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El río modela las arcillas y areniscas de La Hoya

El geólogo y educador ambiental Diego Vázquez-Prada describe las formaciones más singulares

El río modela las arcillas y areniscas de La Hoya
El río modela las arcillas y areniscas de La Hoya
C.H.

La comarca de la Hoya de Huesca se encuentra ubicada en un límite geológico entre los relieves plegados del Pirineo y los relieves de estratos horizontales del valle de Ebro.

En este sentido, son varias las rutas del programa "Puntos de Encuentro Naturales" de La Hoya de Huesca que disponen de un apartado específico en la Miniguía de Geología.

Según explica el educador ambiental Diego Vázquez-Prada, las sierras de Santo Domingo, Loarre, Gratal, Gabardiella y Guara "marcan este límite que terminó de formarse hace 20 millones de años situado entre el Oligoceno y Mioceno".

En la comarca, quedan muchos testigos pétreos de esa época que conforman verdaderas fortalezas naturales que dan este aspecto tan especial a muchas zonas de La Hoya.

Si pudiéramos viajar a esa época, "veríamos cómo los ríos pirenaicos se abrieron paso hacia las llanuras del Somontano para abrazarse a un gigantesco lago sin salida al mar que había en la cuenca del Ebro, que llegaba desde Tudela hasta Mora de Ebro".

Según Vázquez-Prada, los ríos iban dejando en su camino sedimentos, gruesos en la cabecera y finos en la desembocadura y zonas de inundación. "Estos sedimentos se fueron petrificando con el tiempo , dejando la sucesión de rocas que conforma la estructura del paisaje del centro y sur de la comarca", comenta.

FORMACIONES GEOLÓGICAS

En cuanto a las formaciones geológicas, describe a los conglomerados como las gravas cementadas a pie de las sierras, que forman actualmente los mallos.

Por su parte, el educador ambiental se refiere a las areniscas y arcillas, como aquellas que conforman el cuerpo del Somontano oscense, formado por estratos horizontales de una alternancia entre capas duras, de arenisca, y capas blandas, de arcilla.

En cuanto a la calizas lacustres y yesos, "la orilla del lago llegó a estar cerca de Almudévar, sedimentándose las calizas lacustres de la sierra de la Galocha y los yesos de Gurrea y Llanos de la Violada", comenta el también geólogo.

LLENAR LA HOYA DE ARENA Y BARRO

En este monográfico nos vamos a centrar en los paisajes que han creado las areniscas y arcillas de la parte media de este recorrido ancestral de los ríos.

"La roca arenisca no es otra cosa que arena de río compactada y cementada con cal", explica.

En muchos lugares de la comarca, se cita que la piedra es de mala calidad porque se deshace con el paso del tiempo y eso es debido a que tiene poca proporción de cal entre los granos de arena y, sobretodo, en que no ha tenido tiempo suficiente para petrificarse.

"La arenisca de la zona tiene como mucho 20 millones de años pero han pasado poco tiempo enterradas", comenta.

Nos tenemos que imaginar que el paisaje de esa época era mucho más plano que el de hoy en día. "A los pies de las sierras exteriores se extendía una gran llanura sin relieves que era surcado por los cauces de los ríos que daban paso a grandes curvas por la poca pendiente; meandros que se juntaban con los ríos cercanos creando una especie de trenzado", comenta.

En esas zonas de circulación del agua se depositaron grandes barras de arena, que forman hoy en día los estratos de arenisca.

Los cauces eran poco profundos y se desbordaban constantemente formando unas zonas de acumulación de barro, que hoy conforman los estratos de arcillas. "Para caminar por ese paisaje tendríamos que tener buenas botas de agua, estaba todo lleno de agua y arena o de barro. Y nos podríamos encontrar con animales emparentados con los actuales elefantes, hipopótamos, hienas, jirafas, etcétera", matiza.

El continuo cambio de dirección de los ríos hacía que se depositara sobre un mismo sitio arena y arcilla, dando lugar a la típica alternancia de arenisca y arcillas que se ven por todo el Somontano.

En total, comenta que pasaron varios millones de años y se llegaron a acumular 1.300 metros de sedimentos en la zona de Huesca.

VACIAR LA HOYA DE ARENA Y BARRO

Cuando el lago del Ebro consiguió abrirse paso hacia el Mediterráneo, entre hace 13 o 5 millones de año, el nivel de desembocadura de los ríos pasó a ser de 800 a 0 metros sobre el nivel de mar.

Las pendientes de los ríos cambiaron drásticamente y pasaron a erosionar sus propios sedimentos: se encajaron dejando cañones en las calizas, gorgas y mallos en los conglomerados, relieves "en mesa" (sasos) y torrollones en las areniscas, sierras planas en las calizas lacustres (galocha) y depresiones (hoyas y valles) en las arcillas y yesos.

CASTILLOS DE ARENA

Así es como nos encontramos con estos sorprendentes paisajes de resaltes rocosos de cumbre plana de arenisca (resto de antiguos cauces del río) en un paisaje de campos de cultivo (arcillas), relieves idóneos para ubicar castillos y atalayas, con más de 40 restos en La Hoya de Huesca".

"Este contraste entre arcillas blandas y areniscas duras que protegen el resto de la erosión son la razón de poder admirar las fortalezas naturales de Piracés, Tramaced o las mesetas de Montearagón y Bolea", detalla.

CHIMENEAS DE HADAS

En la orillas de los cauces es frecuente ver cárcavas protegidas por algún nivel de arenisca o grava más competente.

"Parece como un paisaje en miniatura de fantasía, con pequeñas torres que en geología se denominan "chimeneas de hadas" o si son más grandes "dames coifée" (señoritas peinadas), como las visibles en Bespén, cerca del impresionante Horno de Cal o en Antillón", resalta.

De mayores dimensiones y con un bloque de arenisca como protección tenemos las Señoritas de Lizana, cerca de Bespén y los Torrollones, como el monolito de Suerte Canteras de Tramaced.

CASCADAS EN GRADERÍA

Por la zona norte, en los valles de la otra cara de las Sierra cabe destacar otro paisaje característico de la areniscas.

Los ríos que han cavado sus barrancos en ellas han formado localmente una serie de caprichosos escalones y remansos siguiendo las estratos que conforman lugares espectaculares para el baño, como las cascadas de Villalangua, Paternoy, Triste y Belsué.

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