juan Carlos I en 1975 y las misiones de paz que realizan los soldados españoles. En la última sala se dedica un enorme espacio a la División Acorazada Brunete, con 5.500 piezas.

Ampliaciones

Entre las ampliaciones del museo, destaca la Sala Martín Nicolás, que muestra el meticuloso trabajo que durante 20 años realizó su autor, un veterinario amante de la ciencia, el arte y la historia. Sus más de 3.500 piezas fueron elaboradas en corcho y papel.

Otra de las novedades fue la maqueta dedicada a la propia Ciudadela de Jaca y los Tercios, que se ubica en la Sala de las Unidades de Montaña y evoca el castillo en 1675, una vez acabadas las obras. Cuenta con 1.350 figuras realizadas por encargo y donadas por Royo-Villanova y muestra diferencias respecto a la fortaleza actual en los muros, el camino de entrada o la elevación del puente.

También se puede ver un diorama del Batallón de Cazadores de Montaña Pirineos 64, con sede en Jaca desde 1943. Sus figuras proceden del taller de miniaturas de Fernando M. Beneito y se crearon a partir de fotos de soldados del batallón. El escenario es ficticio, pero recuerda a cualquier pueblo del Pirineo, con las casas de piedra, las chimeneas o la iglesia románica.

Entre los añadidos recientes, sobresale la Sala General Álava, donde se ubica un gran diorama cedido por Alfredo González y Raúl Quílez que representa la batalla de Waterloo con más de 8.000 figuras. Por último, hay un escenario de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que incluye un terremoto, una inundación y un incendio. En ese diorama aparecen Supermán y un bar Ciudadela.

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